TRIBUNA CARLOS BERZOSA El Siglo de Europa
 
   

                                     Nº 1192. 17 de marzo de 2017

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La Economía Desde Mi Observatorio / Carlos Berzosa  

 

La  OCDE advierte de que la pobreza
ha subido en España


EUROPA PRESS

Tenía razón José Luis Sampedro cuando afirmaba: “Hay dos tipos de economistas, los que se dedican a  hacer más ricos a los ricos, y los que nos preocupamos por hacer menos pobres a los pobres”

Primero fue en el Foro de Davos, en donde la consultora PwC presentó un informe, basado en una encuesta realizada a ejecutivos de grandes empresas internacionales, en el que se concluía que la globalización no había dado el resultado esperado para lograr una mayor igualdad. Después, el Libro Blanco presentado por el presidente de la Comisión Europea admite que no se ha sabido por parte de la UE afrontar la mayor crisis desde el final de la segunda guerra mundial.  Hace unos días, el Informe de la OCDE sobre la economía española alertaba sobre el incremento de la pobreza resultado de falta de empleos de calidad.
Una  leve autocrítica que no deja de resultar llamativa, en los tres casos mencionados, en la medida en que se reconocen hechos que han sido consecuencia de las políticas aplicadas y que tanto los organismos económicos internacionales, como el Foro de Davos y la UE han propiciado.  Se ha fomentado la globalización neoliberal eliminado elementos reguladores, se han recomendado políticas de austeridad con reducciones del déficit público, bajada de impuestos y, en consecuencia, reducciones del gasto público en partidas esenciales de lo que es el Estado del Bienestar. A su vez se ha insistido en la necesidad de flexibilizar el mercado laboral. 
Cabe preguntarse entonces, ¿qué es lo que esperaban? ¿Se podía pensar otra cosa con los recortes del Estado del Bienestar, las sucesivas reformas laborales, con una imposición cada vez más regresiva y con la pérdida de derechos laborales? Desde luego que no, y eso lo han venido poniendo de manifiesto desde hace años economistas que han desafiado al pensamiento dominante. La contestación siempre ha sido la misma: “No hay alternativa”. Evidentemente que sí  la hay y propuestas diferentes se han hecho, pero no ha interesado tenerlas en cuenta.  

Las grandes corporaciones, instituciones internacionales, y gobiernos nacionales han caminado por la vía que los fundamentalistas del mercado habían recomendado para alcanzar mayores niveles de progreso. Los efectos de todo ello están a la vista y ahora los mismos que han fomentado estas medidas se dan cuenta de que han provocado elevados costes económicos y sociales, que están repercutiendo negativamente en la política consecuencia del malestar creado. La triple alianza mencionada, que ha defendido fundamentalmente estas políticas, ha causado efectos negativos, además de la Gran Crisis.
Las políticas económicas y sociales deben juzgarse por la solidez teórica en que se sustentan, así como por los resultados obtenidos. En este caso, ninguno de los dos requisitos se cumplen.  A tenor de los resultados, se puede comprobar con datos los daños causados, habiéndose favorecido a los ricos y perjudicado a la mayoría de la población.  La política económica no es neutra y se constata a la luz de lo que está sucediendo cuánta razón tenía Sampedro cuando afirmaba: “Hay dos tipos de economistas, los que se dedican a  hacer más ricos a los ricos, y los que nos preocupamos por hacer menos pobres a los pobres”.  En este año centenario de su nacimiento conviene recordarlo y así lo han hecho estudiantes de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Complutense que han colocado una pancarta con esta frase.

El Informe de la OCDE comienza diciendo que la recuperación de la economía española es sólida para después decir la preocupante situación que supone el crecimiento de la pobreza, que no es otra cosa que el efecto provocado por las recomendaciones que han hecho insistentemente desde hace varios años. Se dan cuenta tarde, como siempre, de los daños causados, pero éstos no tienen una sencilla reparación. Lo más sangrante después de este reconocimiento es que las recomendaciones siguen siendo las mismas, como subir impuestos indirectos, abaratar el coste de despido, a lo que se añade restringir las pensiones de viudedad y orfandad a los casos de renta más bajos.  Después de esto, ¿hay alguna duda de a quién favorecen?
 

Firma

Carlos Berzosa es Catedrático Emérito de la Universidad Complutense  y presidente de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado(CEAR). Ha sido Decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Complutense(1984-1998) y Rector de esta Universidad(2003-2011). A lo largo de su carrera docente ha impartido enseñanzas de Estructura Económica Mundial y Desarrollo Económico. Tiene numerosas publicaciones entre las que destacan los libros Los desafíos de la economía mundial en el siglo XXI (Nivola,2002) y los escritos conjuntamente con José Luis Sampedro Conciencia del subdesarrollo veinticinco años después (Taurus, 1996) y La Inflación (Al alcance de los ministros) (Debate, 2012).

 

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