TRIBUNA Carlos Berzosa Tiempos de hoy
 
   

                             Nº 1200. 12 de mayo de 2017

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La Economía Desde Mi Observatorio / Carlos Berzosa

 

El optimismo de los economistas y el pesimismo de la realidad


A pesar de la evidencia de los hechos, no se han modificado los supuestos principales
en los que se basa el pensamiento dominante y se insiste en profundizar más en las reformas preconizadas por el neoliberalismo


La mayor parte de los economistas académicos se encuentran instalados en lo que John Kenneth Galbraith denominó la cultura de la satisfacción. La creencia ilimitada en el crecimiento económico como equivalente a desarrollo y avance del progreso material está detrás de esta satisfacción que se respira en el mundo académico convencional. No es que haya un acuerdo en las políticas económicas que se realizan, pero en general los avances logrados han sido de tal calibre que se va por el camino de la prosperidad.

La prosperidad se ha ampliado a un número mayor de países desde los años sesenta del pasado siglo. Los Nuevos Países Industriales han conseguido altas tasas en el crecimiento y en la exportación de productos industriales en un periodo de tiempo relativamente breve. Las naciones que no han seguido el camino exitoso de los países emergentes se debe a que no realizan las políticas adecuadas o no cuentan  con instituciones que permitan una gobernanza que favorezca el desarrollo económico.

En las últimas décadas las políticas correctas se sustentan en el ideario neoliberal. La exaltación de la globalización y del libre mercado que se identifican con el “éxito” es lo que predomina en la academia, que a su vez sustenta las posiciones teóricas en el análisis del equilibrio general. De esta manera, como señala, James.K. Galbraith, hijo del anterior:  “Tanto la desigualdad como la inestabilidad económica venían a constituir sendos espacios en blanco en la teoría dominante” (Desigualdad y desequilibrio, RBA, 2016).

Este optimismo se vio interrumpido por la aparición de la  crisis económica que precisamente se ha debido a estos dos factores: la desigualdad y la inestabilidad del sistema financiero.  A pesar de la evidencia de los hechos, no se han modificado los supuestos principales en los que se basa el pensamiento dominante y se insiste en profundizar más en las reformas preconizadas por el neoliberalismo. Después de los años más duros de la recesión y el levantamiento del vuelo de la economía se ha vuelto a las andadas, no se han aprendido las lecciones de la crisis  y de los costes generados por las políticas de la austeridad.

El optimismo ha vuelto y se anuncia el fin de la crisis a bombo y platillo.  La economía está en la senda, se dice,  de la recuperación tras el bache sufrido en el buen camino. Un accidente que se ha debido no tanto a los fallos del mercado sino a los de los reguladores. Se deja fuera del análisis la comprensión del funcionamiento del sistema económico y de la fase que se inició en la década de los ochenta del siglo XX. El estudio del equilibrio se impone sobre el desequilibrio y la desigualdad, que es lo que caracteriza al capitalismo actual. La simplificación de los supuestos teóricos conduce a una visión muy parcial de la realidad.

Frente a estas ideas y políticas económicas basadas en estos principios se impone la tozudez de los hechos. La señal de alarma se ha encendido cuando se descubre, como quien se cae de un guindo, que hay un creciente malestar social que se expresa en las elecciones políticas con un ascenso de la extrema derecha con lo que esto lleva consigo de nacionalismo, racismo y xenofobia. Los damnificados son demasiados y la izquierda no ha sabido capitanear este descontento sin duda por falta de proyectos políticos alternativos a los que se está haciendo. 

El  Brexit y el triunfo de Trump han sido  golpes muy duros al proyecto de integración europeo y a la democracia, pero son una muestra de la distancia que se está dando entre las concepciones y políticas económicas dominantes y la realidad social. A su vez otras elecciones en diferentes países europeos nos están dejando sin respiración para sentir un alivio cuando la ultraderecha no gana.  Así no se puede seguir. ¿Cuándo se aprenderán las lecciones del pasado anterior a la crisis y las consecuencias que ha provocado?
 

Firma

Catedrático Emérito de la Universidad Complutense  y presidente de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado(CEAR). Ha sido Decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Complutense(1984-1998) y Rector de esta Universidad(2003-2011). A lo largo de su carrera docente ha impartido enseñanzas de Estructura Económica Mundial y Desarrollo Económico. Tiene numerosas publicaciones entre las que destacan los libros Los desafíos de la economía mundial en el siglo XXI (Nivola,2002) y los escritos conjuntamente con José Luis Sampedro Conciencia del subdesarrollo veinticinco años después (Taurus, 1996) y La Inflación (Al alcance de los ministros) (Debate, 2012).

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