Tribuna / Miguel Ángel Aguilar Tiempos de hoy

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      Nº 1221. 10  de noviembre de 2017

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Tribuna / Miguel Ángel Aguilar

Indiciariamente, sí


Nos cabe el consuelo de que los responsables de corrupción vayan siendo encausados por mucho que sean del partido del Gobierno, y la esperanza de verlos entrar en prisión para recibir su merecido castigo

Era el martes día 7 de noviembre, en Bruselas seguía vomitando bilis el depuesto Carles Puigdemont ante una claque de casi doscientos munícipes de vara alta que lo aclamaban en una sala de pago sin punto de tangencia alguno con las sedes de las instituciones de la UE. La ocasión derivaba hacia el patetismo cuando el otrora president ampliaba sus denuestos habituales a España incluyendo acusaciones de maltrato a los destituidos miembros del Govern que se encuentran en prisión provisional y bombeaba sus diatribas hacia los presidentes de la Comisión, Jean-Claude Juncker, y del Europarlamento, Antonio Tajani, metiéndose en jardines como el de sugerir al luxemburgués que si le gustan los países grandes proponga la incorporación del suyo a Alemania. A las 00.00 horas del día siguiente miércoles 8, se cumplía el plazo para la inscripción de coaliciones sin que se configurara ninguna cara a competir en la campaña de las autonómicas convocadas para el 21 de Diciembre. Reaparecía el caso del antiguo alcalde Xavier Trías y los dineros familiares puestos a resguardo fiscal en algún paraíso cubierto por la desmemoria.

Y en éstas, en la Comisión de Investigación sobre la financiación ilegal del PP constituida en el Congreso de los Diputados, comparecían esa misma mañana del martes día 7 Manuel Morocho, inspector jefe de la UDEF (Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal), y Antonio González García, que fue comisario general de Policía Judicial. Ellos son los que destaparon la trama Gürtel. Acabaron reconociendo haber recibido presiones con el objetivo de desestabilizar la investigación. Cuando la diputada de Podemos Carolina Bescansa, recientemente purgada en el seno de su formación, preguntó al primero de ellos si en los papeles de Bárcenas de cobros irregulares aparecía Rodrigo Rato, respondió que sí. La respuesta sobre Álvarez-Cascos, los secretarios generales del PP y Mariano Rajoy fue que indiciariamente, sí. Dijo indiciariamente pero resulta que incendiariamente, también.  

Es decir, que venturosamente, la investigación para esclarecer la financiación ilegal del PP sigue su curso inalterable sin atender a conveniencias o inconveniencias políticas, ni a consideraciones o desconsideraciones referentes a los efectos que, por ejemplo, las imputaciones al presidente Rajoy pudieran acarrear mermando autoridad a su figura en momentos críticos. Así que, en medio de tanta desolación por el asalto reiterado al erario público en los casos incesantes de corrupción que por todas partes afloran –desde el colegio cardenalicio para abajo–, nos cabe el consuelo de que los responsables vayan siendo encausados por mucho que sean del partido del Gobierno y la esperanza de verlos entrar en prisión para recibir su merecido castigo porque estamos advertidos por Hegel de que dejar de aplicárselo equivaldría a la peor de las humillaciones, la de tomarlos por irresponsables.

Fantástico oír a José María Aznar a la mañana siguiente en el programa Hoy por Hoy de la Cadena SER responder a Pepa Bueno que nada le incumbe de toda esta cadena de desfalcos y observar cómo pretendía separarse de los atracadores por mucho que hubieran sido invitados relevantes además de contribuyentes generosos a los fastos de El Escorial. Valdría la pena que el primer compromiso exigido a todos los que sean elegidos para cumplir responsabilidades en los partidos políticos fuera la de garantizar la limpieza de las cuentas de sus formaciones. Y el próximo día hablaremos del 3%.

Firma

Periodista y secretario general de la Sección Española de la Asociación de Periodistas Europeos. Licenciado en Ciencias Físicas y graduado en la Escuela Oficial de Periodismo de Madrid, fue director de Diario 16, la agencia EFE, el periódico El Sol y presentador de los informativos de fin de semana y del Informativo diario Entre Hoy y Mañana en  la madrugada de Telecinco. En la actualidad es columnista en varios medios y colabora en distintos programas de radio y televisión. Ha escrito varios libros, entre ellos, Las últimas Cortes del franquismo; El golpe, anatomía y claves del asalto al Congreso, y España contra pronóstico (Ed. Aguilar).

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