CONFERENCIA EL MALVADO IBEX Tiempos de hoy
 
   

                                     Nº 1192. 17 de marzo de 2017

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José García Abad protagonizó un animado coloquio en el Ateneo de Madrid sobre su libro El Malvado Ibex./ FERNANDO MORENO

Conferencia de José García Abad en el Ateneo sobre El Malvado Ibex

Cuando los grandes empresarios
quisieron mandar en el país

Luis Eduardo Siles

José García Abad, presidente del Grupo Nuevo Lunes y editor de El Siglo, afirmó que el Consejo Empresarial para la Competitividad (CEC) “ha sido una intentona peligrosa y hay que procurar que no vuelva a ocurrir en democracia”. Y añadió: “Hay que intentar que no se produzcan lobbies que vayan contra la calidad democrática, aunque en este caso se trata de una intentona fracasada”. García Abad pronunció una conferencia el 14 de marzo en el Ateneo de Madrid sobre El Malvado Ibex, su último libro, que va por la segunda edición desde que llegó a las librerías en noviembre.
Ángel Martínez Sampeiro, presidente de la Sección de Información y Comunicación del Ateneo, que presentó el libro y moderó el acto, calificó El Malvado Ibex como “un libro magnífico, en el que el autor maneja un estilo periodístico directo, y además supone un gran trabajo de investigación”. Martínez Sampeiro subrayó que García Abad ha formulado 46 entrevistas antes de escribir el libro, “por lo que se trata de una obra muy documentada, de contenido apasionante”. “Es un libro interesante –dijo– y el tema, porque además se subtitula “Cómo ejercen su poder los lobbies empresariales frente al poder político”, merece la atención de todos para saber qué ha pasado en este país cuando hay iniciativas que todavía no han muerto”.
José García Abad explicó que la corrupción durante estos años se ha ubicado, sobre todo, en el sector de la construcción. “Un buen amigo me ha dicho que el maletín es un elemento de trabajo  en el sector de la construcción. En este país, me contó, no se coloca un bolardo sin que alguien cobre. Y me explicó: no somos nosotros los que compramos al político. Es el político el que pone las condiciones para que pueda realizarse la obra”. García Abad lanzó un mensaje inquietante: “En el mundo de la construcción es sistemática la corrupción. Se trata de un sistema corrupto, no me cabe ninguna duda. Nadie pone un bolardo sin que alguien cobre”.
García Abad, que ha escrito más de diez libros, comenzó su exposición explicando el origen de El Malvado Ibex: “De pronto me vi sorprendido por la aparente aparición de un nuevo partido al que los periodistas llamaban Ibex. Y los de Podemos decían: “¿Está usted con el pueblo o con el Ibex?”. Vi que podía ser un partido disfrazado. Y todo ello picó mi curiosidad. Y me puse a investigar. Para saber si ese Ibex misterioso era un tigre de papel o algo terrible a lo que enfrentarse. Quise comprobar si había algo inquietante en esto. Porque en la prensa económica se daba por hecho que había algo llamado Ibex que corría de manera imparable. Porque las grandes empresas siempre han defendido sus legítimos intereses. Y eso es normal y legítimo. Pero en el Ibex había algo escandaloso, casi golpista, en el sentido de lo que puede afectar a la calidad democrática de un país. Porque la forma de funcionar de estos personajes tenía algo impropio en los tiempos en los que vivimos. Porque parecía que querían crear una Cámara de los más poderosos”.
García Abad, autor de libros como El Maquiavelo de León o Cataluña, diez horas de independencia, aseguró que la selección de los 15 magnates que formaban el Ibex, a los que reiteradamente se refirió como “machos alfa”, se realizó sin una lógica económico-empresarial, porque no figuraban los que gozaban de mayor comercialización o cotización bursátil. “Además había gente que tenía bola negra, que no querían que entraran. Eso era una aberración, porque una camarilla quería impulsar este grupo para crear un núcleo de poder”, afirmó.
“Sacaban pecho y pretendían salvar el mundo, pero de una forma que no se considera como respetable”, indicó el autor de El Maldito Ibex, para quien “otra de las características raras” de este grupo era que se trataba de reuniones de empresarios, no de presidentes, y no se podía delegar. García Abad abogó porque se regulen los lobbies: “Son respetables. Si defienden intereses legítimos, no hay problema. Aunque en España generan desconfianza. Pero el Ibex-35 era más raro que todo ello. Personajes de empresas que desafían el contrapeso del capitalismo avanzado. Y decidieron constituir este poder efectivo, este poder fáctico, como se decía en otras épocas”.
En tono irónico García Abad señaló: “Yo he podido hablar con alguno de estos 15 machos alfa”. Y especificó que surge en los años de la presidencia de José Luis Rodríguez Zapatero. “Nace en tiempos de Zapatero, que se movía por fotografías. Zapatero decía: “Me he reunido con los empresarios”. Como dando la impresión de que por el solo hecho de esa reunión iban a ponerse a invertir”. Y detalló que con Mariano Rajoy en La Moncloa, las cosas cambiaron. “Rajoy dice: “Oye, ¿por qué os metéis donde no os llaman?”.
García Abad señaló que “evidentemente las presiones no aparecen en ningún orden del día. Pero, a grandes rasgos, la prensa decía: el Ibex está preocupado con Podemos; o el Ibex prefiere a Susana; o el Ibex considera que determinadas posiciones políticas pueden generar estancamiento económico. Salvo en algún caso como el de la Reforma Laboral, que les sorprendió, porque Fátima Báñez fue todavía más allá de lo que ellos proponían. Pero el CEC también intervino ahí”.
En el ámbito político, García Abad señaló que los integrantes del Ibex formularon un estudio sobre Podemos “en un momento en el que parecía que este partido iba a tener una representación mayor de la que luego tuvieron. Y apoyaron a Ciudadanos”.  Funcionaban a modo de tertulia, según el autor del libro. El CEC se reunió y decidió salvar a Don Juan Carlos cuando se sucedieron las polémicas de la cacería de Botsuana y de la princesa Corinna. “Los directores de estas 15 empresas se reunieron y decidieron echar una mano al monarca”.
     Y García Abad profundizó en las maniobras que emprendió el Ibex en torno a los medios de comunicación. “Disponen de un director de comunicación que riega de publicidad a los medios. Tienen muy buenos abogados. Y utilizan todos esos resortes de una manera aplastante”, dijo. Para añadir: “Hubo una confabulación, como pocas veces se ha producido entre los poderes económicos y políticos, para acabar con Pedro J Ramírez como director de El Mundo. Y en el libro cuento cómo intentan que El Mundo lo compre Lara. Y Botín le ofrece a Lara una sociedad para que no corra riesgos en esa operación. Pero Lara no se decide. Y entonces hablan con los italianos, anteriores accionistas del periódico, para que despidan a Pedro J. Pero el despido no se produce. Hasta que finalmente trataron de ahogar al periódico publicitariamente”, indicó. “Me costaba pensar que se podía llegar al extremo de asfixiar a un medio para acabar con su director. Pero hablé con Pedro J. y él me lo confirmó”.
Para García Abad, “se llegó a un tipo de confabulación que me parece tremendista”. Y detalló que el CEC decidió salvar a El País. “Salvar a Prisa, con una deuda de 6.000 millones de euros. Prisa estaba en quiebra, había que echarle una mano, y se le echó”. Para García Abad, Juan Luis Cebrián, al que calificó como “un personaje muy hábil”, “sabe que necesita estar pedaleando constantemente para que no se detenga la bicicleta y siempre está tanteando posibles socios para Prisa. En esas operaciones intervino el CEC”.

Ángel Martínez Sampeiro, presidente de la Sección de Información y Comunicación del Ateneo, presentó
al conferenciante y moderó el coloquio. / FERNANDO MORENO


García Abad aseguró que el Consejo Empresarial de la Competitividad pretendió suplantar a la CEOE. “Decían que la CEOE realizaba demasiadas reuniones, que iban a la parálisis por el análisis. Y uno de estos personajes me dijo: “En este país somos nosotros los que tenemos más peso en el PIB. De modo que tenemos que ser nosotros los que definamos el estado de la cuestión”.
García Abad recordó que en tiempos de Franco se hablaba de “poderes fácticos”: la banca, la Iglesia y el Ejército. Y para su libro ha tomado como referencia a la banca, las eléctricas, la construcción y los oligopolios. Explicó que hace años había más grandes bancos que ahora y que sus presidentes se reunían una vez al mes para comer. Pero luego suprimieron los almuerzos. Y ahora no hay siete bancos, sino tres. Y ya el lobby no son los tres, sino el presidente de cada banco.
El autor de El malvado Ibex señaló que “las empresas eléctricas tienen un poder extraordinario”. Y amplió: “Luis Atienza, en unas jornadas organizadas por El Nuevo Lunes, formuló una reflexión: “La tarifa eléctrica se ha convertido en el último eslabón de la lucha de clases”. Y se ha demostrado que las eléctricas nos deben un buen dinero a los españoles. Los servicios jurídicos que tienen las eléctricas son impresionantes. El propio Estado está indefenso ante eso”.
Para concluir, García Abad dio a entender que el Ibex-35 ha enfilado decididamente hacia la decadencia. “Han muerto Lara, Botín y otros, en muy poco tiempo, y ya no está Alierta. No han podido seguir adelante. Uno de ellos me confesó: “La sobreexposición ha sido el gran pecado”. Sí, porque un lobby es eficaz si no genera desconfianza”.