Tribuna / Miguel A. Aguilar Tiempos de hoy

 
   

                             Nº 1210. 21 de julio de 2017

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Tribuna / Miguel Ángel Aguilar


La obediencia de los Mossos d’Esquadra


La Moncloa estima que en caso de necesidad los mossos quedarán a las órdenes del delegado del Gobierno en Cataluña y habrán de cumplir la función que les compete de Policía Judicial

Nada ni nadie puede impedir que las agujas avancen en el reloj, según nos advirtió Joan Manuel Serrat en la canción que tituló Esos locos bajitos. Ni por parte alguna se avizora un Josué capaz de detener el curso del sol. Es decir, que prosigue la cuenta atrás del 1 de Octubre donde la Generalitat, de modo unilateral y por las bravas, pretende plantar las urnas en abierta provocación al Gobierno para quien la convocatoria está excluida habida cuenta de que se encuentra fuera de la ley. Estamos en el momento de las arengas enfervorizadas que buscan enardecer a las propias filas y desmoralizar las contrarias. El president, Carles Puigdemont, llevado de la mano por el vicepresident, Oriol Junqueras, ha procedido a la purga de los moderados. Sólo quiere en su Govern adhesiones inquebrantables. Se intenta forjar un colectivo aguerrido en el que empieza a aflorar un léxico castrense a base de referencias a soldados incondicionales comprometidos a la obediencia ciega. Para la épica que imaginan la duda ofende, dudar deja de ser un reflejo de inteligencia. Quien duda pasa a ser considerado dudoso y los dudosos infunden sospechas, son sospechosos merecedores de ser eliminados por la vía más expeditiva.

El tándem Junqueras-Puigdemont, enunciado por el orden en que ejerce el mando, tiene todas las tareas y leyes pendientes pero sigue sin pasar del canal audio al canal escrito, único reconocido para las normas que obligan en una democracia mínima. Quiere eludir pistas que puedan originar recursos del Gobierno de Mariano Rajoy. Los de la Plaza de Sant Jaume están entregados a la práctica del escaqueo. El público que sigue la representación intenta adivinar cuáles pueden ser las secuencias siguientes y por esa senda repara en el instrumento que son los Mossos d’Esquadra, la policía autonómica, a la que todos quieren poner a sus órdenes. Cómo se sustancien esas pretensiones contrapuestas será decisivo para la deriva del conflicto. La Moncloa estima que en caso de necesidad los mossos quedarán a las órdenes del delegado del Gobierno en Cataluña y habrán de cumplir la función que les compete de Policía Judicial. Sin que les quepa resistirlas alegando la obediencia debida a sus jerarquías orgánicas. El Govern sostiene que sólo a él le corresponde darles órdenes que hayan de ser obedecidas.

Por analogía cabe remitirse a las Reales Ordenanzas para las Fuerzas Armadas de 1978, cuyo artículo 11 señala que "la disciplina tiene su expresión colectiva en el acatamiento a la Constitución" (en el caso de los mossos cabría añadir y del Estatuto de Autonomía). Pero sobre todo procede mencionar el artículo 34 de esa disposición, a tenor del cual, "cuando las órdenes entrañen la ejecución de actos contrarios a las leyes... o constituyan delito, en particular contra la Constitución, ningún militar (aquí cabría incluir "ningún mosso") estará obligado a obedecerlas; en todo caso asumirá la grave responsabilidad de su acción u omisión". Estas prescripciones, que traen su origen de los juicios de Nuremberg de 1945, donde la invocación de la obediencia quedó invalidada para eximirse de responsabilidad en acciones contrarias a las leyes, estaban ya incorporadas a todos los ejércitos de países democráticos y suponían incorporar el libre examen de las órdenes recibidas para determinar si procedía desobedecerlas.

La operación más difícil en la guerra, en el amor y en la política es la retirada. Necesitamos algunos héroes –los héroes de la retirada que caracterizó Hans Magnus Enzensberger– para llevarla a cabo sin que de sus acciones puedan esperar reconocimiento. Atentos.

Firma

Periodista y secretario general de la Sección Española de la Asociación de Periodistas Europeos. Licenciado en Ciencias Físicas y graduado en la Escuela Oficial de Periodismo de Madrid, fue director de Diario 16, la agencia EFE, el periódico El Sol y presentador de los informativos de fin de semana y del Informativo diario Entre Hoy y Mañana en  la madrugada de Telecinco. En la actualidad es columnista en varios medios y colabora en distintos programas de radio y televisión. Ha escrito varios libros, entre ellos, Las últimas Cortes del franquismo; El golpe, anatomía y claves del asalto al Congreso, y España contra pronóstico (Ed. Aguilar).

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