El Nuevo Lunes / Tema Portada Tiempos de hoy

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Nº 1224. 1  de diciembre de 2017

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Tema de Portada de El Nuevo Lunes / Nuria Díaz

El presidente de Iberdrola  anuncia unilateralmente el cierre de sus centrales térmicas y reta al ministro Nadal, que ultima una norma para impedírselo

Galán declara la ‘guerra del carbón’

El presidente de Iberdrola, Ignacio Galán, anunciaba hace unos días el cierre de todas sus centrales de carbón en el mundo, lo que incluye las dos que posee en España. Decisión que, de facto, supone echar un pulso al ministro de Energía, Álvaro Nadal, que está decidido a alargar la vida de las plantas térmicas para –asegura– controlar la factura eléctrica. En esta batalla Galán tiene aliados –Bruselas, que estudia las ayudas estatales al carbón–; adversarios –el Gobierno de Rajoy, que prepara un decreto que impida sus planes de cierre– y algún que otro colega, por el momento, y utilizando un término muy actual, equidistante. Endesa ha declarado que esperará a conocer el decreto que prepara el ministro para decidir sobre sus centrales en León y Teruel.


El presidente de Iberdrola, Ignacio Galán, espera que el Ministerio de Energía no dificulte el cierre de sus plantas térmicas.

La compañía ha solicitado la autorización de cierre de las centrales térmicas de Lada (Asturias) y Velilla (Palencia) al Ministerio de Energía

 

Bruselas tiene en tramitación la Clean Energy Package, que impedirá que las centrales de generación con tasas de emisión de más de 550 gramos de CO2/kWh producido puedan recibir apoyos

Hace unos días, el presidente de Iberdrola, Ignacio Galán, anunciaba que la compañía había  decidido completar el proceso de cierre de todas sus centrales de carbón en el mundo, fuente de energía que representa, actualmente, solo el 1,8% de la capacidad total del grupo, que asciende a 48.062 megavatios (MW), y el 1,5% de la producción eléctrica en los nueve primeros meses del año en curso: 1.596 GWh vs. 102.494 GWh. En línea con este propósito, la compañía ha solicitado la autorización de cierre de las centrales térmicas de Lada (Asturias) y Velilla (Palencia) al Ministerio de Energía, plantas que suman una potencia de 874 MW.

El anuncio pilló al ministro Álvaro Nadal fuera de juego puesto  que, precisamente, lleva meses, coincidiendo con la elaboración de la ley de transición energética, proclamando en todos los foros que la térmica y la nuclear son imprescindibles todavía en España. “Así que –señala una fuente del sector- el de Galán es un pulso en toda regla”. No es el primero. Ya lo mantuvo con la central nuclear de Garoña, que –señaló- no tenía intención de volver a poner en funcionamiento pese a haber recibido los permisos necesarios del Ministerio para que lo hiciera. 

El decreto de la discordia
Por la nuclear y también por el carbón, y visto que el presidente de Iberdrola no piensa dar su brazo a torcer, el ministro Nadal ultima un decreto que pretende impedir  –ellos tienen la última palabra– el cierre de centrales eléctricas si esto influye en la factura de la luz. Nadal ha explicado que si esa norma se ha adelantado a las conclusiones del grupo de expertos creado para que haga aportaciones a la Ley de Cambio Climático y Transición Energética, es porque el Ejecutivo quiere evitar "situaciones irreversibles" y que "las empresas vayan a hechos consumados y decidan por nosotros".  Para apoyar su argumento pro carbón, el Ministerio ha recalculado el precio que hubiera tenido la electricidad en el mercado mayorista en los tres últimos años sin las dos centrales de carbón que quiere cerrar Iberdrola en Asturias y Palencia, y hubiera sido de 38 céntimos de euros más.

Por su parte, Iberdrola asegura que el cierre de estas dos centrales forma parte de "un plan que lleva muchos años en marcha", ya que según recordó viene precedido del cierre de otra planta de carbón en Pasajes (Guipúzcoa), además de otras dos en Escocia, así como de varias centrales de fuelóleo en España.  Tras el cierre de las últimas plantas de carbón operativas de Iberdrola, que –señalan- no incidirá en la seguridad del suministro eléctrico –la compañía cuenta con 5.695 MW de capacidad de respaldo en ciclos combinados de gas–, el porcentaje de la capacidad de producción de electricidad libre de emisiones del grupo quedará en el 68%, elevándose en España hasta el 76%. La eléctrica asegura que recolocará al 100% de la plantilla –90 emplea­dos en Lada y 80 en Velilla– tanto en las labores de desmantelamiento de ambas plantas, que se extenderán durante cuatro años desde la fecha de aprobación de cierre por parte del Ministerio de Energía y supondrán una inversión cercana a los 35 millones de euros, como en otras instalaciones de la empresa. El enfrentamiento –pese a las recientes y discretas uniones que han mantenido para limar asperezas– está tan enconado que el ministro de Energía, Álvaro Nadal, ha apuntado, incluso, a que en la decisión de Iberdrola ‘no es oro todo lo que reluce’, sino que existen intereses empresariales para que el carbón usado en la generación de electricidad sea sustituido por el gas en lso ciclos combinados, porque eso hace más rentables el resto de sus centrales.

Galán tampoco se ha quedado corto y ha expresado su extrañeza sobre que España se haya comprometido con el la lucha contra el cambio climático, hace sólo unos días en la Cumbre de Bonn, y ahora no tome las medidas para cumplirlo”.

Precisamente, en Europa está el principal aliado de Galán en esta batalla. En Europa, la generación de electricidad con carbón camina hacia su fin. Su uso va en contra de los compromisos adquiridos en la pasada Cumbre del Clima de París (COP21), y de hecho, la UE tiene como objetivo reducir las emisiones de CO2 en un 80-95% para el año 2050 respecto de los niveles de 1990, con objetivos intermedios para 2030.

Desde que en 2005, pusiera en marcha la directiva de comercio de derechos de emisión, que impone a sus participantes a entregar un derecho por cada tonelada de CO2 que emitan, Bruselas no ha dejado de regular, con mayor o menos éxito, en este sentido. Actualmente, está en tramitación la Clean Energy Packa­ge, que impedirá que las centrales de generación con tasas de emisión de más de 550 gr. CO2 /kWh producido (centrales de carbón o fuel) puedan recibir apoyos en forma de pagos por capacidad (ver apoyo).

Endesa y GNF,  esperan
Iberdrola va por libre en esta batalla, en la que ni Endesa ni Gas Natural Fenosa comparten al 100% su postura.
El consejero delegado de Endesa, por ejemplo, ha afirmado que la compañía todavía no ha pedido al gobierno la autorización para cerrar las centrales de carbón de Compostilla (León) y Andorra (Teruel) , ya que ha decidido esperar a conocer la redacción final del decreto de Energía para regular este tipo de procesos. Lo que si ha dicho la compañía –señalan fuentes de la misma- es que “en las actuales circunstancias, no es viable realizar las inversiones necesarias para cumplir la normativa europea de emisiones en las centrales de carbón nacional. Endesa está dispuesta a buscar soluciones que hagan posible una transición energética razonable para alcanzar el objetivo 100% renovable en 2050”.  Endesa participa además en dos centrales térmicas en Portugal y otra en Marruecos, pero son minoritarios.

Por su parte, Gas Natural Fenosa cuenta actualmente con las centrales de La Robla, Narcea y Meirama. Para cumplir con los nuevos límites de emisiones recogidos en la Directiva Europa, estas instalaciones se cogieron al Plan Nacional Transitorio y tendrán que realizar inversiones de adaptación antes del 1 de julio de 2020 en sistemas de desnitrificación en todas las instalaciones y en sistemas de desulfuración con excepción de los grupos Narcea 3 y Robla 2 que ya disponen de ellos.  Actualmente, la compañía está esperando el visto bueno del Ministerio de Energía, tras presentar la solicitud administrativa para el cierre de la Central Térmica de carbón de Anllares el pasado 25 de mayo. El Ministerio tiene un plazo de nueve meses para dar una respuesta. A día de hoy, el consejo de administración de a compañía que preside Isidre Fainé,  no ha tomado ninguna decisión sobre las inversiones adicionales necesarias a realizar en las centrales de La Robla,  Narcea y Meirama para cumplir con nueva Directiva de Emisiones Industriales (DEI) y poder funcionar más allá de 2020. “En cualquier caso –señalan, - el carbón en el mix energético español continúa siendo necesario, a la vista de su aportación en los últimos meses en la cobertura de la demanda.

Bruselas estrecha el cerco

Anunciar que ultima un decreto para impedir el cierre de centrales termicas, le puede salir caro al ministro Nadal. La comisaria europea de Competencia, Margrethe Vestager, ha irrumpido en la batalla cuestionando los llamados "incentivos medioambientales" que reciben las centrales de carbón a cambio reducir sus emisiones de óxido de azufre. Unas ayudas que ya han superado los 440 millones de euros y que, según la conclusión preliminar de Bruselas, ni tienen finalidad medioambiental ni son compatibles con la legislación comunitaria.

España introdujo el régimen de ayudas en 2007, con el fin de subvencionar a las centrales de carbón que instalasen filtros para reducir sus emisiones por debajo de los límites fijados por la normativa europea a partir de 2020. El plan concedía 8.750 euros/MW al año durante una década. Y, según la CE, hasta 14 centrales se han acogido a un régimen que ya ha desembolsado más de 440 millones de euros.

La comisaria ha señalado que “el que contamina, paga” y ha añadido que "las normas sobre ayudas estatales de la UE no permiten a los Estados miembros liberar a las empresas de esta responsabilidad utilizando dinero público del contribuyente".


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