TRIBUNA Belén Hoyo Tiempos de hoy
 
   

                              Nº 1199. 5 de mayo de 2017

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Tribuna / Belén Hoyo

Venezuela pide libertad


La represión de Maduro se ha cobrado un saldo de 1.500 detenidos, 400 encarcelados,
miles de heridos y 35 muertos en el último mes. En estos duros momentos tenemos el deber moral de no ser indiferentes; de no seguir el juego de quienes ahora aquí (y hasta hace poco, allí) intentan seguir el modelo político viciado del actual gobierno venezolano
 

Situado en la puerta de América del Sur, entre el Mar Caribe, Colombia, Brasil y Guyana,  Venezuela es un gran país. Un país con extraordinarios privilegios naturales: paisajes de ensueño, tierras fértiles, abundantes recursos como oro o petróleo; pero sobre todo tiene un recurso insustituible: sus gentes, trabajadores y gentiles. Venezuela es esa tierra que, en momentos duros para otros, abrió sus puertas e hizo suyos a españoles, italianos, portugueses, alemanes y sudamericanos desplazados de sus países en busca de una vida mejor.

Hoy, Venezuela desaprovecha todas esas maravillas y ve cómo sus 900.000 km² y sus más de 31 millones de habitantes se encuentran envueltos en una grave crisis, no solo política, sino también humanitaria. Cada día vemos cómo miles de venezolanos salen a las calles a pedir algo tan fundamental como democracia, libertad, medicinas, seguridad, educación o comida.

Desde hace años vemos con enorme preocupación la situación por la cual pasa nuestro país hermano. Sin embargo, durante los últimos meses esa angustia que sentimos desde la otra parte del Atlántico ha crecido exponencialmente. Hoy, los venezolanos son el colectivo más numeroso en España. Si nos detenemos a analizar, cada día vemos a más venezolanos: en el metro, en el supermercado, en el colegio y universidades, en las empresas. Hoy somos nosotros quienes abrimos nuestras puertas a ellos. Y lo hacemos porque queremos para nuestros iguales lo mismo que para nosotros: democracia, paz y libertad.

El pasado mes de marzo, Nicolás Maduro propinó un duro golpe contra la democracia. Disfrazada de orden del Tribunal Supremo de Justicia, la operación consistió en arrebatar a la Asamblea Nacional los poderes que la mayoría de venezolanos depositaron en sus respectivos diputados, quedando como mayor fuerza política la oposición. No se encuentra otra explicación a esta decisión que no se deba a eso mismo: la confianza mayoritaria que mostraron los venezolanos con sus representantes democráticos, opositores al régimen.

Durante todo este tiempo los venezolanos, a lo largo y ancho del planeta, han salido a las calles a manifestar su tristeza, su dolor y su preocupación por el futuro del país que los vio nacer. Hoy, mis compañeros y valientes diputados venezolanos, cuya única guía es la defensa de la libertad, están con el pueblo pidiendo democracia en las calles. Son niños y niñas; jóvenes, adultos, mayores los que valientemente arriesgan a diario sus vidas en las marchas convocadas por la oposición, a pesar de las fuertes medidas de represión que el Gobierno ha activado contra ellos. Esa represión se ha cobrado un saldo de 1.500 detenidos, 400 encarcelados, miles de heridos y 35 muertos en el último mes. Hoy las familias venezolanas lloran el dolor de las pérdidas, de la angustia y del dolor de no poder abrazar a quienes ya no están con ellos, porque se les ha privado de libertad o porque se les ha arrebatado la vida. 
Esta misma semana, Maduro llamó a una nueva Asamblea constituyente. Cualquiera que conozca Venezuela sabe que esta decisión vulnera claramente la Constitución y los mismos principios en que se inspiró el chavismo. Se trata, por tanto, de una medida ilegal, arbitraria, irresponsable y nada efectiva para resolver la crisis actual en la que el propio régimen ha sumido al país.

En estos duros momentos tenemos el deber moral de no ser indiferentes; de no seguir el juego de quienes ahora aquí (y hasta hace poco, allí) intentan seguir el modelo político viciado del actual gobierno venezolano. Hoy tenemos que ser nosotros los que alcemos la voz mostrando nuestro apoyo y cariño para quienes, como nuestros hermanos venezolanos, nos lo brindaron a nosotros. No os rindáis. Entre todos conseguiremos una Venezuela libre.

 

Firma

Diputada del Partido Popular por Valencia desde la X legislatura y actual coordinadora de Política Nacional del PP valenciano en el Congreso. Es Licenciada en Derecho, Ciencias Políticas y de la Administración y Estudios en Humanidades. Actualmente es Portavoz de la Comisión de Asuntos Exteriores, Vocal de la Comisión de Interior, Vocal de la Comisión de Educación y Deporte, Adscrita de la Comisión de Energía, Turismo y Agenda Digital, Adscrita de la Comisión Mixta Control Parlamentario de la Corporación RTVE y sus Sociedades. También es miembro Suplente de la Delegación española en la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, Vicesecretaria de Organización Nacional de Nuevas Generaciones del Partido Popular y Coordinadora General del Partido Popular de la Provincia de Valencia.


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