Tribuna / Pere Navarro Tiempos de hoy

 
   

                             Nº 1210. 21 de julio de 2017

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Tribuna / Pere Navarro

Desafección


Quedan muy lejos los tiempos en los que, frente a la dictadura franquista, el catalanismo político ejercía como elemento aglutinador de una mayoría significativa de catalanes y catalanas que reivindicaban libertades democráticas y descentralización

Ya hace aproximadamente diez años que el president de la Generalitat José Montilla dijo aquello de la desafección. El president se refería a una larga lista de incumplimientos y de desplantes por parte de los distintos gobiernos de España que estaban alimentando un sentimiento de desafección, es decir, de una “falta de afecto” entre los ciudadanos de Catalunya y el resto de España.

Asignaturas pendientes como la falta de inversiones en infraestructuras tales como ferrocarriles y autopistas; la necesaria actualización y mejora de un sistema de financiación que no respondía al imprescindible sentido de equidad, justicia y solidaridad; o el ataque, con recogida de firmas incluida, contra el nuevo Estatuto de Autonomía de Catalunya por parte del PP, fueron los principales motivos por los que el president Montilla se hizo portavoz de la ya famosa desafección. Sin embargo, esa desafección no es la única que se percibe hoy en Catalunya.

Quedan muy lejos los tiempos en los que, frente a la dictadura franquista, el catalanismo político ejercía como elemento aglutinador de una mayoría significativa de catalanes y catalanas que reivindicaban libertades democráticas y una descentralización de España con el reconocimiento de la diversidad que representaban sus regiones y “nacionalidades”, la fórmula finalmente usada en la Constitución del 78 para soslayar el término “nación”. Fue el nacimiento del famoso “Llibertat, Amnistia y Estatut d’Autonomia”.

En aquellos años setenta, Catalunya estaba formada por una mezcla de gentes autóctonas y de gentes que habían llegado de otras tierras de España. Personas que habían cambiado su lugar de nacimiento por otro que les permitía progresar a ellas y a sus descendientes. Fue una generación que se esforzó en comprender y aprender la historia, la lengua, la cultura y las tradiciones de su tierra de acogida. Y, finalmente, quisieron formar parte de una única comunidad humana basada en el mestizaje y el respeto mutuos. Eran los tiempos en los que los padres castellanoparlantes se esforzaban por hablar catalán con sus hijos, a los que ponían nombres también catalanes como “Jordi”. Eran tiempos en los que los de allí, que ya eran de aquí, y los de aquí salíamos juntos a la calle reclamando las libertades de todos y esquivando, también juntos, las pelotas de goma de los grises.

Creo, lo digo con infinita pena, que esa única comunidad basada en el respeto mutuo y en la voluntad de formar una sola sociedad ha sido otra de las víctimas colaterales del procés. Hoy, la sociedad catalana vuelve a estar dividida, en mayor o menor grado, entre “los de aquí” y “los de allí”. Los castellanoparlantes tienen una opinión radicalmente distinta a la de los catalanoparlantes respecto a la defensa o no de una Catalunya independiente. Hoy, hay una desafección de una parte de catalanes hacia lo “catalán” porque creen que es algo que ya no va con ellos. Hoy, las posiciones del blanco o negro se han llevado por delante todas las notas de color que proporcionaba aquel catalanismo plural, integrador, dialogante y abierto que quería construir una sociedad catalana que hiciera frente unida a los desafíos que iba planteando el destino. Un catalanismo plural y también dialogante con el resto de los pueblos de España y de Europa.

Por eso, hoy, en un momento en el que parece que triunfan las desafecciones, déjenme hacer un canto a los afectos. A esos afectos que estuvieron a punto de que fuéramos un ejemplo de unidad, respeto y diálogo. A esos afectos que estoy seguro que, de nuevo, derrotarán a las desafecciones que gustan tanto a algunos.

Firma

Miembro del Comité Federal del PSOE, licenciado en Biología por la UAB. Fue alcalde de Terrassa entre 2002 y 2012, primer secretario del Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC)entre 2011 y 2014, diputado del Parlament de Catalunya y miembro de la Comisión Ejecutiva Federal del Partido Socialista Obrero Español (PSOE). A lo largo de su carrera profesional ha desarrollado distintos cargos de dirección como presidente del consorcio Localret y presidente del Fons Català de Cooperació al Desenvolupament.En 2013 la Fundación City Mayors lo incluyó en la lista de los mejores alcaldes del mundo.

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