Tribuna Ignacio Vasallo Tiempos de hoy

 
   

                             Nº 1210. 21 de julio de 2017

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Tribuna cultural / Ignacio Vasallo

Los Romanov, en Málaga


Las magníficas instalaciones de la antigua Real Fábrica de Tabacos acogen al Museo Ruso de Málaga donde, hasta enero de 2018, puede visitarse esta excepcional exposición.

Si  esta soberbia exposición en el Museo Ruso de Málaga –hasta enero de 2018– hubiera tenido lugar en uno de los grandes centros de Madrid o Barcelona hubiera disfrutado de una gran cobertura, tanto nacional como, probablemente, internacional. Más de 200 objetos de la época de esa dinastía –1613-1917–, principalmente pinturas, pero también esculturas, iconos y cerámicas expuestas cronológicamente, nos muestran un  mundo poco conocido en España. El que además disponga de tiempo podría ampliar sus conocimientos con el gran, y largo, libro del historiador de Cambridge Simon Sebag Montefiore, publicado en inglés y español al año pasado, Los Romanov. El libro detalla  una historia de depravaciones sexuales, absolutismo y violencia de una dinastía que nace y muere con sangre, pero que, no encuentra el debido espacio en la exposición.

Algunos cuadros, como el retrato de Nicolás II, de Ilia Repin merecen el viaje. Los paisajes de gran formato o las escenas de batallas nos fascinan por hermosas y misteriosas. Por supuesto, los tres Romanov, bien conocidos aquí Pedro el Grande, que convirtió a Rusia de una modesta potencia noreuropea en un imperio occidentalizado; la alemana Catalina, gran modernizadora aunque con los mismos vicios que sus parientes políticos, o el ya mencionado Nicolás ocupan un buen espacio, y otros poco conocidos como la bella  y caprichosa  hija del primero y emperatriz durante más de veinte años a mediados del XVIII, Isabel I, nos atrapan por su fotogenia.

Entre zares zarinas, emperadores, emperatrices y regentes son veinte los Romanov que se sentaron en el trono, en algún caso dos al mismo tiempo. Todos y cada uno  merecen un recuerdo.

El Museo Ruso de Málaga es la única sede del Museo Estatal Ruso de San Petersburgo fuera de esa ciudad, fue inaugurado en marzo de 2015 y carece de una colección permanente, sino que se alimenta, a través de exposiciones anuales y semestrales,  de la gran colección de más de 500.000 obras, todas ellas de autores rusos, de la sede central. A pesar del gran atractivo de alguno de los pintores expuestos,  como Kandisnky o Chagall, el Museo ha recibido desde su inauguración menos de 200.000 visitantes de los cuales sólo un poco más de un tercio pagaron la entrada. Estos ingresos inferiores a los presupuestados y la ausencia de un adecuado patrocinio han hecho necesaria la ampliación de la subvención procedente del Ayuntamiento con el consiguiente riesgo  político que ello supone.

Las magníficas instalaciones de la antigua Real Fábrica de Tabacos, restaurada para este fin, en el barrio de Huelin , fuera del centro de la ciudad, no consiguen atraer a los necesarios turistas, y es que, en esto del turismo cultural, el ganador se lleva todo. En Málaga, que se ha convertido en una verdadera ciudad de museos, este mismo año se ha inaugurado el soberbio  de la Aduana, fusión de los antiguos de Arqueología y de Bellas Artes. Uno sólo, el Picasso, con medio millón al año, tiene más visitantes que todos los demás juntos, y los hay importantes, aparte de los mencionados, como el Carmen Thyssen, el Pompidou o el Centro de Arte Contemporáneo. Pocos turistas se aventuran fuera de la zona peatonal  y desconocen la existencia de los que no se encuentran dentro.

El viajero dispone de poco tiempo y necesita un selfie con un objeto icónico detrás para llevar de vuelta a su ciudad y poder enseñar “lo que no ha visto”. En Málaga sólo los “Picassos” cumplen esa función.

Poder ver una gran exposición sin  apretujones es un lujo  del que no se puede disfrutar con frecuencia. En este caso se unen un amplio espacio y un contenido bien ordenado. No dejen de ver, en la entrada a la exposición, los paneles que cuentan la historia del Museo Ruso de San Petersburgo con fotos de los tres bellos  palacios en los que se conserva la colección. Fue idea del penúltimo Romanov y lo inauguró el ultimo.

 

 

Algunos cuadros, como el retrato de Nicolás II, de Ilia Repin, merecen el viaje a la capital malagueña.

 

 


Firma

Licenciado en Derecho y periodista, es uno de los más destacados profesionales del sector turístico en España. Pertenece al Cuerpo Superior de Administradores Civiles del Estado. Fundador y primer director general de Turespaña. Dirigió los primeros planes de marketing del turismo español que incorporaron el Sol de Miró. Consejero de Turismo en Estocolmo, Nueva York, Milán  Londres y París. Ha publicado más de 300 artículos sobre la especialidad en diversos medios de comunicación y pronunciado conferencias en 50 países. Actualmente es responsable de Relaciones Internacionales de la Federación Española de Escritores y Periodistas de Turismo.

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