Cataluña frena la vía portuguesa Tiempos de hoy

 
   

                             Nº 1205. 16 de junio de 2017

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Política / M. C.

El entendimiento PSOE-Podemos, pendiente del referéndum

Cataluña frena la vía portuguesa

El debate de la moción de censura parece inaugurar una nueva fase de relaciones entre PSOE y Podemos. Sin embargo, entre los guiños y las llamadas al entendimiento que lanzaron José Luis Ábalos y Pablo Iglesias sigue existiendo el enorme escollo catalán, que ocupó buena parte del debate. Con la fijación de la fecha del referéndum para el 1 de octubre, Carles Puigdemont pisa el acelerador en el conflicto con el Estado, aunque en los círculos políticos catalanes no falta quien ve en el 1-O el final de un ciclo en la política catalana y, por tanto, en la española. Un nuevo capítulo en el que el referéndum dejará de ser el eje central y que puede disolver ese escollo para un entendimiento ‘a la portuguesa’ entre PSOE y Podemos.


Pie de foto Iglesias portada (FM) y Sánchez portada EP): Iglesias señala las Navidades como tope para presentar otra moción a la que Sánchez no ha puesto fecha.

“Sobre Cataluña, les pido que no den pasos atrás.  Sánchez ha dicho en campaña que es una nación”, ha recordado Iglesias   A pesar del acercamiento con Podemos, Sánchez insiste a Iglesias y Rivera en que levanten su veto mutuo.

Parece mentira si se recuerda que Pedro Sánchez llegó a decir que jamás pactaría con los “populistas” de Podemos o que Pablo Iglesias instó a Sánchez aceptar su oferta de gobierno de coalición porque ser presidente era “una sonrisa del destino que me tendrá que agradecer”. Pero el tono que emplearon el propio Iglesias y José Luis Ábalos en el debate de la moción de censura, con continuas muestras de disposición y mano tendida para llegar a acuerdos, da idea de la nueva etapa que se abre en la política española. La competición por ocupar el lugar hegemónico en la izquierda y en la oposición al PP va a seguir ahí, pero las palabras que ambos se dedicaron entreabre una puerta que nunca llegó a estar verdaderamente abierta, ni siquiera cuando Sánchez intentó su investidura.

La principal novedad radica en un Iglesias –vestido con americana en la primera jornada de la moción de censura, como viene haciendo desde Vistalegre– que ha tratado de colocarse en un perfil “presidenciable”, como lo definen fuentes de su entorno más cercano. Atrás quedan las menciones a la “cal viva” que tanto indignaron a los socialistas y la estrategia de la “triple alianza” en la que trataba de meter en el mismo saco a PP, PSOE y Ciudadanos. Ya en su último turno antes de la intervención Ábalos, Iglesias llamó a la conciliación con los socialistas, subrayando que “si compartimos los diagnósticos” en torno a la fractura social provocada por la crisis, la cuestión plurinacional y la corrupción del PP, “quizá tenga sentido pensar en un cambio, en una transición”. Y aunque el portavoz socialista sacó a relucir un argumentario interno de Podemos publicado por la prensa recientemente, titulado ‘Éramos pocos y parió Sánchez’, dedicado a analizar la mejor forma de “tensionar” al PSOE,  dudó abiertamente “de la oportunidad y la intencionalidad esta moción” y recordó la negativa de Podemos hace un año a “un gobierno progresista y de regeneración”,  Ábalos enseguida le agradeció el tono empleado a Iglesias y le aseguró que “recojo la invitación”.

Ábalos se refirió a “las reformas que podamos emprender”, como un nuevo Estatuto de los Trabajadores, “pero una reforma ineludible es la que afecta a la organización territorial del Estado y, en concreto, al caso de Cataluña”.

“Estamos dispuesto a colaborar con los demás”, pero marcó una línea roja en que “el deber de un demócrata es el respeto a la Constitución y a la ley”, reiteró su apoyo a Rajoy en “cuantas medidas legales se utilicen para defender el Estado de Derecho” y fijó su posición: "Nosotros hemos hecho una propuesta de reforma federal, queremos que los catalanes voten, pero en el marco de la ley", recuerda.

Y es que Cataluña este sigue siendo el gran escollo al que se enfrenta PSOE y Podemos para alcanzar un acuerdo ‘a la portuguesa’ como el que encabeza el primer ministro, António Costa. Sobre Cataluña, les pido que no den pasos atrás. Pedro Sánchez ha dicho en campaña cosas valientes, que Cataluña es una nación”, recordó Iglesias, valorando que el líder del PSOE haya admitido que se equivocó al tachar a Podemos de “populista”.  “Creo que España está demandando que nos pongamos de acuerdo, si hay voluntad política podemos articular una alternativa”, subrayó.

E Iglesias tiene prisa por intentar articular esa hipotética alternativa. El líder de Podemos aludió al portavoz de Compromís, Joan Baldoví, para instar“ponernos a trabajar durante el verano para sacar una moción de censura lo antes posible”. La fecha da una idea de la intención de Podemos de no dar respiro al nuevo secretario general, pero este verano va a estar marcado por una fecha en rojo en el calendario, el 1 de octubre, el día elegido por Carles Puigdemont para celebrar el referéndum.

Por eso Sánchez trata de escaparse del ritmo que quiere imponerle Iglesias. En un artículo publicado en El Mundo el pasado jueves, asegura que se va a esforzar para “conseguir cuanto antes una amplia mayoría parlamentaria” para “desbancar al PP del Gobierno”. Eso sí, insiste en la vía que ya intentó en su investidura, la de incluir en un mismo acuerdo a Podemos y Ciudadanos, a los que insta a levantar sus vetos mutuos, porque constituyen “un muro que sólo sirve al PP para atrincherarse en La Moncloa”. Lo cual decepciona y mucho a un Iglesias al que Ábalos regaló los oídos afirmando que “Ciudadanos comparte el mismo modelo económico y social del PP”, satisfaciendo las demandas de Iglesias de una cercamiento a dos, sin las injerencias de la formación liderada por Albert Rivera.

Y mientras PSOE y Podemos parecen iniciar un nuevo ciclo en sus relaciones, Carles Puigdemont ha pisado el acelerador en lo que parece el la recta final del choque definitivo con el Estado y con el Gobierno de Mariano Rajoy, una vez fijadas la fecha y la pregunta del referéndum. “Nos sorprende que la gente se sorprenda de que hagamos lo que dijimos desde el primer día. Convocaremos un referéndum, lo celebraremos y aplicaremos el resultado”, aseguraba el president en una reciente entrevista con TV-3.



José Luis Ábalos recogió “la invitación” lanzada por Iglesias para llegar a entendimiento. / EUROPA PRESS


Así las cosas, de aquí al uno de octubre, todavía quedan muchas incógnitas a las que la Generalitat tiene que dar respuesta. Por ejemplo, la elaboración del censo y el papel de los funcionarios a la hora de poner las urnas y que se enfrentan a posibles sanciones e inhabilitaciones (ver apoyo). También está por ver la reacción del Gobierno en el momento en el que se intenten poner las urnas, si se aplica manga ancha, como en el 9-N, o se adopta una posición más restrictiva. Pero, en cualquier caso, el referéndum impedirá cualquier acuerdo  de calado entre PSOE y Podemos hasta que no aclare el panorama en Cataluña. Entre otras cosas, porque se avecina también marejada interna en la formación morada sobre la postura a adoptar de cara al 1 de octubre.

Hace unos días, En Comú se desmarcaba de la unilateralidad de iniciada por Carles Puigdemont en el marco del Pacto Nacional por el Referéndum, la mesa que reúne a partidos sindicatos y organizaciones civiles catalanas a favor de la consulta. O mejor dicho, que reunía, ya que en la reunión de hace unos días al único acuerdo al que se llegó fue el de la disolución de su ejecutiva, con lo que esta organización se queda en fuera de juego sin avalar, pero tampoco sin desautorizar la vía unilateral. Ada Colau y los comunes no quieren renunciar a la posibilidad de un acuerdo con el Estado y han decidido esperar acontecimientos, ver cómo reacciona el Ejecutivo de Rajoy ante el referéndum. El coordinador general de Catalunya en Comú, Xavier Domènech, ha recordado que un referéndum “no tiene que ver con la fecha ni la pregunta, sino con las garantías y el reconocimiento internacionales, y eso, de momento, no lo conocemos ni lo hemos visto”.

Esta es la posición que ha venido defendiendo Iglesias y que subrayó en el debate de la moción de censura. Sin embargo, Anticapitalistas, la corriente liderada por Miguel Urbán, que en Vistalegre consiguió el 10% de los apoyos, se ha desmarcado de esa posición. ”Apoyamos el referéndum del 1 de octubre, y llamamos a toda la izquierda del Estado español a organizar la solidaridad con los derechos democráticos del pueblo catalán”, aseguraba Anticapitalistas hace pocos días en un comunicado. La misma posición que adoptaba En Marea poco después, por boca de su portavoz en el Parlamento gallego, Luis Villares. En rueda de prensa, explicaba sus preferencias para que la consulta "se hiciese de forma pactada con el Estado". No obstante, ante "la imposibilidad de que esto se produzca dada la cerrazón del Gobierno", ofreció su apoyo a la consulta. Opiniones minoritarias, pero que dan idea de que no todos en Unidos Podemos y sus socios tienen una posición común ante el 1-O.

Lo único seguro es que más pronto que tarde habrá elecciones en Cataluña. Desde la Generalitat se ha dejado claro que si gana el sí habrá elecciones constituyentes, mientras que si lo hace el no, serán autonómicas. Lo más probable es que también se vaya a las urnas si el Estado consigue impedir que se celebre el referéndum. Así las cosas, mientras comienzan a construirse puente entre las dos formaciones y quizá, a limar la desconfianza que todavía existe entre los propios Sánchez e Iglesias, un acercamiento más sólido parece quedar lejos. Por lo menos hasta que las posiciones independentistas y la vía unilateral iniciada por Carles Puigdemont quede aparcada.


El president Puigdemont pretende formar a “agentes electorales” que suplan a los 4.000 funcionarios que intervienen en una votación normal en Cataluña. / FM

Los cabos sueltos del referéndum

Hasta el 1 de octubre, mientras Junts pel Sí y la CUP ultiman el texto legal que debe regular el referéndum, todavía restan muchas incógnitas por resolver, con los detalles técnicos a la cabeza. Por ejemplo, el papel de los funcionarios y el censo que se empleará. De momento, la Generalitat ha anunciado que formará a “agentes electorales” a fin de que suplan a los 4.000 funcionarios que participan en una votación normal en Cataluña. En este escenario, el temor empieza a cundir entre los funcionarios catalanes, y hace unos días se conocía que la Central Sindical Independiente de Funcionarios (CSIF), mayoritario en las administraciones públicas españolas, pero no en Cataluña, está empezando a recibir numerosas consultas de funcionarios catalanes sobre lo que deben hacer en caso de recibir órdenes relacionadas con la convocatoria del referéndum.

Por otro lado, la Generalitat debe despejar el armazón legal que de cobertura al referéndum , por lo que se espera un agosto ajetreado en el Parlament, con JxSí y la CUP impulsando una reforma del reglamento para dar salida de forma exprés a las conocidas como “leyes de desconexión”, entre ellas la relativa al referéndum. Pero los detalles todavía están en el aire.

Y es que la Generalitat está también a la espera de la reacción del Estado. La Fiscalía ya se ha querellado contra la consellera de Governació, Meritxell Borràs, y su secretario general, Francesc Esteve, por posible prevaricación, desobediencia y malversación, tras haber puesto en marcha el proceso de compra de las urnas. Por su parte, el Tribunal Constitucional ya ha suspendido provisionalmente las partidas destinadas a la consulta en los Presupuestos catalanes aprobados recientemente con los votos de JxSí y la CUP, contra las que el Gobierno del Estado había presentado un recurso de inconstitucionalidad.

Además, Borràs y Esteve no son los únicos sobre los que la justicia ha puesto su punto de mira en esta nueva fase del procés. El Tribunal Superior de Justicia de Catalunya está investigan a la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, y a los miembros de la Mesa del Parlament Lluís Corominas, Anna Simó y Ramona Barrufet, de JxSí, y Joan Josep Nuet, de Catalunya Sí Que Es Pot, por haber permitido que el pleno votara el 6 octubre de 2016 dos resoluciones a favor del referéndum independentista.

Por boca de su portavoz, Iñigo Méndez de Vigo, el Ejecutivo ya ha anunciado que recurrirá cualquier actuación que “pase del anuncio a los hechos” en la celebración del referéndum. Pero aparte de invocar al Constitucional, el Gobierno dispone del artículo 155 de la Constitución para retirar a la Generalitat alguna de sus competencias o la ley de Seguridad Nacional para asumir el control de los Mossos.