TRIBUNA Pérez Tapias Tiempos de hoy
 
   

                               Nº 1198. 28 de abril de 2017

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Tribuna / José Antonio Pérez Tapias

Las Galias y los restos del Imperio


Con Macron la UE puede respirar tranquila, aunque sea en su agonía,
como imperio decadente que se aferra al vínculo económico de la moneda común

Europa sufre una vorágine que trae a la memoria momentos críticos del pasado, en los cuales sus estructuras parecían disolverse a la vez que movimientos de signo contrario trataban de recomponer los fragmentos en los que el milenario proyecto de alguna forma de unión europea se veían dispersos. En estos tiempos del Brexit, cuando la salida del Reino Unido de la UE parece activar resortes  centrífugos en otros Estados, es desde Francia que viene un mensaje de alivio para la atribulada Europa. Dicho mensaje se concentra en un nombre: Macron, candidato a la presidencia de la República que, ante la segunda vuelta de las elecciones para la más alta magistratura del Estado, parece ser que concitará el mayor número de votos. Y no es el caso que Macron represente una alternativa a las políticas vigentes en Europa que precisamente la han conducido al ahondamiento de su crisis.

Del novedoso panorama político que se desprende de las elecciones presidenciales del país galo cabe concluir que han situado a Francia entre el centroderecha de Macron, a pesar de su procedencia desde el ámbito del Partido Socialista, y la extrema derecha de Le Pen. El electorado ha primado el giro a la derecha, lo cual obliga a preguntarnos si alguna vez aprenderán las izquierdas que sin pactar no se vence a esa derecha que, unida o en alguna de sus variantes, aglutina apoyo suficiente para obtener el gobierno del Estado.

Por el lado del PSF, con un descalabro electoral de dimensiones aplastantes, se confirma la crisis de una socialdemocracia que no se repone de la pérdida de credibilidad. La factura acumulada por Hollande como presidente y con Valls como primer ministro, se paga con un imponente caudal de votos perdidos. Si se piensa que la derrota se debe a la candidatura de un Hamon que fue elegido como candidato socialista apoyado por una militancia decidida a resituar el partido en la izquierda, se es injusto con el balance si se olvida que Valls y el aparato del PSF promovieron el voto a Macron –injusticia que se prolonga si se extrapola preventivamente el fracaso de Hamon al candidato Sánchez por parte del “populismo socialista” de la candidata Díaz en las primarias del PSOE–. De esa forma, con tan descarado ejercicio de deslealtad, se consumó la deriva a la que Hollande y Valls llevaron al PSF.

El candidato Melénchon, por la izquierda, hizo magnífica campaña, pero quedó atrapado en el "momento populista" que ha enturbiado su ascenso. Sorprende una autopresentación en los términos de un populismo de izquierdas, problemático en tanto que populismo, dada la trayectoria militante de Melénchon. La confusión populista, que genera malentendidos que aproximan el izquierdismo de Melénchon al nacionalismo xenófobo del Frente Nacional, juega en contra del papel diferenciado que el electorado espera de quien, por la izquierda, aspira a presentar la alternativa que una socialdemocracia colonizada por el neoliberalismo no articula.  

Con Macron la UE puede respirar tranquila, aunque sea en su agonía, como imperio decadente que se aferra al vínculo económico de la moneda común. La salvación de la UE está lejos de verse asegurada, pero desde las Galias se ofrece un remedio para frenar la disolución de Europa como proyecto supranacional, por más que pueda quedarse en mero placebo para una UE en trance de muerte.  Motivos hay para pensar que alguna mente con dotes cuasiperversas, pero notablemente inteligente, diseñó la operación de segregar a un Macron con perfil tecnocrático de su originario marco socialista para salvarlo de un desgaste que le hubiera impedido ser candidato, dejando a una Europa tan temerosa como conservadora sin la carta gala que, por otra parte, tanto gusta también en los entornos herederos de aquel imperio romano-germánico  cuyos ecos siguen revoloteando por el imaginario europeo.
 

Firma

Miembro del Comité Federal del PSOE. Doctor en Filosofía y decano de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Granada.

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