Tribuna / Miguel Ángel Aguilar Tiempos de hoy

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                Nº 1212. 8  de septiembre de 2017

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Tribuna / Miguel Ángel Aguilar

Todos los catalanes serán sospechosos


F. MORENO

Es momento de recordar con Max Weber la definición de Estado como la institución que tiene el monopolio de la fuerza física legítima dentro de un determinado territorio y de advertir la equivocación del procés pretendido como indoloro, inodoro e insípido.

Sin respeto al horario ni a las costumbres, como cantaba Joan Manuel Serrat de esos locos bajitos que se incorporan, refiriéndose a nuestros hijos, ahora unos desaforados independentistas acaban de saltarse a la torera el principio fundamental de que la democracia son procedimientos y garantías. El pleno del Parlament de Cataluña del miércoles día 6 de septiembre ha vuelto a evidenciar que allí donde termina el respeto a los procedimientos y se suprimen las garantías sobreviene el dominio de la arbitrariedad. Una senda que además privilegia el factor sorpresa como recurso disponible en exclusiva para los que están al mando.

La presidenta de la Cámara, Carmen Forcadell, parecía transmutada en Fernando VII diciendo "vayamos presurosos y yo la primera por la senda de la sedición. Empieza el golpe de Estado, se hace la pantomima de derogar la Constitución que todos nos dimos y sin plazos, ni enmiendas, ni debates se adopta como sea una pretendida ley denominada de transitoriedad jurídica y fundacional de la república, que desconecta del proyecto a más de la mitad de los catalanes que empiezan a sentirse en el desamparo, privados de sus derechos constitucionales y entregados a las veleidades de las turbas que enseguida acamparán donde convenga para que prevalezcan sus pretensiones.

Momento de recordar con Max Weber la definición de Estado como la institución que tiene el monopolio de la fuerza física legítima dentro de un determinado territorio y de advertir la equivocación del procés pretendido como indoloro, inodoro e insípido. Sabemos que se puede hacer todo, pero que todo lo que se haga tendrá consecuencias. El "sin consecuencias" sólo tiene espacio en el mundo infantil o en el de los menores de edad, está excluido para quienes ingresaron en la edad adulta.

Con toda esta transgresión desconsiderada, los agresores buscan inaugurar un nuevo victimato del que excluyen a los inermes agredidos. A Carles Puigdemont le cuadran bien las palabras del parte oficial del domingo 7 de octubre de 1934 que señalaban cómo en Cataluña, el presidente de la Generalidad había olvidado todos los deberes que le impone su cargo, su honor y su responsabilidad. Decía aquel parte que al Gobierno correspondía restablecer, con el imperio de la Constitución, del Estatuto y de todas las leyes, la unidad moral y política de todos los españoles.

Y concluía que "todos los españoles sentirán en el rostro el sonrojo de la locura que han cometido unos cuantos". El Gobierno de entonces les pedía que no dieran asilo en su corazón a ningún sentimiento de odio contra pueblo alguno de nuestra Patria. Y confiaba en que el patriotismo de Cataluña  sabría imponerse allí mismo a la locura separatista y sabría conservar las libertades que le había reconocido la República bajo un Govern que fuera leal a la Constitución.

Debe evitarse que todos los catalanes pasen a ser sospechosos. Primero, de no serlo suficientemente y segundo, de no haberlo sido con suficiente anticipación. De modo que, en consecuencia, se vean obligados a presentar de modo permanente pruebas de limpieza de sangre independentista para habilitarse como ciudadanos de primera. Continuará.

Firma

Periodista y secretario general de la Sección Española de la Asociación de Periodistas Europeos. Licenciado en Ciencias Físicas y graduado en la Escuela Oficial de Periodismo de Madrid, fue director de Diario 16, la agencia EFE, el periódico El Sol y presentador de los informativos de fin de semana y del Informativo diario Entre Hoy y Mañana en  la madrugada de Telecinco. En la actualidad es columnista en varios medios y colabora en distintos programas de radio y televisión. Ha escrito varios libros, entre ellos, Las últimas Cortes del franquismo; El golpe, anatomía y claves del asalto al Congreso, y España contra pronóstico (Ed. Aguilar).

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