TRIBUNA Carlos Berzosa Tiempos de hoy
 
   

                                  Nº 1196. 13 de abril de 2017

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La Economía Desde Mi Observatorio/ Carlos Berzosa


Las tendencias negativas de la economía mundial

La economía mundial se encuentra en una encrucijada ante las tendencias que se están dando y que afecta al cambio climático, el deterioro ecológico, la existencia del hambre y la pobreza, la desigualdad  y la inestabilidad en el empleo

La caída del Muro de Berlín y el derrumbe del modelo soviético condujo no solamente a preconizar por Fukuyama el fin de la historia, sino a muchos otros a bailar sobre la tumba de Marx. El socialismo marxista había fracasado, se dijo con gran algarabía, mientras que el capitalismo aparecía como el modelo triunfante y único. Pero no solamente el capitalismo salía victorioso, sino que había que acabar con las regulaciones y la intervención estatal que este sistema había tenido en la fase que fue de 1945 a 1973. Todo ello potenció las teorías del fundamentalismo de mercado, lo que supuso anunciar la muerte del keynesianismo.

Con anterioridad a 1989 la salida a la crisis de los 70 ya había puesto en marcha las teorías neoliberales, potenciadas por la llegada al poder de Ronald Reagan y Margaret Thatcher. Se preconizaron ideas viejas, revestidas, eso sí, de trajes nuevos, con las formulaciones de Friedman, las expectativas racionales y la economía de oferta.  Se fomentó la desregulación de los mercados, lo que condujo a una creciente globalización financiera que se fue imponiendo sobre los derechos de los ciudadanos. El derrumbe del socialismo real favoreció más a estas ideas y su puesta en práctica.
Desde entonces ha habido avances y países del mundo subdesarrollado se han acercado al nivel económico de los países desarrollados. Sin embargo, ese modelo ha ido sembrando las semillas de su destrucción. La caída de las Bolsas en 1987, la recesión de 1993, la quiebra de las empresas puntocom y de Enron, que tuvieron lugar con el cambio de siglo, fueron una muestra de la inestabilidad de un sistema en el que crecía la especulación financiera, inmobiliaria y bursátil. La inestabilidad aumentaba, lo que desembocó en la crisis desatada en 2007. 

En los años en que ha habido crecimiento, impulsado en muchos casos por el auge de las finanzas, se estaba generando una gran brecha en el interior de los países con incrementos de la desigualdad, resultado de la eliminación progresiva de los instrumentos que habían contribuido a combatirla. La flexibilización de los mercados laborales favoreció a las rentas del capital frente a las del trabajo. El crecimiento, menor en todo caso que el que hubo en la expansión de la posguerra, venía acompañado de una creciente incertidumbre, especulación y desigualdad. 
 Nada, por tanto, más alejado de la realidad de lo que anunciaban triunfantes a bombo y platillo los predicadores del neoliberalismo, esto es, un mundo más rico. El resultado de todo ello ha sido la cantidad de damnificados que la globalización neoliberal ha dejado tras de sí que no se corresponde con el crecimiento habido. La economía mundial se encuentra en una encrucijada ante las tendencias que se están dando y que afecta al cambio climático, el deterioro ecológico, la existencia del hambre y la pobreza, la desigualdad  y la inestabilidad en el empleo.

La crisis desatada en 2007  ha llevado consigo a  preconizar por bastantes analistas la necesaria vuelta de Keynes. No ha sido así y se vuelve a las andadas que han conducido hasta aquí. La elección de Trump y el ascenso de la ultraderecha son una señal de alarma de los peligros que nos atenazan, pero que son consecuencia, en parte aunque no sólo, de las políticas económicas llevadas a cabo.

Los dos programas de televisión de Salvados de Jordi Évole, “Los Hijos de la Ira”, han sido muy reveladores, en cuanto los testimonios aportados, de los  factores  que se encuentran detrás de la rebelión contra el  establishment. Para entender lo que esto significa conviene leer el libro de Owen Jones El establishment (Seix Barral, 2015), que, aunque se centra en el Reino Unido, es aplicable a la mayor parte de los países. Lo peor del caso es que los partidos progresistas no han sido capaces de atender a los muchos perdedores de la crisis. 

El mundo está lleno de horrores, guerras, hambrunas, persecuciones políticas y religiosas, violencia de género, tráfico de armas y de droga, refugiados, lo que contrasta ante tantas desgracias y penurias con el incremento de riqueza desmesurado y la existencia de paraísos fiscales. En pleno siglo XXI no dejan de ser escandalosos estos contrastes. Para comprender gran parte el funcionamiento del sistema hay que seguir estudiando a Marx.

 

 

 

 

Firma

Catedrático Emérito de la Universidad Complutense  y presidente de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado(CEAR). Ha sido Decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Complutense(1984-1998) y Rector de esta Universidad(2003-2011). A lo largo de su carrera docente ha impartido enseñanzas de Estructura Económica Mundial y Desarrollo Económico. Tiene numerosas publicaciones entre las que destacan los libros Los desafíos de la economía mundial en el siglo XXI (Nivola,2002) y los escritos conjuntamente con José Luis Sampedro Conciencia del subdesarrollo veinticinco años después (Taurus, 1996) y La Inflación (Al alcance de los ministros) (Debate, 2012).

   

 
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