Tribuna / José Luis Centella Tiempos de hoy

 
   

                             Nº 1206. 23 de junio de 2017

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Tribuna / José Luis Centella

Estado federal en vez de referéndum unilateral


EUROPA PRESS

La mayoría social de todo el Estado, la de quienes sufren las políticas de Rajoy y de Puigdemont, necesita una alternativa para afrontar sus problemas que no puede ser solamente en clave territorial, sino que hay que dar una salida a los problemas sociales, laborales y económicos

La negativa del Gobierno de Mariano Rajoy para dialogar y negociar la posibilidad de que el pueblo catalán pueda decidir en referéndum sobre el futuro de Cataluña ha tenido la respuesta del Ejecutivo de la Generalitat en el anuncio de convocar esa consulta de forma unilateral para el próximo mes de octubre.

Esta decisión no contribuye a encauzar con garantías de éxito las aspiraciones del pueblo catalán, que lleva años reclamando de forma masiva su derecho a decidir. Por el contrario, sólo contribuye a potenciar aún más un nacionalismo español, de nefasto recuerdo en nuestra historia. La decisión del Gobierno catalán y la respuesta del Ejecutivo de Rajoy se retroalimentan y nos encaminan hacia un callejón sin salida, a un choque de trenes, cuyas consecuencias sufrirán una vez más con toda seguridad la mayoría social trabajadora de Cataluña y del resto del Estado.

La realidad es que en este momento son millones las personas que tanto en Cataluña como en el resto del Estado sufren las consecuencias de unas políticas de recortes y de ajustes que los dos gobiernos han impuesto sin compasión. Así, situar el centro del debate político en la independencia de Cataluña, como lleva haciéndose desde hace años, es el mejor favor que se le hace a la derecha. Además de tapar la corrupción, la de los partidos de ambos presidentes, el PP y la antigua Convergencia, relega a un segundo plano las luchas por cambiar el modelo económico y social, que es el que provoca realmente los problemas que sufren todos los pueblos del Estado.

Desde el reconocimiento que desde mi formación hicimos hace ya mucho tiempo, aunque algunos parece que la han descubierto ahora, de que España es una realidad plurinacional, multilingüística y pluricultural, es necesario que esa misma realidad se plasme en el marco institucional mediante su reconocimiento constitucional. Por eso no hay que tener miedo a que se celebre un referéndum con garantías y reconocimiento internacional que facilite la participación masiva de la sociedad catalana. Es la mejor manera de normalizar la actual situación de enfrentamiento social, político e institucional que divide a la sociedad catalana.

Desde esta necesidad de normalizar la situación, un referéndum convocado de forma unilateral y que no tenga garantías no resuelve nada, sino que lleva a la sociedad catalana a un callejón sin salida. Es necesario que quienes defendemos un modelo para España republicano y federal, que reconozca la plurinacionalidad, multiculturalidad y pluralidad lingüística de Cataluña, que hoy en este territorio y en el resto del Estado somos una gran cantidad, debamos perder el miedo y abandonar los complejos.

Es necesario plantear claramente que los problemas de la mayoría social de todo el Estado, la de quienes sufren las políticas de Rajoy y de Puigdemont, necesita una alternativa para afrontar sus problemas que no puede ser solamente en clave territorial, sino que hay que dar una salida a los problemas sociales, laborales y económicos, cuestiones en las que por cierto el Gobierno de la Generalitat no se ha diferenciado del Gobierno central, y que el proyecto que se defienda para Cataluña se pueda defender también con la misma claridad en el resto del Estado desde la cooperación entre las clases populares que tienen los mismos intereses. 

Solamente desde el trabajo cooperativo de las fuerzas políticas y sociales que entendemos que es posible construir un Estado plurinacional, multicultural y plurilingüístico se puede situar el debate en términos racionales y no meramente sentimentales, que es donde les interesa a las derechas, tanto en Cataluña como en el resto del Estado.

Firma

Actual coordinador de la Asamblea Político y Social de Izquierda Unida y secretario general del Partido Comunista de España (PCE) desde 2009. Maestro de profesión, fue concejal en el Ayuntamiento de la localidad malagueña de Benalmádena, provincia donde inició su actividad política y por la que fue elegido diputado al Congreso en 1993, 1996 y 2000. En la X Legislatura (2011-2015) volvió a la Cámara Baja como diputado por Sevilla, ocupando la portavocía del Grupo Parlamentario de IU, ICV-EUiA, CHA-La Izquierda Plural. 

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