TRIBUNA Maria J. Serrano Tiempos de hoy
 
   

                              Nº 1199. 5 de mayo de 2017

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Tribuna / María Jesús Serrano

Sin vientos de regeneración


EUROPA PRESS

A estas alturas decir que Rajoy es un invento de la máquina de Aznar podría hasta
confundirse con un cumplido. Rajoy ya estaba allí cuando Aznar recogía el testigo
de la derecha franquista

Quien piense que la herencia política amasada en época de Aznar ha terminado, se equivoca. La pesadilla del aznarismo –entendido como época de nuestra democracia, cuna de un liberalismo bandido y atroz– aún atemoriza nuestros sueños; sobrevuela bajo, como esa niebla matinal de los campos del sur de Córdoba que aguanta estoicamente hasta el mediodía sin que los rayos del sol la perturben ni un solo milímetro. 

El aznarismo no ha raído todavía los últimos hilos de la moralina impuesta por la derecha política de este país durante el cambio de era.

Al abrigo de la bonanza económica del euro, las privatizaciones y el desarrollismo urbanístico, surgió una generación de dirigentes –y aspirantes a serlo– incapaz de percibir la res publica como un bien común al que se llega para aportar comprensión, sacrificio y soluciones. Miopes, democráticamente hablando, que creyeron que con Aznar se reeditaba aquella España del régimen fácil de meter mano, esa España de ilustres apellidos y engoladas familias que los gobiernos socialistas de los años 80 se encargaron de desmontar por fascículos.

Mucho se ha escrito de las tremendas consecuencias de las políticas del Partido Popular de Aznar. De la pésima impronta que grabó a fuego en la piel de toro. Tantas veces se ha repetido que, a veces, hasta nos sentimos a salvo. Y cuando empezamos a entonar la canción de la victoria, nuevos casos de corrupción nos devuelven a las amargas horas del sufrimiento. A la rancia estampa de esa clase de dirigente que se siente por encima del bien y del mal, que desprecia a la ciudadanía con el mismo desdén con el que engomina su pelo y anuda su corbata.

Comprendo la indignación de un país sin uñas que morder ante tantos casos de corrupción con tintes del PP de Aznar. Gürtel, Púnica, Lezo… “¿Cuántos quedan?”, me pregunto mientras observo desde mi escaño a un presidente fiel alabardero de aquella época.

A estas alturas decir que Rajoy es un invento de la máquina de Aznar podría hasta confundirse con un cumplido. Rajoy ya estaba allí cuando Aznar recogía el testigo de la derecha franquista. Nada ha cambiado en ellos, siguen presumiendo de intocables mientras rehúyen los vientos de regeneración parapetados en caras jóvenes que dan bien en tertulias.

Parafraseando a Golpes Bajos, muchos amigos me recuerdan (casi) a diario que no son buenos momentos para la política. Les contesto que no pueden ganarnos, que merece la pena seguir en la lucha para alcanzar ese país de igualdades y oportunidades que soñamos durante la Transición.

Fue la desgarradora visión que nacía del pelotazo urbanístico la que me llevó a ser parte activa de la sociedad y es la podredumbre ética de la política espuria la que me alienta para permanecer aquí, dando la cara por quienes más necesitan de las políticas públicas. Por las mujeres, por los jóvenes, por quienes esperan una llamada para salir a trabajar, por quienes quieren andar su camino en el mundo rural, por quienes la vida les ha deparado una enfermedad de difícil cura, por todos ellos, por las verdaderas víctimas y espectadores escandalizados por la corrupción y por la indiferencia de la práctica totalidad del PP. Porque, además, resulta insoportable el silencio de Rajoy ante la nueva entrega de escándalos que afectan a su partido.

Los hombres y mujeres que nos dedicamos a la política, desde luego los representantes del Partido Socialista, somos los primeros interesados en limpiar la imagen y el buen nombre de las instituciones. Por eso, no vamos a consentir que Rajoy siga practicando el escapismo constante que le caracteriza. Que nadie dude que el PP terminará dando explicaciones en instancias judiciales y también institucionales para asumir las responsabilidades políticas que están en juego.

 

Firma

Diputada del PSOE por Córdoba desde la XI Legislatura y miembro de la Comisión Gestora Federal. Licenciada en Derecho, fue alcaldesa de Baena entre 2011 y 2013. También ha sido consejera de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de la Junta de Andalucía, y de Fomento y Vivienda. Serrano pertenece al Comité Federal del PSOE, al Comité Director del PSOE de Andalucía, así como a su Consejo Territorial, además de ser vicesecretaria general de su agrupación local de Baena.


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