Tribuna / José Luis Centella Tiempos de hoy

 
   

                                 Nº 1208. 7 de julio de 2017

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Tribuna / José Luis Centella

Lecciones de 40 años desde las primeras elecciones


EUROPA PRESS


La realidad es que 40 años después no ha habido una aclaración de la verdad de lo ocurrido
en la dictadura, ni justicia para las víctimas ni, mucho menos, reparación de los daños causados

Hace pocos días, el 28 de junio, se conmemoró en el Congreso el 40ª aniversario de la constitución de la primeras Cortes Generales elegidas por sufragio universal, tras las cuatro interminables décadas de dictadura franquista. Al día siguiente acaparó los titulares la ausencia de uno de los protagonistas de aquellos tiempos, el anterior jefe del Estado, Juan Carlos de Borbón, pero muy poco se habló de otras ausencias, precisamente la de las víctimas de la dictadura, la de aquellos y aquellas que con su lucha y dolor hicieron posible aquel día.

Pese al tiempo transcurrido, muchos recuerdan aún la sincera ilusión de la mayoría de la población en aquellos días, a pesar de las contradicciones y carencias del proceso de reforma que posibilitó las elecciones del 15 de junio y a pesar de los efectos de una durísima crisis económica.

Se esperaba que muchas cosas cambiaran y que el país se encaminara decidido a un sistema democrático y socialmente avanzado que permitiera la reconciliación de todos. Es justo reconocer que en ese momento las fuerzas democráticas y, de manera muy especial, el Partido Comunista de España, aportaron mucha responsabilidad. Creían que superar las heridas de la guerra y de la dictadura abriría el camino para mejorar las condiciones de vida de la clase obrera y de las capas populares, y que sería posible la reparación de los crímenes cometidos por el franquismo.

Sin embargo, pasado el tiempo, esa responsabilidad no se ha visto correspondida con medidas que hicieran justicia a las víctimas del franquismo. La realidad es que 40 años después no ha habido una aclaración de la verdad de lo ocurrido en la dictadura, ni justicia para las víctimas ni, mucho menos, reparación de los daños causados. Resulta muy triste que tenga que ser la justicia argentina la única que trate de investigar los crímenes contra la humanidad de la dictadura, mientras el Gobierno y los tribunales españoles la frenan.

Uno de los presos con más años de cárcel a sus espaldas, el fallecido poeta Marcos Ana, decía muy gráficamente que para pasar una página de la historia –en este caso 40 años de páginas– primero había que leerla y ponerla en valor, pero denunciaba que había quien no quería pasar página, sino, lisa y llanamente, “borrar esas páginas de la historia”. De ahí que él, junto a otras muchas víctimas de la dictadura, no pidiera ni venganza ni mucho menos ajustes de cuentas, simplemente exigían Verdad, Justicia y Reparación, porque la reconciliación nacional no puede convertirse de modo alguno en excusa para cambiar la historia.

La realidad es que hoy miles de personas que lucharon por la libertad y la democracia siguen enterradas en las cunetas de los caminos, mientras el dictador reposa en su gran mausoleo, algo que no ocurre en ningún otro país del planeta.

Por todo ello, el pasado 28 de junio hubo dos actos en el Congreso: uno, el oficial, el que contaba con la presencia del jefe del Estado, que daba una versión parcial y edulcorada de la historia; otro, el acto organizado por Unidos Podemos, al que aceptaron la invitación diputados del PSOE, PDeCAT, PNV o Compromís, en el que sí se rindió homenaje a las víctimas de la última dictadura española.

Esperamos que sea la última vez que son las grandes olvidadas de un acto oficial, triste reflejo de que aún queda mucho para pasar esa página de nuestra historia que algunos desean borrar y otros, entre los que me encuentro, queremos simplemente superar. Quizás algunos se avergüencen de su papel y quieran que no sea recordado, pero otros nos sentimos orgullosos de nuestra historia y queremos reivindicar la memoria de quienes dieron lo mejor de sí mismos, incluso la vida, por la justicia social y la democracia. Somos muy conscientes de que, si nos roban la memoria, si nos cambian la historia, fácilmente podría repetirse.

Firma

Actual coordinador de la Asamblea Político y Social de Izquierda Unida y secretario general del Partido Comunista de España (PCE) desde 2009. Maestro de profesión, fue concejal en el Ayuntamiento de la localidad malagueña de Benalmádena, provincia donde inició su actividad política y por la que fue elegido diputado al Congreso en 1993, 1996 y 2000. En la X Legislatura (2011-2015) volvió a la Cámara Baja como diputado por Sevilla, ocupando la portavocía del Grupo Parlamentario de IU, ICV-EUiA, CHA-La Izquierda Plural. 

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