TRIBUNA José Luis Centella Tiempos de hoy
 
   

                             Nº 1200. 12 de mayo de 2017

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Tribuna / José Luis Centella

¿Por qué sigue Rajoy en La Moncloa?


A quienes no tiramos la toalla para desalojar a Rajoy  nos queda la esperanza 
de que sea la mayoría social trabajadora, la que sufre las consecuencias de las políticas antisociales, autoritarias y patriarcales del PP, quien imponga la necesidad de un cambio
de Gobierno

En cualquier país de nuestro entorno un presidente del Gobierno salpicado por tantos escándalos de corrupción como Mariano Rajoy ya habría dimitido, forzado por su propio partido. No ha sido así, ni lo será. Es en ese marco donde hay que entender la moción de censura anunciada por Unidos Podemos.

La realidad es que, a día de hoy, parece que Rajoy sacará adelante tanto los Presupuestos Generales de 2017, igual que logrará tumbar la moción de censura. Los Presupuestos los superará con el acuerdo chequera en mano con el PNV –la misma formación a la que tachaban hasta anteayer de cómplice del separatismo–, además de la complicidad de los supuestos antinacionalistas de Ciudadanos, eso sí, hasta que se habla de dinero, y de un diputado de Nueva Canarias, que logró su escaño en una lista en coalición con el PSOE.

La moción de censura la derrotará gracias, de nuevo, a la falta de apoyo de ese mismo PSOE que acusa al líder del PP de ser responsable político de la corrupción que carcome a su partido y a la credibilidad de las instituciones del Estado, pero que se queda solo en la denuncia.

En respuesta a la pregunta nada retórica de mi titular, que Rajoy siga en La Moncloa tiene que ver tanto con habilidades propias como con incapacidades ajenas. Sobre las primeras, poco que decir; sobre las segundas, mucho que decir y, sobre todo, que hacer. Llueve sobre mojado. Rajoy pudo repetir como presidente por, primero, la falta de acuerdo de la oposición a comienzos de 2016 que derivó en nuevas elecciones en junio. Luego, por el conocido cruce de apoyos y abstenciones posteriores. No obstante, algún día alguien contará con pelos y señales la razón que llevó al PSOE a cerrar un acuerdo con Ciudadanos mientras negociaba con la izquierda en la Mesa a cuatro. Opino, sin desvelar ningún secreto, que alguien le hizo mal las cuentas a Pedro Sánchez para convencerle de que ese acuerdo PSOE-Cs tendría más apoyos de los que tuvo.

Luego, tras las elecciones de junio, fue un golpe de fuerza interno en el PSOE lo que facilitó el camino a Rajoy y reventó la posibilidad de que Sánchez fuera presidente. En este caso los secretos los desvelan desde el propio PSOE.

Como no hay dos sin tres, la historia se puede repetir. Estamos ante otra oportunidad para poner fin al Gobierno del partido que ostenta el récord de casos de corrupción de la historia de España, y no hay otro camino que una moción de censura que propicie la regeneración democrática. Lo natural, lo lógico, lo deseable es que se produzca esa moción de censura y, aunque la iniciativa haya surgido de Unidos Podemos, la respuesta del PSOE no debería ser el rechazo puro y duro a plantear una alternativa ética, democrática y social sino, al menos, explorar las posibilidades de acuerdo para presentar sus propias propuestas, tanto programáticas, como de candidatos/as o de tiempos. El PSOE, en vez de dar el portazo, podría haber planteado que la presentación formal de la moción no fuera hasta después de sus primarias. Rechazar la propuesta sin más les deja en evidencia.

A quienes no tiramos la toalla para desalojar a Rajoy  nos queda la esperanza de que sea la mayoría social trabajadora, la que sufre las consecuencias de las políticas antisociales, autoritarias y patriarcales del PP, quien imponga la necesidad de un cambio de Gobierno.

Para este mes de mayo están convocadas movilizaciones por el Frente Cívico, las Marchas de la Dignidad y otros colectivos. Sería iluso pensar que por sí solas cambiarán la decisión de la gestora del PSOE de no sentarse a hablar sobre cómo echar democráticamente a Rajoy. Pero la gestora tiene los días contados y creo que si la presión social se mantiene y crece, más pronto que tarde ese encuentro se dará. Por tanto, las fuerzas sindicales, sociales y ciudadanas tienen la responsabilidad de generar una Marea Ética que desborde a los partidos y para plantear cuatro o cinco puntos mínimos de encuentro sobre los que presentar la alternativa de Gobierno que necesita la mayoría social.


 

 

 

 

Firma

Actual coordinador de la Asamblea Político y Social de Izquierda Unida y secretario general del Partido Comunista de España (PCE) desde 2009. Maestro de profesión, fue concejal en el Ayuntamiento de la localidad malagueña de Benalmádena, provincia donde inició su actividad política y por la que fue elegido diputado al Congreso en 1993, 1996 y 2000. En la X Legislatura (2011-2015) volvió a la Cámara Baja como diputado por Sevilla, ocupando la portavocía del Grupo Parlamentario de IU, ICV-EUiA, CHA-La Izquierda Plural. 

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