Entrevista Carlos Hernández Tiempos de hoy

 
   

                             Nº 1205. 16 de junio de 2017

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Entrevista / Juana Vera

Carlos Hernández de Miguel, periodista y escritor

“En España hay más negacionismo
que en Alemania”

Acaba de publicar el libro de cómic Deportado 4443 (Ediciones B, 2017), ilustrado por Ioannes Ensi e inspirado en las experiencias de su tío y de las compañeras y compañeros de éste en el campo de concentración de Mauthausen, adonde fueron enviados por orden de Franco. Periodista y también autor de Los últimos españoles de Mauthausen (Ediciones B, 2015), Carlos Hernández de Miguel (1969, Madrid), relata el éxito que su nuevo libro ya ha tenido en Internet: “Hemos tenido más de 50.000 visitas”. Sobre la importancia de este trabajo para recuperar la memoria de los que sufrieron el horror explica: “Experiencias como ésta van por delante de las instituciones españolas, que apenas han hecho nada en este sentido”. Y añade: “Es necesaria una revisión histórica de nuestro pasado reciente”

“Todo lo relacionado con el franquismo y con el fascismo no forma parte de los planes de estudio en España”   “Apuesto por crear una Comisión de la Verdad, como plantea el juez Baltasar Garzón, para realizar la revisión histórica de nuestro pasado reciente"

¿Cómo nace el cómic titulado Deportado 4443?
El origen se remonta a los años 70, cuando conocí a su protagonista, Antonio Hernández Marín, un tío mío que venía cada verano desde Francia para pasar unas semanas en casa de mis padres. Yo era un niño entonces, pero ese hombre se convirtió en el abuelo que nunca tuve y me marcó profundamente porque me transmitió su amor por la cultura, por la lectura y por la tolerancia, algo poco habitual en aquella España del final del franquismo e inicios de la Transición. Pasaron los años y supe que mi tío había estado en el campo de concentración de Mauthausen. Cuando en 1992 murió yo era muy joven para interesarme por su historia. Tuvieron que pasar los años para que fuera consciente de la oportunidad que había perdido por no haberme interesado por él, por no haberme solidarizado con su sufrimiento. Este sentimiento me marcó profundamente y en el año 2012, cuando un parón profesional me lo permitió, comencé a investigar su vida. Al principio lo hice para mí y para mi familia. A medida que profundizaba en la investigación, descubrí al resto de los españoles y españolas que habían sufrido en los campos de concentración del nazismo. También descubrí que éste era un tema que la sociedad española no conocía. Entonces me conjuré para investigar a fondo todo lo relacionado con la deportación de los españoles y darla a conocer por todos los medios a mi alcance. Así se forjó mi primer libro Los últimos españoles de Mauthausen, y también la web que dediqué al tema y un grupo de Facebook. Pero quería llegar también a los más jóvenes y se me ocurrió crear una cuenta de Twitter con la imagen, el nombre y el número de prisionero 4443, mi tío, de ahí el título de esta cuenta: @deportado4443. Desde este perfil relato, tuit a tuit, como eran la vida y la muerte en el campo de concentración. Mi intención ha sido crear un agujero en el tiempo para que un prisionero pueda narrar, en tiempo real, lo que sucedió en el campo de concentración. Esta iniciativa ha sido un gran éxito. Uno de sus más de 50.000 seguidores, Ioannes Ensis, un magnífico ilustrador, sintió la necesidad de ilustrar la historia. Logró contactar conmigo y nos pusimos a trabajar para dar a luz este libro de cómic.

¿Qué significa el hecho de que haya habido, hasta el momento, más de 50.000 visitas a la cuenta @Deportado4443 y cuál es el interés, las preguntas que le plantean los visitantes?
Me atrevería a decir que los visitantes han compartido el sufrimiento que padecieron los hombres y las mujeres en el campo de concentración de Mauthausen. Algunos de sus comentarios me han hecho llorar porque los han dirigido directamente a los deportados. Los han animado. Les han pedido que no se rindieran y que lucharan por sobrevivir, o bien han maldecido a los SS... Ha sido algo increíble.

¿Puede la red realizar una labor de memoria y de respeto hacia las personas que murieron y hacia las que sobrevieron en el campo de concentración de Mauthausen?
Lo está haciendo. Experiencias como ésta van por delante de las instituciones españolas, especialmente las estatales. Hay comunidades autónomas que han dado pasos importantes para reconocer a sus paisanos deportados a los campos de exterminio del nazismo. También hay algunos ayuntamientos que han hecho algo en este sentido. Sin embargo, a nivel estatal casi no se ha hecho nada. Más allá de los necesarios homenajes, es necesaria una rigurosa revisión histórica de este periodo para que nuestros hijos estudien en la escuela lo que sucedió. Es intolerable el hecho de que todo lo relacionado con el franquismo y con el fascismo no forme parte esencial de los planes de estudio en España.

¿Qué tipo de revisión histórica hay que hacer?
Apuesto por crear una Comisión de la Verdad como la que plantea el juez Baltasar Garzón. Esta Comisión sería la encargada de acabar con la historiografía franquista y de plasmar la historia, tal y como sucedió. Los franquistas se resisten a ello. Dicen que el objetivo de personas como yo es darle la vuelta a la tortilla, es decir, glorificar lo que significó la República y denostar lo relacionado con el franquismo. No es cierto y lo saben. Utilizan este argumento para que no se haga nada y siga triunfando la versión franquista de lo sucedido o, al menos, para que impere una equidistancia entre víctimas y verdugos. Lo que muchos queremos no es dar la vuelta a la tortilla, es que se sepa la verdad. La República no fue perfecta y se deben conocer todos sus errores y excesos. Igualmente se deben conocer y divulgar los crímenes cometidos por el bando republicano. ¡Claro que sí! Ahora bien, a partir de ahí hay que poner a cada uno en su sitio. La República fue un régimen imperfecto pero democrático y quienes se sublevaron contra ella estaban liderados por fascistas apoyados por la Alemania de Hitler y por la Italia de Mussolini. En el bando de los republicanos se cometieron crímenes pero sus dirigentes intentaron frenarlos y lo lograron casi por completo desde finales del año 1936. Por el contrario, en el bando franquista se utilizó el terror, el asesinato y la violación de mujeres como arma de guerra; en este caso no eran actos incontrolados, eran los propios generales los que animaban a sus tropas a cometer todo tipo de tropelías. Tambien hay que analizar el periodo de la dictadura con objetividad: los miles de asesinatos que se cometieron en esos cuarenta años, el rapto de nuestras libertades, la forma en que se condenó a las mujeres a ser seres humanos de segunda o tercera categoría... Es repugnante que hoy haya periodistas, políticos y ciudadanos que justifiquen una dictadura tan sanguinaria.

¿Cuál es la calidad de los archivos en los que usted ha investigado este tema en España?
En España es donde más dificultades he encontrado para hacer mi trabajo. En primer lugar, debido a la falta de medios materiales y humanos que hay en los distintos archivos. En segundo lugar, debido a un terrible problema: la dictadura se encargó de destruir mucha documentación y gran parte de la que quedó se halla hoy en las fundaciones Francisco Franco y Ramón Serrano Súñer. Fundaciones que pese a hacer apología del fascismo, no sólo no han sido declaradas ilegales, sino que han recibido subvenciones públicas y tienen en su poder documentación oficial, que debería hallarse en archivos públicos. Esta es una situación vergonzosa impensable en cualquier otro país democrático.

Las fotografías que el español Francesc Boix logró hacer y luego sacar del campo de concentración de Mauthausen fueron útiles para los Juicios de Núremberg. ¿Por qué casi nadie en España conoce el nombre y la historia de este fotógrafo, a quien el próximo 16 de junio se le realizará un homenaje en París, presidido por la alcaldesa de esta ciudad?
Este hombre es un símbolo de lo que fueron los españoles y las españolas deportados en los campos nazis. Fue luchador antifascista. Luchó en España contra Franco y en Europa contra Hitler. Después de ser capturado y enviado a Mauthausen, se integró en la organización clandestina que los prisioneros españoles crearon en el propio campo. Francesc Boix trabajaba con otros dos españoles en el laboratorio fotográfico. Eran ayudantes de los SS. Allí revelaban las fotografías que los nazis hacían de sus crímenes. Cada día veían instantáneas de prisioneros asesinados. Por eso decidieron empezar a robar algunas de ellas. Escondían las copias o los negativos en los marcos de las puertas de sus barracas o entre sus ropas y en los últimos meses de la guerra, con la ayuda de otros tres jóvenes prisioneros españoles, las sacaron del campo para ponerlas a salvo. Estas fotos fueron mostradas, por el propio Boix, en los Juicios de Núremberg. Estamos ante un hombre de una enorme importancia histórica. Un hombre que si no hubiera sido español y republicano, contaría con multitud de libros y películas en las que se recrearía su vida.

¿Cuál será la participación de España en el homenaje a Francesc Boix?
Sea cual sea, será forzada, no voluntaria. Me explico. Tras un gran esfuerzo por parte de la Amicale de Mauthausen, el Ayuntamiento de París decidió trasladar los restos mortales de Francesc Boix al cementerio de las celebridades de la capital francesa. El acto se celebrará el día 16 de este mes y estará presidido por la alcaldesa de París. El grupo parlamentario de Ciudadanos presentó una iniciativa en el Congreso de los Diputados para pedir al Gobierno que enviara una delegación al homenaje. La propuesta fue aprobada el pasado 1 de junio pero el Ejecutivo ni siquiera sabe a quién enviará. Es vergonzoso. No sólo no se le hacen homenajes en su patria, sino que el Gobierno tiene que ser arrastrado a participar en los que se le dedican en el extranjero.

¿Cuáles son sus proyectos?
Investigo la historia de los campos de concentración del franquismo. Otro capítulo olvidado, que debemos conocer y difundir.

Olvido premeditado y alevoso

Más de 9.000 españoles fueron deportados al campo de concentración de Mauthausen, de los que más de 5.000 murieron. Sobre ellos, a nivel estatal en nuestro país sólo existe una base de datos creada, tal y como comenta Carlos Hernández de Miguel “al calor de la Ley de Memoria Histórica de Zapatero”. Esta base de datos se puede consultar en la web del Ministerio de Educación, Cultura y Deportes. Acerca de las razones del silencio que afecta a esta parte de nuestra historia, el autor de Deportado 4443 reflexiona: “Nos hallamos ante un olvido premeditado y alevoso. El franquismo enterró está historia durante 40 años por una razón: Franco y su cuñado y ministro de la Gobernación, Ramón Serrano Súñer, pidieron a Hitler que enviara a estos miles de republicanos a lugares como Mauthausen para ser exterminados. Más difícil de explicar es lo ocurrido tras la muerte del dictador. Durante la Transición, debido a la amenaza permanente de golpe de Estado, los políticos demócratas tragaron demasiadas cosas. En aquel momento se pudo llegar a entender esta actitud extremadamente cauta, que roza la cobardía. Lo que es inexplicable es que, pasados los años, con mayorías absolutas del PSOE y con un ejército democratizado, no se haya corregido esta injusticia histórica”. ¿Cuál es la diferencia entre nuestro país y los de nuestro entorno en este sentido?, se le pregunta al autor de Deportado 4443. El escritor responde: “Francia, por ejemplo, cuenta con museos de la Resistencia y de la Deportación. Se hallan en las principales ciudades del país. Allí acuden todos los días estudiantes que aprenden cómo fue ese terrible periodo de nuestra historia. En Austria y en Alemania, los escolares visitan los campos de concentración. Esta visita es una actividad escolar para ellos. Sin embargo en España convivimos con el fascismo. Aquí hay mucho negacionismo. Mucho más que en Alemania y que en cualquier país de otra nación europea. Lo que ocurre es que aquí no se niega la existencia de las cámaras de gas, se niegan los crímenes cometidos por el franquismo. El trasfondo es exactamente el mismo”.