Tiempos de Hoy Tiempos de hoy
 
   

                             Nº 1203. 2 de junio de 2017

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Tiempos de Hoy / Verónica Gayá

Uno de cada seis jóvenes experimentará un trastorno de ansiedad en algún momento de su vida relacionado con las redes sociales

Redes que atrapan

Forman parte de nuestro día a día, de nuestras relaciones, de nuestro ocio, y de nuestra información. Las redes sociales han invadido nuestro tiempo, nuestra identidad e incluso nuestra salud. Creamos una imagen de nosotros mismos, la que nos gusta, pero nos creemos demasiado la de los demás. Los jóvenes se llevan la peor parte.


Dos horas diarias invertidas en las redes sociales agudizan los problemas psicológicos que de ellas pueden surgir.

Cada una propone un juego, cada una tiene un estilo de seguidores, cada una unos intereses... el boom de las redes sociales se ha convertido en un torrente continuo de experiencias que solo a veces sabemos gestionar.

Estar al día de los mensajes de WhatsApp, saber lo que se cuece en Facebook, chequear los likes en Instagram y compartir una noticia en Twitter nos roba demasiado tiempo. Algunos dicen que les gusta, otros que lo aborrecen, otros que son cosas del presente y otros que no pueden escapar. Los jóvenes, que han aprendido a relacionarse entre ellas, son, en un porcentaje demasiado alto, adictos. Las redes a menudo les preocupan, les genera ansiedad no poder acceder a ellas e incluso les quita el sueño. Sin embargo no todas actúan igual: unas inciden en nuestra imagen, otras en demostrar nuestro ingenio, algunas nos divierten.....  

Un estudio elaborado por la Royal Society of Public Health (RSPH) y la Universidad de Cambridge alerta de la repercusión de las redes sociales en la salud de los jóvenes. En él se examinan los efectos positivos y negativos del manejo de estas aplicaciones. Los resultados, obtenidos de las 1.500 encuestas realizadas a jóvenes entre 14 y 24 años, revelan que el 91 por ciento utiliza Internet para conectarse a las redes, las cuales son descritas como “más adictivas que el tabaco o el alcohol”.

Dos horas diarias invertidas en las redes sociales agudizan los problemas que de ellas pueden surgir. El estudio pone el foco en catorce puntos clave: conocimiento y conciencia sobre las experiencias de salud de otras personas, acceso a información fiable sobre temas de salud, apoyo emocional, ansiedad, depresión, soledad, sueño, expresión de pensamientos, ideas o sentimientos, identidad personal, imagen corporal, ayuda en el mantenimiento de relaciones en el mundo real, pertenencia a una comunidad, miedo a quedarse fuera de los eventos sociales (FoMO), y conforme a estos parámetros se han analizado cinco redes: YouTube, Instagram, Twitter, Snapchat y Facebook.

Uno de cada seis jóvenes experimentará un trastorno de ansiedad en algún momento de su vida relacionado por el uso masivo de las redes sociales. Los jóvenes encuestados reconocen que cuatro de las cinco plataformas más usadas les empeoran sus estados de ansiedad. Sólo YouTube presenta puntuaciones positivas respecto a este tema. El estudio especifica que son precisamente los usuarios menos moderados, los que utilizan las redes más de dos horas, los más propensos a sufrir problemas graves de salud, especialmente los vinculados a la ansiedad.

Las plataformas más centradas en la imagen han sido las peor paradas en este estudio. Instagram y Napchat son las que más problemas de ansiedad generan entre los más jóvenes. En absoluto es un dato sorprendente, porque además de ser dos de las más usadas entre ellos, están muy focalizadas en las fotografías de sus usuarios, su entorno y sus experiencias.

Las conclusiones hacen hincapié en que el hecho de compartir imágenes y ser bombardeado a diario con las de otros afectaba negativamente a su autoestima, concretamente a su imagen corporal.

La mayoría de los usuarios no están contentos con su cuerpo, especialmente las chicas, entre las que la cifra se eleva a nueve de cada diez. Ellas se comparan constantemente con lo que ven en sus pantallas, barajando la posibilidad de recurrir a la cirugía estética.

Otro de los aspectos sobre el que se centra el estudio son los problemas de sueño que del uso de las aplicaciones se derivan. Por un lado procedentes de sus estados de ansiedad y depresión, y por otro dado el excesivo número de horas que utilizan estas aplicaciones. Este es señalado como un aspecto de salud a tener muy en cuenta por la importancia del sueño en la salud de los adolescentes, tanto a nivel cerebral como físico, pudiendo desarrollar en la edad adulta problemas de diabetes, obesidad, tensión alta, etc.

El ciberacoso ha sido otro de los puntos clave del informe. Siete de cada diez jóvenes afirman haberlo sufrido. El 37 por ciento dice que con una frecuencia alta. En este sentido, Facebook es la plataforma con la peor puntuación. En el tiempo en el que los jóvenes no están conectados, ya sea cara a cara o virtualmente, con su entorno es mínimo. Por tanto su  exposición al acoso y el tiempo para llevarla a cabo es 24 horas al día, siete días a la semana.

Pero no todo son malas noticias en las redes. El soporte emocional y la sensación de pertenencia a una comunidad son dos de los puntos positivos más destacados, Facebook y You Tube son las que han obtenido las mejores puntuaciones, respectivamente. Tener contacto con gente para compartir, especialmente en los casos en los que no es posible hacerlo cara a cara, ayuda a muchos jóvenes a sentirse acompañados. Poder contactar y hacerlo a menudo con gente con quien es complicada otro tipo de comunicación, sobre todo aquellos que están en otras partes del mundo, les permite hacer, mantener y desarrollar relaciones personales.

Son todos ellos puntos clave en torno a los cuales educar y guiar a los jóvenes en el uso de estas aplicaciones. Teniendo en cuenta que se trata de un complicado modo de mostrarse y relacionarse es imprescindible fomentar un uso correcto de la tecnología y las redes.

Al Día


Aparcar los móviles en una cena con los amigos ya es todo un reto.

Saber desconectar

Las sensaciones que nos ofrece el móvil pueden ser el punto de anclaje de nuestra adicción. Si pasas el día pendiente de él, lo miras al acostarte y al levantarte, si tienes continuamente la sensación de que algo te vibra, si te sientes mal cuando has salido sin él, o cuando no hay Internet..... estate alerta, quizás es buen momento para que tomes en consideración algunos consejos que te traemos. Aplícate y haz que los tuyos, especialmente los adolescentes, se lo apliquen.

—No te lo lleves a la cama. Si es tu despertador, cámbialo. Déjalo en el salón y evitarás las tentaciones de chequear las redes o levantarte leyendo mails.

— Face Up  es una aplicación española que quizás te sea útil. Aunque a priori resulta un poco contradictorio utilizar el móvil para tu adicción al mismo. Se trata de una aplicación que rastrea la cantidad de veces que consultas tu teléfono. Es buena para saber cuántas veces lo haces, ya que a veces ni pensamos que podemos hacerlo cerca de 100 veces al día, y para conocer la evolución de tu “desintoxicación”. Checky y Moment son propuestas bastante parecidas.

—OffTime bloquea todas o varias aplicaciones de tu teléfono para obligarte a desconectar.

—Regala tiempo fuera. Hay una aplicación con la que regalar tiempo sin móvil a tu mejor amigo, a tu pareja.... Ellos tendrán que aceptar el regalo y su móvil quedará bloqueado. Disfrútalo.

—Existen también controles parentales para gestionar el tiempo de uso de los teléfonos de los hijos. Qustodio es una de ellas,  con muy buenas valoraciones.

—A la mesa sin conexión. Habla con tu familia y amigos e intentad dejar aparcados los móviles. Todo un reto. Cuando lo hayas conseguido, da un paso más. Un paseo sin móviles, una tarde, un fin de semana...

—Otros consejos: apaga el móvil de vez en cuando y retrasa su encendido, no vayas a todos lados con el cargador, cuando estés haciendo algo apártalo de tu vista y elimina las notificaciones.