El Acento / Inmaculada Sánchez Tiempos de hoy

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      Nº 1221. 10  de noviembre de 2017

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El Acento / Inmaculada Sánchez

Cataluña derechiza España


El CIS acaba de confirmar con datos lo que ya se percibe en el clima político nacional: que el independentismo catalán ha revitalizado, para desgracia del resto de España, a la derecha más rancia, con la unidad de la patria como excusa.

Los catalanes no tienen la culpa. Que quede claro y no se me ofendan. Pero los datos que acabamos de conocer del esperado barómetro del CIS realizado entre el 2 y el 11 de octubre confirman que los españoles están derechizando su voto. Como el otro gran cambio que refleja la macroencuesta es que la situación de Cataluña se erige en la segunda preocupación de los españoles, apenas detrás del paro, los expertos demoscópicos relacionan directamente ambas variaciones.

Y no se trata sólo de que Ciudadanos suba espectacularmente nada menos que tres puntos en su intención de voto respecto al anterior barómetro y Podemos baje dos, mientras PP y PSOE apenas experimentan variaciones. Es que, mirando la letra pequeña del barómetro, la que escrutan los que quieren hilar fino, resulta que la ‘ideología percibida’ de los principales partidos políticos por parte de los entrevistados retrata un mapa que claramente se ha escorado a la derecha en los últimos meses.

Esto es, que tanto a Ciudadanos como al PSOE se los percibe más a la derecha en el tablero, como ahora es más ‘moderno’ denominar al escenario político, y que a Podemos se lo ubica más a la izquierda, peligroso territorio al que cuesta mucho adentrarse a los indecisos, esos que no pocas veces deciden quién gana unas elecciones. En tanto el PP, por su parte, sigue en su habitual enclave. Nada que objetar. En conjunto, vista la intención electoral, suben los situados más a la diestra y baja al que se percibe más a la siniestra. En tiempos de desasosiego, el orden y la certidumbre ganan adeptos, como es bien sabido.

Mientras algunos nos preocupamos por la reciente e inusual exhibición de banderas españolas en balcones y ventanas que, sin impulso futbolero alguno, pretenden marcar territorio y diferencia –justo lo que muchos entendemos que no ayuda a caminar juntos– parece que en Cataluña se encaminan al 21-D con un equipaje en el que la estelada ha tenido que hacer hueco a la ideología. Menos mal.

El caso es que, como escuché hace un par de días a un cargo público de larga trayectoria, la crisis catalana parece que “ha sacado lo peor de cada España”, esas Españas de las que hablara Machado y tantas veces hemos visto enfrentadas. Cataluña, como ya he dicho al principio, no tiene la culpa, pero algunos de sus dirigentes, sí. Y no tiene perdón que sean los nacionalismos, catalán y español, quienes marquen la agenda y la intención de voto cuando venimos de una crisis que, esa sí, ha dibujado un nuevo mapa de excluidos a los que esta guerra de banderas ha arrinconado a los márgenes de la manifestación.

Firma

Periodista y directora de El Siglo desde 2011, revista que contribuye a fundar, en 1991, formando parte de su primer equipo como jefa de la sección de Nacional. Anteriormente trabajó en las revistas Cambio 16 y El Nuevo Lunes y en la Cadena Ser. Actualmente también participa asiduamente en diferentes tertulias políticas de TVE y de Telemadrid.

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