Tribuna / Sergio del Campo Tiempos de hoy

 
   

                             Nº 1205. 16 de junio de 2017

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Tribuna / Sergio del Campo

La formación, el camino hacia nuevas y mejores oportunidades de empleo


Tenemos un importante número de población activa con escaso nivel de formación, así como necesidades de actualización de competencias respecto a los trabajadores ocupados

Hace unos días, asistíamos en el Congreso de los Diputados a la presentación del Libro Blanco sobre el Sistema de Formación en el Trabajo elaborado por la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE). El libro acomete una profunda reflexión sobre el sistema de formación en su conjunto. Comienza realizando un minucioso análisis de las principales características de la formación en España, fortalezas y debilidades; para finalizar desarrollando una serie de objetivos y reformas para su consecución.

Lo cierto es que si analizamos las cifras de desempleo, los datos de colocación, los niveles formativos, las tasas de abandono escolar o las tasas de repetición, es fácil llegar a la conclusión de que algo no funciona. Por no hablar de los casos de corrupción.  A todos nos viene a la cabeza el presunto fraude masivo de los cursos de formación en Andalucía (caso Edu) que afecta a 3.000 millones de euros destinados a la formación de parados.

Desde mi punto de vista, la política laboral en España debe perseguir tres grandes objetivos: reducir el desempleo, acabar con la precariedad fomentando el empleo estable y de calidad, y potenciar el capital humano con unas políticas activas de empleo verdaderamente eficaces. En cada uno de los tres objetivos anteriores, la formación debe de tener un papel protagonista.

Coincido con la CEOE en el análisis de situación. A pesar del crecimiento económico y de la creación de empleo de los últimos años, mantenemos altas tasas de desempleo las cuales son alarmantes en el caso de los jóvenes y los mayores de 45 años. Tenemos un importante número de población activa con escaso nivel de formación, así como necesidades de actualización de competencias respecto a los trabajadores ocupados. También en lo referente a los retos fundamentales: incrementar la cualificación básica de la población activa, facilitar la transición inicial al empleo para reducir el desempleo juvenil, gestionar las transiciones  ofreciendo nuevas oportunidades a las personas sin empleo y actualizar y desarrollar las competencias de los trabajadores ocupados. A los anteriores, añadiría un quinto objetivo en relación con la necesidad de formar a nuestros empleadores, a nuestros autónomos. No podemos quejarnos de la falta de competitividad de nuestras empresas si no formamos a nuestros empleadores para su profesionalización.

No obstante, discrepo en algunas cuestiones como la gobernanza o evaluación del sistema. No puede haber vuelta atrás respecto al sistema de concurrencia competitiva establecida por la reforma del año 2015. No puede haber vuelta atrás respecto al acceso directo de los centros de formación a los fondos disponibles para la gestión de los planes de formación de los trabajadores que hasta entonces estaban limitados a las organizaciones empresariales y sindicales.

El dinero de la formación debe estar en manos de empresas y trabajadores, así como en manos de los desempleados a través del “cheque formación”. Este es el camino para que no se repitan los casos de corrupción y el fraude que se dieron en el pasado. Las organizaciones  sindicales y patronales deben participar en el diseño, formación y difusión de la formación, pero apostamos porque los empresarios y trabajadores sean quienes decidan sobre cuál es la formación que requieren y necesitan.

Lo mismo si hablamos de evaluación. La evaluación debe estar en manos de agentes externos al sistema. En manos de un organismo independiente con autonomía y competencias suficientes para evaluar las políticas de empleo en su conjunto, proponiendo una mejor distribución de los recursos y una mejor coordinación de las diferentes administraciones implicadas.

Hagamos todo lo necesario para que la formación deje atrás su pasado de fuente de financiación de “algunos”,  y sea lo que siempre debió ser: el camino hacia nuevas y mejores oportunidades de empleo para desempleados y trabajadores, y la clave de la competitividad de nuestro tejido empresarial.

Firma

Diputado de Ciudadanos por Tarragona en la XI y XII Legislaturas. Diplomado en Relaciones Laborales y Licenciado en Ciencias del Trabajo. También es Subinspector Laboral de Empleo y Seguridad Social. Actualmente, es Portavoz en la Comisión de Empleo y Seguridad Social y portavoz adjunto en la Comisión de Seguimiento y Evaluación de los Acuerdos del Pacto de Toledo.

 

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