TRIBUNA Josá A. Pérez Tapias Tiempos de hoy
 
   

                             Nº 1202. 26 de mayo de 2017

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Tribuna / José Antonio Pérez Tapias


La dignidad y el acontecimiento en el campo socialista



No se ha movido la militancia socialista en apoyo de Sánchez según los patrones de un anacrónico código medieval. Por el contrario, se ha movilizado por dignidad. Y de eso es de lo que no se enteró la derrotada candidata Díaz ni los “jefes de la tribu” que le empujaron a la guerra que emprendió

No sólo satisfechos, sino orgullosos están los militantes que con su voto han hecho posible que Pedro Sánchez acceda de nuevo a la Secretaría General del Partido Socialista. Ha sido épica la gran marcha protagonizada  por militantes socialistas que han recorrido los miles de kilómetros políticos que han separado aquella emergencia del espíritu de Xirivella, cuando Sánchez comunicó su intención de presentar su candidatura a la Secretaría General, de la manifestación de un cuerpo vivo de militancia activa al que el mismo secretario general, una vez confirmada su elección, se dirigió desde un ventanal de la sede del PSOE celebrando el resultado de las primarias socialistas.

Aquel espíritu de Xirivella se fue encarnando en la actividad de las plataformas que habían aflorado por todo el territorio, constituidas por socialistas que, antes de aclamar a Pedro Sánchez como su candidato, se autoconvocaron para exigir primarias y congreso extraordinario con el fin de sacar al partido de la interinidad patente en la dinámica del Grupo Parlamentario Socialista.


No era el resentimiento el móvil de la militancia en acción como respuesta al golpe de mano que sufrió el antiguo secretario general en el Comité del 1 de octubre. No era el campo socialista, salvo lo que acompañaba a determinadas declaraciones de militantes muy vehementes, terreno propicio para una aclamación incondicional del candidato. De ninguna manera el móvil determinante ha sido un honor mancillado, dispuesto a cobrarse como fuera la ofensa sufrida al perder manu militari al secretario general al que la militancia puso con su voto al frente del partido. No se ha movido la militancia socialista en apoyo de Sánchez según los patrones de un anacrónico código medieval. Por el contrario, se ha movilizado por dignidad. Y de eso es de lo que no se enteró la derrotada candidata Díaz ni los “jefes de la tribu” que le empujaron a la guerra que emprendió.

Por dignidad, la militancia que acabó eligiendo a Sánchez se puso en pie, tomó la palabra y exigió su voto. Por dignidad se negó a ser instrumentalizada para el proyecto del no-proyecto en cuanto al futuro del PSOE. Por dignidad apoyó la coherencia de quienes mantuvieron la negativa a abstenerse para dejar paso al PP, el partido de la corrupción sistémica y de los recortes de derechos impuestos a la ciudadanía. Por la conciencia de quienes no han querido verse sometidos al papel de comparsas de la derecha y de quienes no se quieren quedar como espectadores del inmovilismo popular respecto al conflicto de Cataluña, Pedro Sánchez se ha visto catapultado –tras sorpresiva recogida de más de 50.000 avales– a figura mediático-política de primer orden, aunque cargue con indecisiones recurrentes en cuanto a cómo abordar la crisis del Estado. Por dignidad, a la multiplicación de los avales le ha seguido la multiplicación de los votos –versión laica de la bíblica multiplicación de los panes y los peces–, el 21 de mayo. 

La militancia a favor de Sánchez ha sabido leer adecuadamente los “signos de los tiempos” del mundo en que vivimos. Y, muy importante, ha sabido traducir la indignación a acción política. Es la misma militancia que quiere estar a la altura del acontecimiento que ella ha hecho posible, lo cual también es ingrediente de la dignidad. Por ello la militancia quiere juego limpio y reconstrucción en firme del proyecto socialista. En otras palabras, la militancia no quiere enjuagues en la preparación de un congreso planteado tramposamente desde los mismos plazos establecidos para su celebración.
La militancia socialista, consciente de la dignidad de sí misma, quiere política de verdad, esto es, comprometida con la verdad, haciendo frente a la posverdad que cínicamente se difunde como mentira que además acaba siendo consentida. Y la verdad convoca a la coherencia de la acción, para que el acontecimiento vivido no se quede a medias, para que no haya regresiones sobre lo democráticamente conseguido. 

 

 

Firma

Miembro del Comité Federal del PSOE. Doctor en Filosofía y decano de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Granada.


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José García
Abad


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Miguel Ángel Aguilar

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María Jesús Serrano

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Pablo
Bustinduy

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Belén Hoyo



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Joan Tardà



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Cristina Antoñanzas

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Carles
Campuzano



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Inmaculada
Sánchez

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Sergio del Campo



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Graciano Palomo


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Bruno Estrada


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José Antonio Pérez Tapias


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Joan Navarro


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José M. Benítez de Lugo



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José Luis Centella


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Carlos Berzosa



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Julio Rodríguez

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Mauro Armiño


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Pere Navarro



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Julius G. Castle