Entrevista Jesus Maraña Tiempos de hoy

 
   

                             Nº 1209. 14 de julio de 2017

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Entrevista / Luis Eduardo Siles

Jesús Maraña, periodista y autor de Al fondo a la izquierda

“Pedro Sánchez tiene ahora una oportunidad clarísima”

Al fondo a la izquierda (Planeta, 2017) es un colosal análisis político de lo que ha ocurrido en la izquierda de este país durante los últimos años. Jesús Maraña (Sahagún, León, 1961), que fue director de los semanarios Tiempo e Interviú, y del diario Público en su última etapa en papel, ha escrito un libro con datos inéditos en el que trata de reivindicar el buen periodismo y la buena política. Actualmente dirige el digital Infolibre y la revista mensual Tinta Libre. “Pedro Sánchez tiene ahora una oportunidad clarísima”, afirma.

“Las primarias han demostrado que desde las élites de la política, de la economía, de los medios, de las finanzas, se formula un análisis equivocado de lo que está pensando y exigiendo la gente en la calle”   “Dirigentes políticos que reconocen que en el Congreso de 2012 apoyaron a Rubalcaba, me han dicho que consideran que esa decisión fue un error”

Escribe usted en el libro: “Pasado el tiempo, Blanco considera que fue un error lo de Sevilla, porque se frustró una renovación que era necesaria”. ¿En qué medida una parte de los males actuales del PSOE proceden de aquel Congreso celebrado en Sevilla en 2012?
Sí, uno de los objetivos del libro consiste en explicar todos los factores que, a mi juicio, han llevado a la situación que actualmente atraviesa la izquierda. No sólo el PSOE, sino el espacio de la izquierda en general. Y es verdad que en el PSOE, no sólo José Blanco, sino otros dirigentes socialistas que reconocen que en 2012 apoyaron la opción de Rubalcaba, a mí me han dicho que consideran que esa decisión fue un error, que visto con perspectiva aquel era un momento idóneo para haber afrontado una renovación en profundidad del partido. La renovación que necesitaba la socialdemocracia española para afrontar los retos que ya estaban ahí. Y todo eso, me han contado, se frustró de alguna manera porque la sucesión de Rubalcaba significó un bloqueo. Incluso alguno de ellos lo describe como un salto atrás generacional. En ese sentido, aquel Congreso constituyó una oportunidad perdida.   

También escribe usted en el libro: “Las reacciones inmediatas al 25-M indican que la prioridad de Rubalcaba  es acabar políticamente con Chacón, mientras la de Díaz es acabar con Rubalcaba”. Una situación difícil para el PSOE de hace algunos años. Pero recientemente ha dicho usted: “La fractura en el PSOE va a seguir ahí”
Bien, vamos por partes. La primera, lo que era en ese momento el interés, la prioridad o la obsesión de cada uno de los líderes que usted cita, no es que lo diga yo, se basa en testimonios de otros, y en ese caso, casi literalmente, en el análisis que formula Eduardo Madina de lo que ocurrió, de cuál era la prioridad entonces de cada uno. Era tal y como que describo. Y la fractura. Resulta inevitable. Es verdad que hubiera sido mucho más difícil de coser, por emplear el término que en su día utilizó Susana Díaz, si el resultado de las primarias y, por tanto, del último Congreso del PSOE, hubiese sido mucho más justado, que era lo que preveíamos casi todos, incluidos los integrantes de los equipos de cada uno de los candidatos. Sin embargo, la contundencia, la distancia con la que ha ganado Pedro Sánchez las primarias, creo que en cierto modo facilita la tranquilidad, o la paz, al menos provisionalmente, en el PSOE. Porque hay muchas menos herramientas, o instrumentos, o motivos, para que los perdedores den batallas de liderazgo. Eso no evita, a mi juicio, que la fractura existente entre Pedro Sánchez y quienes fueron sus principales adversarios internos esté ahí, y no se cura por mucho que se disimule.

De la lectura de Al fondo a la izquierda se deduce que destacados dirigentes del PSOE traicionaron a Madina en las primarias de 2014.
Yo creo que eso se relata en el libro con datos, con testimonios y con hechos. A Eduardo Madina, en un momento dado, se le convenció, y él se convenció, de que era su momento. Del mismo modo que en 2012 se le ofreció la oportunidad de formar ticket con Carme Chacón y no quiso, porque consideró que ese no era su momento, y apostó por Rubalcaba, el mismo entorno que en su día apoyó a Rubalcaba lo convenció posteriormente de que podía ser la opción principal para renovar el partido. Pero todo ese entorno en el que aparecen desde Zapatero a Griñán o a la propia Susana Díaz, en un momento dado da marcha atrás. Y después de las elecciones europeas y del mal resultado que obtiene el PSOE, le trasladan a Madina, y lo hacen fundamentalmente vía del propio Zapatero, que creen que es mucho más seguro para el partido, y más sensato, la opción de Susana Díaz y no él. Pero Madina considera que se le está ninguneando. Y de algún modo se siente traicionado. Y dice que no. Que da el paso. Que ha formado ya un equipo interno y externo, y que va a dar la pelea. Y esa situación es la que lleva a dar la oportunidad a Pedro Sánchez, simplemente porque está ahí, porque tiene ambición de llegar, y porque quienes apoyaban a Madina, una vez que Susana Díaz no se atreve a dar el paso de Andalucía a Madrid, optan por Pedro Sánchez como la posibilidad más cómoda, más transitoria, más provisional, y que creen que es la mejor opción en ese momento para el PSOE. Pero eso enseguida estalla. Pedro Sánchez, al mes de aceptar eso y de ser elegido como secretario general, anuncia que va a ser candidato a la Presidencia del Gobierno. Y esa decisión descoloca y enfada mucho a quienes lo habían apoyado. Es verdad que la ambición de Pedro Sánchez es clarísima desde muy temprano.

Antes de que sucediera lo anteriormente descrito, cuenta en el libro que a la salida de un restaurante de Pozuelo, en el que Susana Díaz se había reunido con Zapatero, Ximo Puig, Tomás Gómez y Pedro Sánchez, la presidenta de Andalucía comentó a dos de los reunidos en referencia a Sánchez: “Este chico no vale, pero nos vale”.
Sí, esa frase yo creo que es muy definitoria de la idea que tiene Susana Díaz sobre Pedro Sánchez. Y sobre el papel que adjudican a Sánchez ella y quienes en ese momento le apoyaban. “Pedro Sánchez no vale pero nos vale”. Significa que es la opción que puede cuidarnos el sillón, por decirlo así, vamos a pasar este trance y ya veremos más adelante cuál es el candidato o candidata de mayor idoneidad para optar a la Presidencia del Gobierno. Esa frase, además, está confirmada por dos de los cinco asistentes a aquella reunión. Y no ha sido desmentida por Susana Díaz y yo he hablado con ella en varias ocasiones durante este periodo. Y sí, me parece que es uno de esos testimonios que define muy bien la relación entre los actores de la política.

¿En qué situación política ha quedado, en su opinión, Susana Díaz tras el resultado de las primarias?
Yo creo que muy tocada por ese resultado tan contundente en lo que se refiere a un perfil político de ambición estatal. De hecho, las primeras decisiones que ella ha adoptado después de las primarias han consistido  en blindarse en el territorio de poder que tiene, que es Andalucía. Ha adelantado el Congreso del PSOE andaluz y ha realizado una serie de movimientos para centrarse en lo que es su espacio político. Porque ha quedado debilitada. Pero yo creo que esa debilidad viene de antes de celebrarse las primarias. Procede de no haber leído bien la realidad de lo que estaba pasando en las bases y en el electorado del partido. Las primarias han demostrado que, una vez más, desde las élites de la política, de la economía, de los medios, de las finanzas, se formula un análisis equivocado, muy alejado de lo que en realidad está pensando y exigiendo la gente en la calle. Pero yo no me atrevo a decir que en política alguien ha superado sus expectativas y ya no tiene oportunidades. No. Porque el mejor ejemplo de que eso no es así lo constituye el propio Pedro Sánchez, por el que nadie daba un euro el pasado noviembre. Pero creo que Susana Díaz se juega su futuro en los próximos episodios políticos y electorales en Andalucía. Y también depende el futuro de Díaz de los errores que pueda cometer Pedro Sánchez y su nuevo equipo en la Secretaría General socialista.

¿Tendrá ahora Pedro Sánchez una larga vida al frente del PSOE?
Es difícil de saber. Pero resulta evidente que tiene una oportunidad clarísima. Llega al cargo por segunda vez, pero libre de ataduras de ningún tipo. Y lo puede aprovechar. Ha ganado frente a todas las presiones y poderes externos e internos que puede encontrar cualquier candidato de un partido político, y ha llegado al cargo aupado por las bases y la militancia. Y después de que esos mismos poderes intentaran de una manera tan evidente criminalizarlo, por decirlo así, denostarlo. Pero ellos mismos le colocaron el traje de héroe de la militancia. Aunque no fuera el propósito de Sánchez hace un año y medio. Que yo creo que los hechos demuestran que no lo era. Él prefirió y se sometió a dar el abrazo a Ciudadanos antes de apostar por intentar un Gobierno a la izquierda. Sin embargo, ahora él ha llegado al liderazgo de nuevo, lo ha recuperado gracias a que una parte importante de la militancia, mayoritaria, ha dicho: “Oigam es que han intentado torcer la voluntad de los militantes y nosotros queremos que sea este señor el que siga intentándolo”. Por tanto, Pedro Sánchez tiene una oportunidad clarísima. Que lo consiga o no depende de la capacidad que tenga el propio Pedro Sánchez de formar equipos sólidos, de atenerse a la coherencia del resultado de las primarias, de lo que significan, y de no caer de nuevo en el tacticismo, el cortoplacismo y en decisiones que claramente ponían por delante la ambición personal, durante el periodo anterior, que el sentido de servicio público y de compromiso con los votantes.

Las Casas del Pueblo

Hay una frase muy contundente en el número de junio de la revista Tinta Libre, que usted dirige. Es: “El PSOE es víctima de la modernización que supo traer a España, pero no a las Casas del Pueblo”.

No se puede negar que las dos etapas de Gobierno del PSOE a escala estatal aportaron al país una dosis de modernidad y de progresismo claro. En la etapa de Felipe González, en ámbitos económicos y sociales. Y en la etapa de Zapatero, en su primera legislatura de manera evidente, fue clarísima la aportación en el ámbito social. De hecho, hay países que nos van siguiendo con diez años de retraso en algunas esferas. Sin embargo, fíjese, uno de los proyectos concretos que tuvo Pedro Sánchez en su mano en la anterior etapa, y no ejecutó fue el de fomentar y abrir las Casas del Pueblo del PSOE a los distintos territorios, ciudades y pueblos. Perdió Pedro Sánchez una oportunidad de conectar con lo que mucha gente está pidiendo en la calle, que es que los partidos no sigan siendo, como han sido en estas últimas décadas, organizaciones cerradas, con una especie de obsesión por la endogamia, el amiguismo, e incluso la opacidad. Perdió la oportunidad de abrirse a los movimientos cívicos y ciudadanos. Porque la sociedad ha cambiado radicalmente desde el año 2000 o 2004 a hoy. Tienen que ver muchos factores, como la revolución digital y la globalización. Y esos factores creo que no los ha tenido suficientemente en cuenta ni el PSOE ni otros partidos tradicionales. De ahí viene, en gran medida, la caída del bipartidismo. Ahora, Pedro Sánchez tiene la oportunidad, como mínimo, de rectificar. A Susana Díaz se le ha criticado que procede de las Casas del Pueblo. Ella, desde los 16 o 17 años, vive en el partido. Pero, cuando se dice que alguien no sirve porque haya estado en la militancia del PSOE o de cualquier otro partido, yo ahí procuro ser cauto, porque me parece injusto. Yo admiro a quienes adquieren un compromiso y dedican su tiempo y su preocupación principal a ese partido. Un compromiso que es con la ciudadanía o con parte de la ciudadanía. A mí, eso que se ha convertido en una especie de carga o de mochila incordiante para los propios políticos, a mí, eso me parece injusto.