Opinion Espin Tiempos de hoy
 
   

                             Nº 1197. 21 de abril de 2017

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Tribuna / Manuel Espín

La ‘batalla’ del PSOE: una sucesión
de despropósitos


EUROPA PRESS

El papel de la Gestora, que debería hacer sido equilibrador y pacificador tras la lamentable visualización del 1-O, se ha mostrado confuso, parcial e interesado

Cuando se toman decisiones de gran calado lo menos que se puede pedir a cualquier responsable es una estimación previa sobre sus consecuencias. Mucho más graves las que se producen dentro de una formación política que frente a un competidor externo; desde la proximidad se generan las puñaladas más profundas, las llagas más difíciles de cerrar, y a nada que se eche vinagre sobre ellas se vuelven sangrías en carne viva. La puesta en escena del 1 de octubre en Ferraz con la defenestración de Pedro Sánchez ante las cámaras –trending topic del día– se constituyó en show bochornoso. La Gestora intentó transmitir falsa calma y cubrir ciertas heridas con algo de pomada balsámica, pero no logró cauterizar nada, sino, todavía peor, encarrilar la campaña de las primarias hacia un duelo a muerte en el que no habrá posibilidad de reconciliación ni de perdón, y el resultado, en contra del sentir de la militancia y de los electores que identificaban al PSOE como un partido sistémico para la política española, causará víctimas mortales, da igual quien gane, con el riesgo de abandonos, salidas y fragmentaciones. El papel de la Gestora, que debería hacer sido equilibrador y pacificador tras la lamentable visualización del 1-O, se ha mostrado confuso, parcial e interesado.

Se podría decir lo mismo del aparato y de la vieja guardia, los ilustres apellidos, los ex y los barones. Apostar de manera tan descarada por la candidata Díaz en una apoteosis mediática de estrellas y caras conocidas en su puesta de largo ha vuelto a poner en evidencia la lejanía del aparato y la militancia. El outsider que representa Sánchez, cuya estela se podría haber ido difuminando y desgastando por sí misma si no se hubiera producido esa rotundidad del PSOE de los ex hacia Susana Díaz, aparece nutrido artificialmente como un imprevisto David con vitola de rebeldía.

Parece mentira que buena parte de ese aparato manifieste tan escaso conocimiento de las bases, formadas por más gente que aquellos que tienen carné porque aspiran a un huequecito en una lista. La descarada parcialidad de la cúpula está sirviendo para atraer las simpatías de las bases hacia el que recibe las bofetadas, a quien desde la exclusión se termina por aceptar a ciegas sin pararse a pensar en sus defectos, que también los tiene. Los titulares de la prensa más conservadora proclamando a la lideresa como “figura nacional” y “ejemplo patriótico” –la misma que la niega en su condición de presidenta de la Junta de Andalucía– no hacen sino poner sobre aviso a los que, en definitiva, tendrán que elegir provocando el efecto contrario al deseado. Se supone por qué esos medios de derechas hacen campaña por ella: no precisamente por defensa de la paridad.

 Las fases de esa representación con parte de drama y parte bufa,  pasan en estos últimos días por desacreditar a los militantes. Las primarias se comparan con las “asambleas del populacho”, en lenguaje  muy ancién regime pre-1789,  mientras se destaca el  “lúcido” papel de la jerarquía, reivindicación de la aristocracia de los partidos sobre militantes, votantes y simpatizantes, a los que se ningunea. Nadie se ha atrevido a eliminar las primarias del PSOE pero a muchos les gustaría el retorno al pasado. En alguna columna de opinión afín se desvaloriza el papel de bases y militancia, estableciendo un dudoso paralelismo con el populismo y el populacho. Parece no haberse tomado nota de las cosas que han pasado en este país desde el estallido de la crisis y el ruido del 15-M, esperando que todo vuelva a su sitio por inercia. Cuando no ya en el PSOE, sino en el resto, hasta en el PP, hay corrientes favorables a inyectar aire fresco en su interior, que tanto lo necesitan, con listas abiertas, paridad o primarias, además de más transparencia sobre su obsoleta financiación.

 Ante esa descarada parcialidad, sea cual sea el resultado, es utópico pensar que se restablezca una mínima pax sin vencedores ni vencidos. El regalo que han hecho a la candidata con ese refrendo incondicional de la vieja guardia es como un bombón envenenado. Aunque sea finalmente la elegida, va a ser muy difícil que el resultado no deje muertos ni ocasione rupturas y escisiones. De la otra manera, definiendo las reglas de juego para un fair play entre las tres opciones, la reconciliación habría sido más fácil. Ahora, la sombra del PS francés arrastrado en una turbulencia cainita hacia la inoperancia buitrea como una imagen inevitable en quien debería ser referencia indispensable para la política española. En ese ambiente de turbulencia, los chismes, insultos personales, inmundos cotilleos y calificativos de vieja taberna lumpen  hacen todavía más daño porque salpica a los próximos hacia una reyerta sin justificación, como pelea familiar donde no hay sitio para la reconciliación.
 

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Firma

Escritor, periodista y autor audiovisual. Licenciado en Políticas, Derecho, Ciencias de la  Información y Sociología. Ha impartido clases en distintas universidades. En los últimos años ha venido publicando libros tanto en ficción como en no ficción, y participa en series y largometrajes.

   

 
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