Vaya Gente Tiempos de hoy

 
   

                             Nº 1210. 21 de julio de 2017

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Vaya Gente / Mara del Prado


La familia Hannover de la reina Sofía está inmersa en un drama nobiliario de lo más novelesco / EUROPA PRESS

Líos de familia en Hannover

La boda entre Ernst August de Hannover y Ekaterina Malysheva ha sido tan perfecta que ha contado hasta con su propia tragedia. El padre del novio y jefe de la casa Güelfa, una de las más antiguas de Europa, se opuso al enlace con la amenaza de desheredar a su hijo. En una entrevista concedida a Handelsblatt recogida por Hola, Ernst padre aseguró temer por el futuro de la fortuna familiar y desveló el ultimátum que había dado a su hijo para que le devolviera los ‘regalos’ que le viene concediendo desde 2004, que incluyen el castillo de Marienburg y otras propiedades repartidas entre Alemania y Austria.

El asunto llegó tan lejos que la batalla padre-hijo entró en el terreno judicial y afecta al cargo de presidente de la Fundación Duque de Cumberland, que ocupa el heredero desde 2012, y que implica la gestión de los bienes familiares, incluido el castillo de Grünau. Haciendo memoria histórica, la publicación advierte que el jefe de la Casa Hannover no debe recordar que su propio padre, el príncipe Ernst August IV, tuvo que derogar, con su primera boda en medio de la polémica, la Ley de Matrimonios Iguales que regía la dinastía para poder contraer matrimonio con la ciudadana Chantal Hochuli.

A pesar de las amenazas y de que no contar con el consentimiento de su padre, lo elimina de la lista de los herederos al trono británico –ocupando el puesto 450 en la línea de sucesión, no pasa de ser un hecho anecdótico–, el duque de Brunswick-Lüneburg y príncipe de Gran Bretaña, Irlanda y Hannover ha seguido los dictados de su corazón y se ha casado con su amada, la diseñadora de origen ruso convertida en Alteza, princesa de Hannover y duquesa de Brunswick-Lüneburg, quien lució en la ceremonia la tiara floral que perteneció a la princesa Victoria Luisa, abuela de la reina Doña Sofía y bisabuela del novio. Precisamente fue Carolina de Mónaco, exmujer del suegro resentido, quien llevó por última vez la diadema en 2004.

Si bien no contó con el respaldo de su padre, el novio estuvo rodeado de sus hermanos y los Grimaldi. La princesa Alexandra, hija de Carolina y Ernst, es el nexo de unión entre ambas familias, tan bien avenidas como se vio en un enlace considerado un auténtico cuento de hadas: el vestido de encaje de Chantilly con cola de tres metros, el velo de encaje y las madreselvas en flor entrelazadas con brotes en la tiara, la ceremonia en la iglesia del Mercado de Hannover del siglo XIV, el fabuloso castillo familiar de Marienburg donde se dieron cita los 400 invitados…

Y dice la sabiduría popular que de una boda sale otra; Christian de Hannover contraerá matrimonio el próximo año con Alessandra de Osma, una joven modelo licenciada en Derecho perteneciente a la aristocracia limeña que destacó como la más bella y elegante de las invitadas a la boda. En Perú volverá a reunir a las familias Hannover y Casiraghi. Habrá que ver si el malhumorado príncipe Ernst vuelve a dar la nota discordante.