Sin Maldad Tiempos de hoy
 
   

                               Nº 1197. 21 de abril de 2017

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Sin Maldad / José García Abad

 

Sólo Aznar sabe más que Rajoy

 

Mariano Rajoy, a diferencia de los que comparecen como investigados, lo hace como  testigo con la obligación de decir la verdad. Él, en política, sólo miente lo justo en razón del cargo. Siempre que puede dice la verdad pero ahora deberá dar un paso más en el camino de perfección: decir toda la verdad

 

Falta por saber si los jueces citarán
a José María Aznar, quien está en condiciones de aportar la información más precisa sobre los tejemanejes del Partido Popular. Téngase en cuenta que el periodo que investiga la Audiencia es el de 1999-2005, muy próximo al mandato de José María Aznar: 1996-2004

Los jueces Ángel Hurtado, José Ricardo de Prada y Julio de Diego, por dos votos a uno, han rectificado la anomalía de que hubieran declarado sobre el caso Gürtel todos los secretarios generales del Partido Popular menos Mariano Rajoy. Una exclusión injusta que habrá dolido al presidente del Gobierno.
Sorprende que una rectificación justificada por nuevos datos aportados por algunos imputados en relación con la financiación ilegal del PP haya generado un penoso trauma en este partido que no creo afecte a su presidente, que se crece en la dificultad.

Es probable que Mariano Rajoy esté deseando comparecer en la Audiencia Nacional para explicarse sin necesidad de escudarse en el plasma. También parece probable que arda en deseos de comparecer en la Comisión de Investigación que sobre el mismo asunto tendrá lugar en el Congreso de los Diputados por acuerdo de todos los grupos parlamentarios.

Rajoy no debe sentirse orgulloso de valerse del plasma para eludir preguntas molestas de los periodistas, gente que recibió en su día la denominación de “canallesca” transformada ahora por la de “carroñera” no por mérito propio, sino por sobreabundancia de carroña.  Se siente mejor en las sesiones parlamentarias de control del Gobierno donde el preguntante, que no es periodista, sino político también carroñero como oposición que es, puede replicar pero donde el presidente dispone de la última palabra, a veces festiva, en la contrarréplica definitiva.
Pero, adivino, lo que le va a parecer maravilloso es explicarse en la Audiencia Nacional donde, como testigo, tiene la palabra, pero no la última palabra. Es un sistema contradictorio en el que el testigo puede ser preguntado por jueces, fiscal o por la acusación popular ejercida por  la  Asociación de Abogados Demócratas por Europa (Adade) dirigida con argumentos jurídicos impecables por su presidente José Mariano Benítez de Lugo, veterano colaborador de esta revista.

También disfrutará creciéndose ante los abogados de los distintos imputados, que son de su partido, pero que tratarán de desplazar las responsabilidades hacia arriba, o hasta el presidente del partido que, además y ello es lo que le da más morbo, es el presidente del Gobierno. Un honor, la comparecencia de un presidente del Gobierno en ejercicio,  que no tiene precedentes. Mariano Rajoy hará historia y se lucirá en el mas difícil todavía valiéndose una vez más del comentario del conde de Romanones, muchas veces presidente del Consejo de Ministros: “¡Joder, qué tropa”!
Existe otra circunstancia estimulante para el gran parlamentario que es Rajoy: a diferencia de los que comparecen en condición de investigados, antes imputados, el testigo tiene la obligación de decir la verdad si no quiere incurrir en perjurio. Mariano Rajoy, en política, sólo miente lo justo en razón del cargo, siempre que puede dice la verdad. Ahora en la Audiencia Nacional deberá dar un paso más en el camino de perfección: no sólo decir la verdad, sino toda la verdad. Sin reservas jesuíticas ni mentiras piadosas y con escasas coñas marineras traídas de tierras gallegas.
Falta por saber si los jueces se decidirán a citar a José María Aznar, quien está en condiciones de aportar la información más precisa sobre los tejemanejes del Partido Popular, especialmente desde 1996, cuando  se instaló en el Palacio de la Moncloa. Téngase en cuenta que el periodo que ahora investiga la Audiencia es el de 1999-2005, muy próximo al mandato de José María Aznar: 1996-2004.  

Este personaje, no menos histórico, que renunció al alto honor de ser presidente de honor de su partido, no se cortó un pelo en utilizar las empresas que privatizó en beneficio propio. A él no se le ocultaba nada del partido aunque prefiriera que no le abrumaran con detalles con los que Francisco Correa nunca le abrumó y en su agradecida delicadeza financió la majestuosa boda de su hija en el monasterio de El Escorial.

El expresidente honorario del PP y expresidente del Gobierno de España podría aportar más información que su ungido si un día decide descargar su conciencia.
 

Firma

Lleva ejerciendo la profesión de periodista desde hace más de medio siglo. Ha trabajado en prensa, radio y televisión y ha sido presidente de la Asociación de Periodistas Económicos por tres periodos. Es fundador y presidente del Grupo Nuevo Lunes, que edita los semanarios El Nuevo Lunes, de economía y negocios y El Siglo, de información general. 

   

 
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