Entrevista Juan C. Girauta Tiempos de hoy

 
   

                             Nº 1209. 14 de julio de 2017

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Entrevista / Virginia Miranda

Juan Carlos Girauta, portavoz de Ciudadanos en el Congreso

“Si gobierna el PP es porque Podemos quiso”

Fundamentales en el trámite parlamentario para que el Gobierno haya sacado adelante el techo de gasto, Juan Carlos Girauta, portavoz de Ciudadanos en el Congreso, asegura que “nosotros estamos consiguiendo cosas de las que yo me tengo que sentir muy orgulloso”. Porque su apoyo llegó tras una bajada de 2.000 millones de euros en el IRPF a las rentas más bajas, subraya. Y porque cuando el PP no cumple lo pactado en materia de regeneración tienen la posibilidad de buscar una mayoría alternativa con el PSOE y Podemos, aunque asegura que no se va a “institucionalizar un grupo a tres”. Sobre la próxima declaración de Mariano Rajoy en el caso Gürtel recuerda que acude como testigo y dice que ellos ya impusieron una comisión de investigación sobre la financiación del PP.


F. MORENO

“Era un sí o un no. O se bajan los impuestos o no hay techo de gasto”   “Hay que recordar permanentemente a un Gobierno que tiende al inmovilismo que tiene que cumplir”

Han alcanzado con el Gobierno un acuerdo para bajar el IRPF en 2.000 millones. ¿Están satisfechos?
Estamos muy satisfechos del acuerdo alcanzado. Después de todos estos años de crisis combinada con subidas de impuestos como no se habían producido en toda nuestra historia democrática por fin hay una rebaja. Y especialmente satisfechos de que hemos logrado que esa bajada de impuestos beneficie a las rentas más bajas.

 ¿Por qué están tan convencidos de que esa menor tributación de esas rentas más bajas ayudará mejor a los ciudadanos con menos recursos que aumentar los impuestos del patrimonio y las rentas altas? 
Me parece evidente que, cuando el mileurista pasa a tener setecientos y pico euros más en el bolsillo, el beneficio es inmediato y es mejor para él.

Este era un primer paso para llegar a un acuerdo sobre el techo de gasto.
Para el techo de gasto fue una condición sine qua non. Nosotros no hemos jugado a negociaciones ocultas o marrullerías. Nosotros dijimos, ‘vamos a exigir que se empiece a devolver algo del esfuerzo que se ha hecho durante la crisis y quienes se tienen que beneficiar, de entrada, son los mileuristas’. Si eso no se producía, no íbamos a apoyar el techo de gasto. No fue negociar. Fue simplemente comunicar una decisión que estaba tomada y creo que [Cristóbal] Montoro lo entendió muy deprisa.

Tras la aprobación de los presupuestos, esto es fundamental para el sostenimiento del Gobierno del PP…
Le hemos forzado a que dé un paso que no habría dado. No sólo porque no lo ha dado en muchos años sino porque, además, Montoro fue lo bastante sincero como para contar que las zanahorias se las guardaba para el final de la legislatura, es decir, para obtener un rédito electoral después de la eventual bajada de impuestos. Por lo tanto, ese es un paso más. En la medida en que el Gobierno del PP vaya cumpliendo con las condiciones de la investidura, nosotros seguiremos leales y fieles porque la ventaja de nuestro acuerdo es que es público. Son 150 condiciones, todo el mundo puede acceder a ellas e ir valorando en qué medida se van cumpliendo. El Mundo ha calculado que el 22 por ciento de estas condiciones se ha cumplido. Bueno, llevamos un año, se trata de casi una cuarta parte, la legislatura son cuatro años… Pues oiga, parece que vamos bien. Ahora, esto exige hacer esfuerzos y recordar permanentemente a un Gobierno que tiende al inmovilismo que tiene que cumplir.

¿Perciben que hay una mayor aceptación entre los ciudadanos a sus políticas? Están mejorando en las encuestas.
Creo que el votante no tiene un pelo de tonto. Y que, por lo tanto, cuando tiene posibilidad de juzgar hechos, empieza a ponerlos por delante de las consignas, de las etiquetas, de las pancartas y de los gritos. Hubo una etapa muy confusa en España que se prolongó bastante tiempo en la cual no se nos podía juzgar por resultados porque no había manera de poner en marcha una legislatura. Cuando se ha podido poner en marcha y se demuestra que con nuestros 32 diputados conseguimos mejorar el régimen de los autónomos sustancialmente, bajarle los impuestos a los más desfavorecidos, aumentar a un mes el permiso de paternidad… lógicamente eso se traduce en lo que todos sabemos, que es un aumento sostenido, y hablo de la tendencia no de una encuesta en concreto, del apoyo a Ciudadanos y del simultáneo decrecimiento de formaciones que gritan mucho pero no consiguen nada que se traduzca en que la gente viva mejor.

Ustedes apoyaron la reprobación del ministro de Hacienda tras la anulación de la amnistía fiscal por parte del Constitucional y sin embargo negocian con él. ¿No resulta contradictorio?
En absoluto. Si eso fuera contradictorio tendríamos una situación absurda en la que no existe un interlocutor al frente de Hacienda. Nosotros lo reprobamos porque, si usted se repasa nuestras condiciones de investidura, advertirá que exigimos que se cobre la diferencia del 3 al 10 por ciento de la amnistía fiscal de Montoro. Es decir, asumiendo que la seguridad jurídica impedía evitar la amnistía, dijimos, ‘por lo menos que se cumplan sus términos que es cobrar el 10 por ciento de lo aflorado’. Pero Montoro había cobrado el 3 por ciento y eso nos parecía de una enorme inmoralidad. Como nos parecía de una enorme inmoralidad que, a medida que se iban conociendo casos de corrupción ligados a los partidos políticos, en concreto al Partido Popular o a Convergencia, resulta que siempre era gente que se había acogido a esa amnistía. Cuando salió la sentencia del Tribunal Constitucional en la que no sólo había un reproche procedimental sino también un reproche moral diciendo que se había legitimado la insolidaridad, decidimos reprobarlo. Una vez reprobado, si el presidente del Gobierno no lo cesa, ese señor sigue teniendo la competencia para tomar las decisiones relativas a la Hacienda española. El Gobierno verá lo que hace, ya tiene un par de ministros reprobados y ahí los mantiene.

¿Qué tal es tratar con Montoro? ¿Es tan difícil como parece y hace falta la intervención de otro miembro del Gobierno, del propio Rajoy, para desencallar las negociaciones?
En esta última etapa negociación no sería la palabra a utilizar. Nosotros no llegamos con ninguna intención de revisar posiciones. Para nosotros era un sí o un no. O se bajan los impuestos o no hay techo de gasto.

El Gobierno ha anunciado una oferta adicional de empleo público que contempla unas 1.000 plazas se destinarán a la Agencia Tributaria. La lucha contra el fraude es una de sus exigencias. ¿Hay entre PP y Ciudadanos más química que la que se ha visto en Murcia y Madrid o en la comisión parlamentaria sobre la financiación del PP? ¿Cómo son capaces de disociar la política económica de la lucha contra la corrupción?
De nuevo por la vía de establecer una metodología previsible. Antes de sentarnos a negociar las 150 medidas que son públicas, pusimos seis condiciones que había que aceptar por parte del grupo popular de todas, todas. Y, si no aceptaba las seis en sus términos, no nos sentábamos a negociar lo que luego fueron las 150. Por tanto, una vez establecidas y firmadas estas seis condiciones, el grupo popular sabe que nosotros en materia de regeneración somos muy exigentes. Ellos tienden al inmovilismo en general y, en materia de regeneración, a intentar evitarla. Y nosotros hacemos nuestro trabajo, que es recordarles que tienen que cumplir y, en el momento en que quede claro que no quieren cumplir, buscar una mayoría alternativa con el PSOE y con Podemos para ir adelante con aquello que han pretendido evitar. El caso más claro fue el de la comisión de investigación por la presunta financiación irregular del PP. Se puede mantener una presión más fuerte por nuestra parte sabiendo que ellos se resisten más en las materias de regeneración y, en las otras, ser más negociadores porque hay margen para hablar de ellas.

¿Entonces tienen la llave del Congreso?
Yo no diría que tenemos la llave del Congreso porque, si usted suma nuestros diputados a los del partido en el Gobierno, no le da la mayoría absoluta. Ahora, también le diré que dado como está planteado el futuro inmediato de España por parte del PSOE y de Podemos, lo que es seguro es que el PP no tiene estabilidad sin Ciudadanos. Cada vez el Gobierno tiene que buscar algún añadido más, pero Ciudadanos es condición necesaria. Y nosotros somos un partido serio que quiere estabilidad y que da estabilidad. Aún así la damos a cambio de medidas de regeneración y de ciertas políticas en las que nosotros creemos y, en la medida en que tienen que contar con nuestros votos, las tienen que aceptar. El plan contra la pobreza infantil, el cheque formación… Nosotros estamos consiguiendo cosas de las que yo me tengo que sentir muy orgulloso. Poder ponerlas en marcha desde una posición de 32 diputados me parece que es maximizar nuestra fuerza parlamentaria hacia políticas que benefician a España en general, pero tenemos que empezar por aquellos que están en peores condiciones.

El 26 de julio declara ante la Audiencia Nacional y de forma presencial Mariano Rajoy como testigo del caso Gürtel. ¿Lo que diga y cómo se desarrolle el juicio podría alterar la relación entre Ciudadanos y el PP?
Claro, si de sus palabras se dedujera algo gravísimo a lo mejor nos lo replantearíamos, pero el señor Rajoy está citado como testigo. Desde el punto de vista procesal, eso tiene su parte buena y su parte menos buena para él. La parte buena es que no está citado como imputado, porque eso significaría que se terminaría absolutamente cualquier posibilidad de seguir avanzando con Ciudadanos, pediríamos inmediatamente la dimisión y se rompería todo. Como va de testigo, la parte comprometida es que tiene que decir la verdad.

¿Hablaron en su reciente encuentro Albert Rivera y Mariano Rajoy de las declaraciones del presidente en comisión parlamentaria y en sede judicial?
No se lo puedo negar ni afirmar porque yo no estaba en esa reunión y desconozco ese dato en concreto. Pero el PP sabe muy bien, lo sabe perfectamente, que si el señor Rajoy fuera imputado se acabaría… El señor Rajoy no está imputado, el señor Rajoy va a ir como testigo, lo cual es una cosa muy seria. El PP parece haberse financiado de forma muy irregular, todos sus tesoreros están imputados. Oiga, esto no es ninguna broma. Y por eso, porque es un asunto muy serio, nosotros pusimos como una de aquellas condiciones para sentarnos a negociar que se creara una comisión de investigación sobre su presunta financiación irregular.

Hace un par de semanas se reunían Albert Rivera y Pedro Sánchez después del regreso de este último a la secretaría general del PSOE. Parece que hubo menos química que en el proceso de investidura, finalmente fallida, del socialista y ahora ustedes son los más reacios a plantear siquiera un acuerdo a tres bandas con Podemos. ¿Qué ha cambiado desde hace un año?
Ha cambiado muy poca cosa porque nosotros nunca creímos en la posibilidad de hacer acuerdos con Podemos de tipo ambicioso. Nos separa tantísimo que es prácticamente imposible imaginar un proyecto de Gobierno en el que estuviéramos juntos Podemos y nosotros. Dicho lo cual, eso no significa vetar a nadie. Hay asuntos en los que podemos votar juntos. Mire usted el que acabamos de citar, la comisión de investigación. Con respecto al PSOE, qué cambia. Que en aquel contexto, el rey de España le había encargado a Pedro Sánchez que intentara formar Gobierno y cuando nos sentamos resulta que teníamos muchísimas cosas en común. Al punto que hicimos un programa de Gobierno, no un pacto de investidura, de 200 puntos. Luego, como es sabido, Podemos quiso que Rajoy siguiera gobernando. Porque a Podemos le bastaba con abstenerse para que Rajoy y el PP dejaran de gobernar y por eso pueden pasarse años cantando misa. Pero si gobierna el PP es porque Podemos quiso. Entonces aquello no obtuvo la mayoría que necesitaba, ya lo sabemos, y el PSOE atravesó los avatares que todos conocemos y en los que no quiero entrar porque son cuestiones internas de partido. Pero yo le aseguro que esto no tiene nada que ver con la química personal. Entiendo que la gente crea que cuenta mucho, pero cuando uno asume ciertas responsabilidades no se puede permitir mala química con alguien.

Pero Pedro Sánchez va a intentar tender puentes hacia Podemos y hacia Ciudadanos. De hecho, ustedes ya coinciden en asuntos como la regeneración democrática o la reforma de la ley electoral. Si los trámites parlamentarios discurren de forma en que los tres partidos coincidan, ¿puede llegar el momento en que el líder socialista esté en condiciones de plantear una moción de censura contando con el apoyo de Ciudadanos? 
No, eso no pasará porque no vamos a jugar nunca a eso. Nosotros queremos ganar al PP en las elecciones, no queremos ganarle con tácticas en un despacho. Lo que no es óbice para decir, como le he comentado antes, que se puede llegar a acuerdos en un montón de cosas. Pero en absoluto se va siquiera a institucionalizar un grupo a tres. Sí que vamos a intensificar las relaciones con el PSOE en la medida en que el señor Sánchez y el señor Rivera han decidido que se mantenga una regularidad en los contactos entre los portavoces y los responsables orgánicos. Ahora, extender eso a una especie de órgano donde estemos los tres partidos no va a pasar. Hacer una moción de censura… No la apoyaremos. Queremos ganar al PP, sí. Ciudadanos quiere ganar al PP. En unas elecciones.

¿El 1 de octubre habrá referéndum en Cataluña?
No.

¿Ve claras las posiciones de cada uno de los protagonistas? La del Gobierno y los pasos que previsiblemente pueda dar, la de los socialistas, la de Podemos…
-Yo creo que está claro que hay tres partidos constitucionalistas que, más allá de los matices y las diferencias que siempre pueden surgir, cuando se aborda un tema en profundidad estamos de acuerdo en lo básico. Y lo hemos dicho claramente, no va a haber un referéndum en Cataluña el día 1 de octubre. Porque sería ilegal, porque está en contra de la Constitución, porque contraviene el Estado de derecho. Hay otros agentes que están contra el Estado de derecho y que han iniciado un peligrosísimo camino por el cual sin censos oficiales, sin urnas, sin juntas electorales legítimas, sin garantías, fuera de la ley y contra las sentencias del Tribunal Constitucional dicen que lo van a hacer. Bien, no lo van a hacer. Y luego está Podemos. Que resulta que con sus hechos, digo con sus hechos, demuestra que apoya ese referéndum ilegal. La señora [Ada] Colau ha dicho que pone el Ayuntamiento de Barcelona a disposición de los organizadores de ese referéndum que no se celebrará. La señora Colau, que cuando tuvo ocasión aquel 9 de noviembre en que se hizo un simulacro de referéndum, votó a favor de la independencia. [Lluís] Rabell, el señor de Podemos en el Parlament de Cataluña, también votó sí a la independencia. Por tanto, con sus hechos, Podemos demuestra que apoya el proceso separatista ilegal y, desde luego, el referéndum ilegal.  

¿Ustedes creen que, si el referéndum se celebra, el Gobierno ha de suspender la autonomía catalana?
Hará muy bien el Gobierno, que es quien tiene la responsabilidad de ejecutar estas cosas, en no dar ninguna pista a los que se saltan la ley. Yo creo que aquí sólo hay que enviar un mensaje: no habrá referéndum el 1 de octubre. Ese mensaje lo estamos enviando las tres formaciones constitucionalistas, que sumadas dan la inmensa mayoría de los diputados y que representamos a la inmensa mayoría en los órganos de representación de la soberanía nacional. Y de eso se trata. La soberanía nacional es indivisible, nadie va a decidir que trocea España. No va a pasar, no va a suceder.

De fracasar su anuncio, ¿Carles Puigdemont debería dimitir?
Absolutamente. Puigdemont tendría que dimitir primero porque ha consagrado su acción política a una flagrante ilegalidad. Y después por haberle prometido a todo el mundo que Cataluña a estas horas sería independiente y se confirma que era mentira.

Desde que empezó la legislatura, a usted le han cambiado los interlocutores en el PSOE, Podemos y el PDeCat. ¿Qué portavoz ha representado un mayor cambio?
Yo debo reconocer que con Antonio Hernando me sentía extraordinariamente cómodo. Quizá también por el hecho de que ambos participamos muy activamente en la negociación de aquel programa de Gobierno yo echo de menos a Antonio Hernando como portavoz, la verdad. Lo cual no supone nada respecto a Margarita Robles porque prácticamente no hemos empezado a tratarnos y estoy seguro de será una excelente portavoz.

¿Y entre Íñigo Errejón e Irene Montero y Francesc Homs y Carles Campuzano?
Yo le digo que es más agradable tratar con Irene Montero que con Errejón. No porque Errejón sea maleducado, sino porque la señora Montero tiene unas cualidades más empáticas. Y mire, con todas las distancias que nos separan, me separan un poquito más de Campuzano que de Homs. Con el señor Homs, a pesar de que nunca estábamos de acuerdo prácticamente en nada, sin embargo nos íbamos a tomar un café, teníamos cosas de qué hablar y se podía uno entender bien. De nuevo no lo digo en desmerecimiento de nadie ni porque el señor Campuzano no sea una persona amable.

Rafael Hernando actúa como el malo de la película pero al parecer mantiene buenas relaciones con el resto de grupos.
Rafael Hernando parece el malo de la película porque juega ese rol y a veces resulta tremendo. Sin embargo es verdad que en el trato personal es una persona muy divertida y agradable.