Entrevista a Josep Borrell Tiempos de hoy

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                          Nº 1217. 13  de octubre de 2017

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Entrevista / Virginia Miranda

Josep Borrell, Catedrático “Jean Monnet” 
de la Universidad Complutense de Madrid

“Puigdemont ha evitado la tragedia, pero mantiene su comedia”

Las palabras de Josep Borrell en la manifestación convocada por Societat Civil Catalana el 8 de octubre en Barcelona han resonado en Cataluña, España y Europa. El expresidente del Parlamento Europeo habló de la necesidad de recuperar la sensatez y de reconstruir el afecto, por eso lamenta la jugada de Carles Puigdemont en el pleno del Parlament del pasado martes, porque no se puede pretender “desafiar y negociar a la vez”. El que fuera ministro socialista lamenta también cierta “complacencia hacia el independentismo” de la que “ahora estamos pagando las consecuencias” y advierte del error de no percibir la gravedad de la crisis económica catalana que se avecina.

“El Govern ha llegado donde ha llegado construyendo un relato basado en falsedades que nadie se ha tomado la molestia de contradecir”

  “España no es un país dividido en luchas tribales y esto no es un conflicto internacional. No habrá mediación europea”

Su discurso en la manifestación por la unidad de España celebrada el 8 de octubre en Barcelona ha sido muy celebrado. Allí habló, entre otras cosas, de reconstruir “la sensatez”. ¿Carles Puigdemont está en el camino hacia esa sensatez dando marcha atrás con la DUI?
No, francamente no. Lo que hizo no sirve para tender puentes. Lo hizo claramente porque sabía que, si hacía una votación en el Parlament, no tenía mayoría porque parte del grupo parlamentario no la hubiera votado. Y su planteamiento no puede servir para abrir ninguna clase de diálogo porque sería bajo el chantaje de la independencia.

Con su jugada, el president ha decepcionado a todos. Ha defraudado a la CUP, que ya no le apoya, no ha convencido al Gobierno para sentarse a hablar y, desde el ámbito judicial, las asociaciones de fiscales dicen que se ha consumado un golpe al Estado de derecho. Con estas reacciones, ¿le va a servir de algo este tiempo muerto o tiene que mover ficha de nuevo?
Francamente, no lo sé. Pero una firma de unos diputados fuera del Parlamento de un documento que no ha sido sometido a votación, jurídicamente no es nada. Se le ha quitado la voz al Palament de Cataluña, Puigdemont hace una propuesta al Parlament y  no se deja que este se pronuncie. Se ha situado el procés en el limbo.

¿Se puede aprovechar ese limbo para mover ficha desde el otro lado? Los planes del Gobierno no han cambiado y seguirá haciendo uso de la ley para evitar una declaración de independencia, si no ha sido ahora, en unas semanas o en unos meses. ¿Debería a pesar de ello trabajar en abrir canales de diálogo?
El señor Puigdemont ha evitado la  tragedia, pero sigue manteniendo su comedia. El diálogo siempre es bienvenido, pero no ha creado las bases para que se pueda realizar en serio. Esto no se puede entender como lo que le ha pedido el Consejo Europeo. Puede desafiar y puede ganar o perder el desafío, pero lo que no puede pretender es desafiar y negociar a la vez.

¿Qué le parece la postura que está adoptando el PSOE? ¿Le parece bien su apoyo al Gobierno en estas circunstancias?
Me parece bien que el PSOE apoye al Gobierno en la defensa de la legalidad constitucional, cómo no me va a parecer bien.

Estos últimos años, ¿se ha infravalorado la capacidad del Govern y sus socios para llegar a este punto de enfrentamiento institucional y social? En su discurso hizo un reproche a los empresarios catalanes que se están yendo y no avisaron antes de lo que podrían hacer. También afirmó que “todos tenemos un poco de culpa de haber estado callados demasiado”.
Lo que no se ha hecho es hacer frente dialécticamente a los argumentos que los independentistas han utilizado. Se ha llegado donde se ha llegado porque ha conseguido un importante apoyo social, en buena parte construyendo un relato basado en falsedades que nadie se ha tomado la molestia de contradecir. Ese es el problema. Ellos han estado trabajando, y muy bien, para construir un estado de opinión. Y enfrente no han tenido a nadie, o a casi nadie, que argumentara en contra de ese discurso.

Haber estado callados y silenciados. Usted ha sido crítico con los medios de comunicación públicos catalanes. ¿Cómo valora la lectura que los medios han hecho durante los últimos años, y especialmente durante las últimas fechas, del proceso independentista?
Es evidente que el independentismo ha tenido apoyos fuertemente subvencionados en medios privados, no han sido sólo los medios públicos. Que esos sí que están a las órdenes del independentismo de una manera escandalosa. Pero algunos  medios privados han estado fuertemente condicionados económicamente y, en otros muchos, el independentismo ha tenido una cierta tolerancia intelectual. Y yo me pregunto cómo es posible que en la sociedad catalana y en la sociedad española nadie haya sido capaz durante años y años de desmentir todas las mentiras del señor Junqueras, fruto de una calenturienta imaginación sobre las balanzas fiscales y el expolio fiscal, y falsas comparaciones con lo que ocurre en Alemania, que por cierto el señor Puigdemont volvió a mencionar este martes. Cómo es posible que el Gobierno español, las universidades, los intelectuales, los medios, sí, los medios, todos hayan demostrado una complacencia hacia el independentismo y ahora estamos pagando las consecuencias.

Durante su intervención agarró una bandera de Europa diciendo “Esta es nuestra estelada”. “Eso es lo que representa Europa”. ¿Qué le parece que tras el 1-O, la Comisión Europea hiciera una primera intervención crítica sobre las cargas policiales y desde entonces apele al diálogo?
No se puede luchar contra la imagen de una anciana con la cabeza ensangrentada. Vivimos en un mundo donde lo que prima es la percepción de la realidad. La Unión Europea se limitó a decir una expresión genérica, estos problemas no se arreglan con violencia. Es evidente que los problemas no se arreglan con violencia pero todos los países europeos saben que, en ocasiones, la ley sin la fuerza no es nada. Si no existe un poder coercitivo para hacer cumplir la ley, la ley es papel mojado. Yo no hubiera mandado a los policías y a los guardias civiles a hacer el trabajo que los mossos no quisieron hacer. Hubiera sido mejor dejar en evidencia que los mossos no cumplían con su deber de policía judicial. Porque mandar a los antidisturbios era una misión imposible para ellos y el resultado ha sido muy negativo para la imagen de España, del Gobierno y de la causa anti independentista.

Usted, que ha sido presidente del Parlamento Europeo, dijo en catalán y castellano, pero también en inglés y en francés, que Cataluña no es una colonia ni un Estado como Kosovo. Los Gobiernos europeos han manifestado su respaldo al Ejecutivo de Rajoy pero, ¿es necesario reconstruir la imagen de España en el exterior tras quedar muy dañada en los medios internacionales? Los independentistas, con sus constantes apelaciones a la prensa extranjera, dan por ganada esa batalla.
Nadie cree que España sea un país represivo. Ningún Gobierno europeo piensa que el problema de España sea que no se respetan los derechos ciudadanos. Ningún gobierno europeo está en condiciones de dar lecciones sobre la manera en que a veces la policía actúa en la calle. Ninguno. Y muchas de esas imágenes eran falsas, la propia prensa europea se ha dado cuenta después. Ha habido imágenes donde se decía que la policía española estaba reprimiendo a los bomberos defendiendo a los ciudadanos, cuando en realidad eran imágenes de los Mossos d'Esquadra reprimiendo a los bomberos que pedían un aumento de sueldo. Ha habido eurodiputados independentistas que han colgado en la red imágenes de la represión de la policía española que en realidad correspondían a actuaciones de la policía chilena. Me parece imprescindible dar la batalla de la comunicación, ellos la dan de una manera torticera, falsaria, pero eficaz. Y en cambio el Gobierno y la idea de España necesitan urgentemente una política de comunicación que no tienen.

Horas antes del pleno del Parlamento catalán del 10 de octubre, el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, se dirigía a Carles Puigdemont para pedirle “que respete el orden constitucional y que no anuncie una decisión que haría el diálogo imposible”. ¿Europa está ejerciendo una mediación de facto entre el Gobierno y el Govern?
No. Europa no está para eso. Esto es un problema interno de España. España no es un país dividido en luchas tribales y esto no es un conflicto internacional, vamos a ser un poco serios. No habrá mediación europea.

Volviendo a su discurso, usted apeló a extremar al respeto y a reconstruir el afecto después de haber hablado del daño que el proceso ha hecho a familias y amigos. ¿Lo ve más factible ahora que tras haberse arrinconado la amenaza de una DUI?
El mal está hecho y tardaremos mucho tiempo en sanarlo. Recibo llamadas de pequeños empresarios catalanes, algunos amigos míos de la infancia, asustados porque ven cómo la crisis empieza a afectar a su cifra de negocios, a su financiación, a su actividad económica, porque caen los pedidos, sobre todo en el sector turístico… Pero eso ya lo dijimos, esto va a ser una catástrofe para Cataluña. Yo le dije un día a Junqueras, “hay amores que matan. Usted dice querer mucho a Cataluña, pero su amor va a conducir a Cataluña a una catástrofe”. Las consecuencias de las políticas que están aplicando van a provocar una gravísima crisis económica para Cataluña y los catalanes. Lo que ocurre es que, una vez más, eso todavía no se empieza a percibir en toda su gravedad.