TRIBUNA Joan Tardà Tiempos de hoy
 
   

                             Nº 1202. 26 de mayo de 2017

- - --





Tribuna / Joan Tardà


Para encarar la financiación fraudulenta, sólo vale una Comisión de la Verdad


La ciudadanía exige a  las organizaciones transparencia y ética a la hora de gestionar los bienes públicos. Por ello, el Congreso de los Diputados se la juega con la creación de la comisión de investigación sobre la financiación fraudulenta del Partido Popular

Con la creación en el Congreso de los Diputados de una Comisión de Investigación sobre la financiación del Partido Popular se pone proa al esclarecimiento político de una praxis de donaciones irregulares por la que se obtenía financiación de empresarios a cambio de contratos y adjudicaciones públicas, a la vez que se  utilizaban dichos recursos  para cubrir gastos de campañas y pagos en efectivo a  cargos internos y orgánicos.

El llamado caso Bárcenas constituyó la arteria principal del entramado de corrupción mediante el que se  establecieron redes de connivencia ramificadas en  otros como  Gürtel, del cual ya se entrevén anotaciones del extesorero del PP. Y otros casos que tienen su reproducción a pequeña escala en autonomías y ayuntamientos.

Sin embargo, sería  necesario alejar la lente de observación y concentrarse en esclarecer la existencia de una red de complicidades y corrupción instaurada en el mismo corazón del Régimen del 78.  Porque al colapso del actual  modelo económico y territorial del Estado español se le debe sumar ya, y sin disimulos,  el de su sistema político, carcomido por los continuos escándalos de corrupción acaecidos desde los primeros años de la democracia. ¡Y reconociendo la causa primigenia!

A nuestro entender, los niveles de corrupción (decía un comentarista que “el estercolero ya rebosa”) sólo se explican, por una parte,  como la consecuencia de la  falta de una cultura hegemónica en cuanto a la preeminencia de la res publica, fruto  de la ausencia durante decenios de libertades. No obstante, existe una segunda razón: la impunidad de los crímenes del franquismo.

La impunidad política, judicial y social de la que gozaron las élites políticas y empresariales en el Estado español desde la instauración del Régimen del 78 hizo posible un escenario en el que podía germinar el todo vale. Dicho con palabras de Fabiola Letelier, hermana del ministro de Defensa chileno asesinado por el general Pinochet, “la impunidad socializa la perversa idea de que todo está permitido y los delitos más graves no merecen castigo, fomentando así la anomia generalizada y la corrupción en los más variados ámbitos de la vida social”.

No obstante, a medida que la sociedad ha ido evolucionando también lo ha hecho la tecnología y las herramientas de acceso al conocimiento,  generándose incrementos espectaculares de los flujos de información y una progresiva eliminación de barreras y obstáculos para su acceso. Y todo ello ha revertido en una democratización de la sociedad.

Un elemento clave para entender este cambio de paradigma es el debate latente en las democracias del siglo XXI en torno al tránsito  de una democracia estrictamente representativa a una democracia participativa en la que la ciudadanía tenga mayores mecanismos de participación política y de control de los poderes públicos, razón por la cual o se extirpa la corrupción o la baja calidad de la democracia la incapacitará para encarar los retos del siglo XXI.

La ciudadanía exige, pues,  a  las organizaciones transparencia y ética a la hora de gestionar los bienes públicos. Por ello, el Congreso de los Diputados se la juega con la creación de la comisión de investigación sobre la financiación fraudulenta del Partido Popular, organización política que  hoy día se presenta ante el mundo como la que  mayor número de casos de corrupción tiene judicializados.

Si el Parlamento no es capaz de convertir esta Comisión de Investigación en una Comisión de la Verdad en donde la podredumbre representada por los señores corruptores –cierto mundo financiero y empresarial–, así como sus criados –los políticos corrompidos– y los que ejercen de mayordomos instalados en los  poderes ejecutivos expíen mediante la declaración pública los atentados que han provocado a la misma democracia, lo pagaremos muy caro.

¡Sin catarsis no habrá solución!

 

 

Firma

Licenciado en Filosofía y Letras y profesor de secundaria de Lengua y Literatura catalana fue el primer concejal de Esquerra Republicana de Catalunya elegido en Cornellá de Llobregat desde la Segunda República. Desde 2004 es diputado por ERC en el Congreso, grupo del que es su actual portavoz. Ha escrito varios libros de historia, entre ellos, “Republicans i catalanistes al Baix Llobregat a principi del segle XX”.


-

 

-

 

-
 

-

José García
Abad


.
Miguel Ángel Aguilar

-
María Jesús Serrano

-
Pablo
Bustinduy

-


Belén Hoyo



-
Joan Tardà



-
Cristina Antoñanzas

-

Carles
Campuzano



-
Inmaculada
Sánchez

-
Sergio del Campo



.

Graciano Palomo


.

Bruno Estrada


.
José Antonio Pérez Tapias


-
Joan Navarro


-
José M. Benítez de Lugo



-

José Luis Centella


,
Carlos Berzosa



,

Julio Rodríguez

-
Mauro Armiño


.


Pere Navarro



.

Julius G. Castle