Belén Hoyo Tiempos de hoy
 
   

                             Nº 1203. 2 de junio de 2017

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Tribuna /
Belén Hoyo

Los demócratas de 2017


FERNANDO MORENO

La unidad de España frente al desafío separatista, la defensa de las libertades frente a la demagogia y la contraola democrática de los populismos, o las todavía necesarias reformas estructurales y económicas son tres objetivos que cualquier demócrata suscribiría conmigo por encima de nuestras siglas o ideología

El próximo 15 de junio se cumplirán 40 años desde que se celebraron en nuestro país las primeras elecciones de nuestra democracia actual. Aquel miércoles, los españoles volvían a unas urnas, tras 41 años de silencio impuesto, para elegir a sus 350 representantes en el Congreso de los Diputados y 207 senadores en la Cámara Alta. Estos españoles tenían una misión compleja, apasionante e ilusionante: crear una nueva Constitución para España.

Circunscripción, campaña electoral, censo, D’Hont, derecho activo y pasivo, eslogan… empezaron a formar parte del vocabulario colectivo. El paisaje de pueblos y ciudades se transformó con los carteles, caravanas y papeletas de las formaciones políticas que concurrían a estas primeras elecciones. Apenas hacía veintiún meses desde la muerte de Francisco Franco, ocho desde la aprobación de la Ley de Reforma Política o dos meses desde la legalización del Partido Comunista de España. Nuestro país cambiaba a pasos agigantados. Avanzaba hacia la democracia con paso difícil aunque decidido. España soñaba ilusionada y anhelaba libertad.

Cambio, avance, ilusión, libertad, esta última sin ira y con musicalidad inundaba conversaciones, debates y calles. Las sociedades, desde tiempo ancestral, eligen la dirección de sus vientos. Necesitan de un director para medir los tiempos. España eligió como líder a quien había guiado aquellos turbulentos años posteriores a la muerte del dictador, que hoy conocemos como Transición. Aquella madrugada de jueves de junio se alzaba ganador de las elecciones Adolfo Suárez, con más de 6 millones de votos, un 34% del escrutinio y 165 diputados. Los españoles creyeron en aquel joven reformista, inteligente y locuaz ante las cámaras que había logrado poner de acuerdo a quienes cuatro décadas antes luchaban atrincherados. 

Los españoles abandonábamos las armas para liberar nuestras manos y estrechárnoslas. España ya no era azul ni roja. Ni de derechas ni de izquierdas. Queríamos libertad desde la moderación, el consenso y el centro político.
40 años después, aquel proceso ejemplar en Europa y en el mundo, genuinamente español, es más digno de elogio y a la vez de orgullo. Las dificultades de quien aún miraba con sed de venganza y desconfianza al diferente, unidas al constante ruido de sables, y a una situación económica muy adversa, hacen más admirable el logro colectivo de nuestros padres y abuelos.

Con motivo de esta relevante efeméride, es el momento de que los demócratas de 2017 reivindiquemos día sí y día también, en cualquier foro, contexto y lugar la tarea de la España del 78. Aquella que comenzó entre reuniones clandestinas, horas de diálogo fluido y constante unidas por la pasión de una nación mejor y en la libertad.

Los demócratas de 2017 tenemos importantes retos y desafíos que afrontar desde la unidad, la moderación y el diálogo. Al igual que los Suárez, nuestro rey –hoy emérito– Juan Carlos I, los Carrillo, González y los partidos de todo signo. La aritmética parlamentaria no es hoy más sencilla que la de aquel tiempo. Si bien, a quienes ostentamos una responsabilidad pública hoy estoy convencida de que nos separan menos cosas y circunstancias que a los actores políticos de aquella época.

La unidad de España frente al desafío separatista, la defensa de las libertades de nuestros ciudadanos frente a la demagogia y la contraola democrática de los populismos, o la implementación de las todavía necesarias reformas estructurales y económicas son tres objetivos que cualquier demócrata suscribiría conmigo por encima de nuestras siglas o ideología. 

Los españoles tuvieron aquel 15 de junio de 1977 un sueño, una ilusión, una ambiciosa y sana pretensión: una España unida, en paz, próspera y democrática. Estos anhelos son como los árboles de hoja caduca, que los demócratas de 2017 deben seguir cultivando y regando para que nuestra democracia española continúe creciendo con vigor y fortaleza como mínimo cuatro décadas más.

 

Firma

Diputada del Partido Popular por Valencia desde la X legislatura y actual coordinadora de Política Nacional del PP valenciano en el Congreso. Es Licenciada en Derecho, Ciencias Políticas y de la Administración y Estudios en Humanidades. Actualmente es Portavoz de la Comisión de Asuntos Exteriores, Vocal de la Comisión de Interior, Vocal de la Comisión de Educación y Deporte, Adscrita de la Comisión de Energía, Turismo y Agenda Digital, Adscrita de la Comisión Mixta Control Parlamentario de la Corporación RTVE y sus Sociedades. También es miembro Suplente de la Delegación española en la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, Vicesecretaria de Organización Nacional de Nuevas Generaciones del Partido Popular y Coordinadora General del Partido Popular de la Provincia de Valencia.

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