Tiempos de Hoy Tiempos de hoy

 
   

                             Nº 1205. 16 de junio de 2017

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Tiempos de Hoy / Verónica Gayá

Cada día arrojamos ocho millones de objetos a nuestras aguas

Océanos de plástico

El pasado 8 de junio se celebró el Día Mundial de los Océanos, una jornada con la que se pretende sacar a la superficie la importancia de estas enormes masas de agua que regulan la vida en la Tierra. Llevamos años atacándolos, y ya comenzamos a sentir su sufrimiento.


Sólo en los últimos 40 años el nivel de basura en  los océanos ha aumentado un cien por cien.

 Ocupan el 71 por ciento de la superficie terrestre y albergan aproximadamente 250.000 especies conocidas. Se encargan de absorber el dióxido de carbono, regulan el clima y nos dan alimentos. Sin embargo, llevamos años tratándolos como contenedores. Los océanos están saturados de nuestros restos, hay problemas en la pesca, en la cantidad y en la calidad de los peces que comemos, en el agua y en el aire, en la salud y en la belleza de nuestros océanos.  

El Día Mundial de los Océanos es un recordatorio impulsado por la Asamblea General de las Naciones Unidas a instancias de Canadá que pretende llamar la atención de una sociedad que vive un día a día de espaldas a ellos, que piensa que siempre estarán allí, pero debe conocer las consecuencias de un consumo sin sentido, de una mirada ajena a la contaminación y un desinterés inaudito por la calidad de sus aguas. Durante varios días de la semana pasada se llevó a Cabo la Conferencia “Océanos” en Nueva York. Estudios, propuestas, planes, objetivos....  el mundo piensa qué hacer, sólo queda ponerse a ello.

Sobrepesca, vertidos, desarrollos turísticos, acuicultura, contaminación... Muchas de las especies que habitan el océano están al límite de la supervivencia, pero hay que recordar que “el océano no nos necesita. Seguirá ahí en cualquier caso. La cuestión es cómo seguiremos nosotros con un océano tan maltratado”, tal y como decía Sylvia Earle en el primer día de conferencias.

Vertido de plásticos
Sólo en los últimos 40 años el nivel de basura en  los océanos ha aumentado un 100 por 100. Cada año se acumulan bajo sus aguas siete millones de toneladas de basura. En la superficie, en el fondo, dentro de sus habitantes..., los residuos humanos están obstruyendo el pulmón de su planeta.

Cada día arrojamos ocho millones de objetos a nuestros océanos, lo que quiere decir que en cada milla cuadrada de agua oceánica podemos encontrar unos 45.000 objetos, según los datos medios que ofrece la Unesco, que remarca que de no revertir este comportamiento en 2050 habrá más plásticos que peces.  

Las consecuencias de estas basuras atacan la salud de nuestros mares, los plásticos que invaden las aguas se convierten en trampas mortales para los seres que habitan en ellas. Las imágenes se repiten cada año: peces enredados con bolsas, rellenos de plásticos, ahogados con trozos de basura.... Son impactantes, son brutales, y esconden otra realidad igual o más dura, la microscópica.

El zooplancton se come las microfibras de plásticos, así que estas acaban en los peces que nosotros mismo consumimos. Según un estudio del Instituto Español de Oceanografía (IEO), en uno de cada seis peces se encuentran restos de microplástico.

El Mediterráneo es uno de las mares más afectados por la sobrepoblación de plásticos. Entre el 21 y el 54 por ciento de la contaminación plástica de los océanos se encuentra en este mar. Cada cuatro metros hay una pieza plástica, y el problema cada año empeora. Greenpeace, con motivo de la celebración del Día Mundial de los Océanos, ha lanzado una campaña informativa sobre el estado de las aguas de nuestro mar emblemático, exigiendo a las autoridades que exterminen el tema de raíz. El reciclado no es un sistema eficaz para el volumen de problema que se ha de afrontar, dicen, ni la mitad de los plásticos que se tiran a la basura acaban en una cadena de reciclaje. Aún queda por contabilizar todos los que ni siquiera llegan a la basura.

A los millones de toneladas de plásticos le hemos de sumar los vertidos tóxicos industriales y los de aguas fecales que a diario contaminan el agua. Los metales tóxicos destruyen la bioquímica, la reproducción y el crecimiento de la vida marina. Las aguas residuales alteran la biodiversidad, produciendo cambios drásticos en los ecosistemas.

Las pesca sostenible es otro de los objetivos más importantes a los que la sociedad ha de plantar cara en los próximos años. Las consecuencias de no hacerlo pueden ser irreversibles. Por el momento empresas y gobiernos, con alguna excepción, se mantienen al margen este grave problema por tamaño y complejidad. Se ponen nuevas normas, se acotan ciertas prácticas... pero la pesca ilegal y la sobrepesca son dos realidades muy fuertes hoy en día.

Dentro de esta línea de trabajo, también es conveniente revisar la acuicultura. Concebida como solución para unos, y percibida como problema para otros, esta nueva forma de abastecer el mercado no es inocua y trae de cabeza a diversas organizaciones ecologistas que aseguran que por estos terrenos no está la solución.

El calentamiento global es al mismo tiempo síntoma y agente de la debilitada salud de los océanos. El aumento en la temperatura de las aguas pone en peligro algunas especies, tanto de peces, como de algas y corales que tan importantes son para garantizar la diversidad marina.

Al día

Empiezo yo


La limpieza de nuestras playa es cosa de todos.


Todos podemos echar una mano con el enorme problema de los océanos. Esta semana te traemos una pequeña lista con gestos muy sencillos que puedes adoptar en tu día a día para contribuir a mejorar el estado de los mares.

–Siempre es mejor prevenir que curar, así que mejor que reciclar es no consumir. Intenta reducir al máximo el consumo de envases. Selecciona los alimentos que están envasados con las opciones más sostenibles, compra productos a granel y, por supuesto, si es necesario, recicla.

–Utiliza bolsas reciclables, si son de tela, mejor.

–Infórmate de cuales son las especies más amenazadas y procura no consumirlas. Ten en cuenta las temporadas y las zonas de pesca. No las compres en el mercado y evítalas en los restaurantes.

–Cuida la playa. Este verano ten mucho cuidado cuando bajes a la playa. Nada de ceniceros de arena, ni servilletas que salen volando, ni envoltorios olvidados... estate atento y pídele a los demás que lo estén. Ya que estás... si ves algo de basura en la arena, ¿por qué no te animas a recogerla? Piensa que si no por la noche puede que vuelva al mar. Mañana será tarde.