Tema Portada 1221 Tiempos de hoy

-

 
   

      Nº 1221. 10  de noviembre de 2017

- - --

Política / Manuel Capilla

Rompe con Puigdemont, busca un tripartito con ‘comuns’ y PSC y retorna al referéndum pactado

Junqueras tiene un plan

La cúpula de ERC, como primera fuerza política catalána in péctore, ya ha empezado a diseñar un nuevo tripartito, en una reedición del Pacto del Tinell que suscribieron con el PSC e ICV en 2003. Abandonando al PDeCAT como principal compañero de viaje, los republicanos cortejan a los ‘comuns’ de Ada Colau y al PSC de Miquel Iceta como los socios con los que articular un gobierno que abandonaría la vía unilateral pero que insistiría en la reclamación del referéndum, un plan que, de salir adelante, trastocaría la política nacional y rompería la unidad de acción que hasta ahora han mantenido Mariano Rajoy y Pedro Sánchez. Oriol Junqueras, a quien la ley no prohíbe presentarse a las elecciones y ser elegido president mientras no tenga condena en firme, protagonizará una campaña que ERC quiere articular en torno a tres demandas: “llibertat, amnistia y referèndum”.


El líder de ERC se prepara para sacar a su formación de la senda unilateral y para articular mayorías transversales. / FERNANDO MORENO


ERC interpreta que la mejor forma de cerrar la fractura social es volver al referéndum pactado   La deteriorada relación entre Junqueras y Puigdemont ha dado la puntilla a Junts pel Sí

En los círculos de poder de la capital hace tiempo que se ha instalado un temor importante hacia Cataluña. Y no precisamente hacia su independencia, ya que confían en la capacidad de coacción del Estado para impedirla. Lo que se teme seriamente en los despachos madrileños donde se toman las grandes decisiones del Estado es que el próximo gobierno de la Generalitat sea “un gobierno de izquierda radical”, como lo definen en el gabinete de Mariano Rajoy. Un temor que empezó a concretarse con la entrevista que mantuvieron el líder de ERC, Oriol Junqueras, y sus homólogos de Catalunya en Comú, Xavi Domènech, y Podemos, Pablo Iglesias, en el domicilio barcelonés de Jaume Roures, factótum de Mediapro. Y que lleva camino de hacerse realidad si se tiene en cuenta el giro estratégico que están empezando a plantear los republicanos de cara al 21-D. Un cambio de rumbo que amenaza con sacudir el mapa político nacional y terminar con la unidad de acción que han venido manteniendo Mariano Rajoy y Pedro Sánchez en torno a la aplicación del 155. Está por ver que este distanciamiento se traduzca en un acercamiento de Sánchez a un Pablo Iglesias en el que no confía y con el que no tiene ningún feeling, pero sería un primer paso para la articulación de una mayoría alternativa al PP.

Este giro lo explicitaba el portavoz de ERC en el Congreso, Joan Tardà, el pasado domingo en RAC 1. En una entrevista que ha puesto patas arriba Cataluña, Tardà afirma que “todas las candidaturas soberanistas tendremos un mismo paraguas. Coincidiremos en la amnistía, en dejar atrás el 155 y en el referéndum como objetivo prioritario”, y subraya: “nosotros damos por bueno el 1 de octubre y la declaración de independencia, que es un hito inmenso. Ahora, he decir que no hay condiciones para poder implementar la independencia”. “Por tanto, lo que ahora toca”, según Tardà, es “alcanzar nuevos escenarios”, olvidando las “malditas prisas históricas”, en los que “sea posible implementar la independencia”. Unos escenarios que no llegarán “en cuatro días”, porque “tenemos que retornar a la normalidad” y porque “sobre todo, sobre todo, sobre todo, tenemos que acumular todavía más fuerzas”. El portavoz en el Congreso destaca que “no podremos implementar la independencia hasta que no seamos capaces de hacer converger a los independentistas con los no independentistas, los ‘autodeterministas’”, mirando también “al catalanismo federalista”. Así las cosas, “sería un gran error por parte del independentismo abandonar la reivindicación del referéndum”. Es más, según Tardà, “el independentismo ha cometido el dejar en el cajón la bandera nacional, la de todos los catalanes, la de las cuatro barras”.

Este posicionamiento da un giro de 180 grados en la estrategia de la que, una vez desechada la opción de reeditar una lista de país al estilo de Junts pel Sí, de la mano del PDeCAT, puede colocarse como la primera fuerza política de Cataluña por primera vez desde la II República. En primer lugar, sin renunciar explícitamente a la independencia, asume como propia la reivindicación que apoya casi el 80% de los catalanes, el referéndum, según las últimas encuestas –concretamente el 75,6% según la más reciente, la de El Mundo, publicada a finales de octubre. Un sondeo que, por cierto, también señala que el 57% de todos los españoles está a favor de esa opción-. Y en segundo lugar, ya no interpela prioritariamente a PDeCAT y la CUP, sino a los no independentistas “autodeterministas”, Catalunya en Comú, que se perfilan como el socio prioritario por esa defensa del referéndum, y al “catalanismo federalista”, el PSC.


Xavi Domènech abandona el Congreso para liderar la candidatura de los comuns y Podemos en Cataluña. / EUROPA PRESS

El distanciamiento con el PDeCAT lo explicitaba el propio Junqueras en uno de los artículos que ha publicado desde prisión, en Ara, donde renunciaba a presentar una lista al estilo de Junts pel Sí y exhortaba a los partido a abandonar este debate para que “cada uno que escoja la mejor fórmula para concurrir a las elecciones”. Y es que la relación entre el líder de ERC con Puigdemont la cúpula de la ex Convergència, incluidos Artur Mas y la secretaria general del partido, Marta Pascal, ha quedado muy tocada en las últimas semanas. Especialmente a raíz de las negociaciones del ya ex president con el Ejecutivo de Rajoy con el lehendakari Iñigo Urkullu como mediador. Unas negociaciones que enfrentaron a Puigdemont con un Junqueras que exigía garantías al Gobierno para convocar las elecciones, imponiendo una presión sobre el president que terminó forzándole a echarse atrás. Además, a lo largo del mes de noviembre se espera que se haga pública la sentencia del ‘caso Palau’, con lo que el PDeCAT no parece el mejor compañero de viaje.

Los comuns, seguros de ser “decisivos”
El giro estratégico por parte de ERC es saludado desde los comuns como la gran oportunidad de erigirse en el eje de una nueva centralidad, en la fuerza política que haga posible los “acuerdos amplios” que demanda la sociedad catalana. Según explican desde la cúpula de Catalunya en Comú, la mayoría de la sociedad catalana quiere poner fin al escenario político al que ha llevado el “disparate” de la DUI y, por tanto, como afirmaba el editorial de La Vanguardia del pasado martes, es hora de “superar divisiones mediante planes de futuro que susciten respaldos suficientes. Los partidos que así lo entiendan sintonizarán mejor que los otros con una parte mayoritaria del país que observa con creciente preocupación el bucle repetitivo en el que ha entrado la política catalana”.


El tándem político Junqueras-Rovira funciona desde las europeas de 2009. / EP.

Marta Rovira, el “futuro” de ERC

Nada más entrar en prisión, Oriol Junqueras, el líder de ERC llamaba a las bases del partido a “hacer piña” en torno a su secretaria general, Marta Rovira, porque “ella es el futuro”. Y es que independientemente de lo que suceda con el futuro judicial de Junqueras, de si queda finalmente en libertad cuando el Supremo se haga con el caso en detrimento de la Audiencia Nacional, como se espera en buena parte la judicatura, Rovira va a jugar un papel fundamental en la campaña y el Govern que salga del 21-D.

La pareja política Junqueras-Rovira está en activo desde 2009, cuando él fue designado como candidato a las elecciones europeas de ese año. Hacía cosa de un año que Rovira se había convertido en la responsable del área de Internacional un partido que todavía gobernaba Joan Puigcercós. Desde ese puesto, Rovira fue uno de los ‘cerebros’ de la campaña de Junqueras y entre ambos se trabó un clima de confianza tal que cuando él fue elegido presidente de ERC la eligió para ser su número dos.

A lo largo de estos últimos años, Rovira, abogada de formación y directora del servicio logístico de la Agencia Catalana de Cooperación y Desarrollo entre 2007 y 2011, se ha forjado una imagen más dura que con la que llegó a la secretaría general de ERC. Las maneras amables y un tanto naif que se le atribuían en los círculos políticos catalanes cuando llegó a la secretaría general, con apenas 34 años, han dejado paso a gestos serios y graves en las últimas semanas. Los de una persona que interpreta que se encuentra ante una responsabilidad histórica. De ahí que ella haya sido una de las voces que más ha peleado en los últimos meses por llevar el procés hasta sus últimas consecuencias, a costa de sufrir serias tensiones con Puigdemont y la cúpula del PDeCAT. Ahora, si el plan de Junqueras triunfa, le tocará llevar las riendas de la Generalitat junto a su mentor político. 

La cúpula de los Comunes está tranquila. Ya han elegido a Xavi Domènech como cabeza de lista y están seguros de que “ERC va a cambiar de discurso viniendo hacia nosotros” porque el “referéndum se va a instalar como salida política” y también de que “nuestros diputados van a ser decisivos”, dando prácticamente por hecho el acuerdo con los republicanos. En este escenario, entienden que la opción más viable es la del tripartito, ya que “nosotros no gobernaríamos con el PDeCAT” y “no sumaremos suficiente con la CUP”. Por tanto, “el que quiera ser president tendrá que mirar al PSC”, explican estas fuentes.

Además, desde la cúpula de los comuns aseguran que no se creen los datos de las encuestas que les otorgan un apoyo en el entorno del 10% de los votos, más o menos en el mismo nivel que consiguiera Catalunya Sí que es Pot hace dos años y muy lejos de los resultados de En Comú Podem en las generales, cuando la candidatura encabezada por Xavi Domènech consiguió colocarse como primera fuerza. Y no se las creen, explican, o no dan datos de participación o dan una estimación muy baja, cuando vamos a tener “una participación récord”, cercana al 80%. La encuesta publicada el pasado domingo por La Vanguardia, que prevé una participación del 81%, confirma a ERC como primera fuerza, con el 29,3% de los votos, y a Ciudadanos como segunda, con el 20,6%. Detrás vienen el PSC (14,6%), PDeCAT (10,4%), PP (8,7%), Catalunya en Comú (8,3%) y la CUP (6,3%). La horquilla que otorga La Vanguardia da la mayoría holgada a la suma de ERC, PSC y Catalunya en Comú, pero no así a la de ERC, PDeCAT y CUP, que podría perderla.


Miquel Iceta apuesta por “más autogobierno y mejor financiación para Cataluña”. / EP

El PSC, en busca de más autogobierno
En este escenario, la pata más difícil de encajar en el tripartito sería la del PSC. No hay que olvidar que el PSC ya defendió la celebración de un referéndum acordado con el Estado, en la época en la que Pere Navarro ocupó el cargo de primer secretario. Eso sí, la propuesta terminó naufragando ante el rechazo de Ferraz y los malos resultados electorales de los socialistas catalanes en las autonómicas de octubre de 2012 y en las europeas de mayo de 2014, que terminaron por llevar a Navarro a la dimisión.

Por el momento, Miquel Iceta quiere “tender la mano a la izquierda y al centro” para forjar “un gran acuerdo que suponga una gran victoria para Cataluña, porque, según se expresaba la semana pasada, “necesitamos amplias mayorías para el acuerdo y el cambio de un pacto de Estado para Cataluña que implique más autogobierno y mejor financiación”. Y si parece complicado articular en un mismo acuerdo a ERC, comuns y PSC, parece aún más reunir a PSC, comuns y Ciudadanos, la fuerza  a la que Iceta parece aludir con ese “tender la mano al centro”. La formación naranja ya ha dejado claro que se opone a cualquier reforma de la Constitución que pueda suponer una contrapartida al independentismo. Es más, Albert Rivera afirmaba hace unos días, después de que Iceta rechazara la posibilidad de un acuerdo preelectoral con Ciudadanos y PP, que "esperemos que el PSC no se vuelva a equivocar”, porque “ya han hecho dos tripartitos con ERC”, de los cuales “el señor Iceta ha sido el constructor” y que, en su opinión, son los causantes de la situación actual.

El temor a ese tripartito también existe en el PP catalán. Alejandro Fernández, portavoz de los populares en el disuelto Parlament, afirma en este mismo número de El Siglo sobre Iceta que: “En los momentos esenciales de este proceso independentista hay que reconocer que ha estado con la Constitución, pero siempre hay algún momento en el que Iceta flirtea con ERC para montar un tripartito de izquierdas”.´

Habrá que ver, además, como afecta el escenario político catalán al pacto que mantiene Ada Colau con el PSC en el Ayuntamiento de Barcelona.  Barcelona en Comú ha decidido abrir una consulta entre sus inscritos, a raíz de que los socialistas apoyaran la aplicación del 155, para decidir si mantiene ese acuerdo de gobierno con el PSC. La consulta concluye esta misma semana, y una hipotética ruptura no va contribuir a engrasar unas futuras conversaciones tras el
21-D.

Está por ver que ERC consiga sacar adelante sus intenciones de articular un gobierno entendiéndose con los comuns y el PSC, aunque en los círculos políticos catalanes aseguran que “cosas más raras se han visto”. Por el momento, en la formación liderada por Oriol Junqueras se han instalado dos reflexiones. A la primera le ponía voz Tardà en la entrevista en RAC 1 cuando, ya al final de la misma, menciona que “yo no quiero un futuro en el que no pueda hablar con mis vecinos”. Es decir, en el seno de ERC se ha asumido que es necesario poner fin a la fractura social que se ha abierto en 2015.

La segunda reflexión tiene que ver con la necesidad de que, para sostener el proceso soberanista, es necesario sumar fuerzas, salir del perímetro de un Junts pel Sí que se ha quedado pequeño. Y las únicas formaciones, fuera de ese perímetro, dispuestas a perseguir un mayor autogobierno para Cataluña son el PSC y Catalunya en Comú.


Los inscritos en Podem han avalado la coalición con Catalunya en Comú, rechazando la estrategia de Albano Dante Fachin. / EP

Iglesias resuelve el ‘problema Fachin’

La dirección de Podemos ha ido aplazando el conflicto definitivo con Albano Dante Fachin desde esta primavera, cuando Podem decidió desmarcarse de la creación de Catalunya en Comú, el nuevo partido político capitaneado por Ada Colau y BeC y en el que también se han integrado ICV y Esquerra Unida. Fachin rechazó formar parte del proyecto descontento con cómo se habían repartido los puestos en la ejecutiva. Consideraba que Podem quedaba marginado y su negativa provocó que buena parte de su ejecutiva y muchos portavoces y militantes abandonaran Podem para marcharse, a título individual, a Catalunya en Comú. Pablo Iglesias ha dejado pasar los meses con la esperanza de que la situación se recondujera sola y Fachin y su ejecutiva, integrada casi exclusivamente por miembros de Anticapitalistas, dieran su brazo a torcer y asumieran que no podían quedarse fuera de Catalunya en Comú. Pero no sólo no ha sido así, sino que Fachin ha amagado con integrar a Podem en una candidatura con ERC y la CUP. Un paso que ha sido la gota que ha colmado el vaso y que llevado a Iglesias a convocar una consulta entre las bases para decidir cómo acude Podem a las elecciones.

El líder de la formación morada se ha apuntado un tanto político importante porque los inscritos de Podem han terminado por darle la razón ampliamente. De los casi 17.400 inscritos que han votado -una cifra alta en relación a los 28.700 con los que cuenta la organización en Cataluña- el 72% ha apoyado una candidatura conjunta con Catalunya en Comú. La dimisión de Fachin, un día antes de que se conocieran los resultados, allana el camino para la celebración de una Asamblea Ciudadana aún sin fecha de la que saldrá una nueva ejecutiva. Así las cosas, ya está todo atado y bien atado en la candidatura de los comuns. Ya ha sido inscrito el nombre de su coalición, En Comú Podem-Catalunya en Comú, y la ejecutiva del partido ya ha decidido que su candidato sea Xavi Domènech, que abandona el Congreso dejando un hueco importante en el grupo parlamentario de Unidos Podemos.