La Economía Desde Mi Observatorio / Carlos Berzosa Tiempos de hoy

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Nº 1224. 1  de diciembre de 2017

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La Economía Desde Mi Observatorio /
Carlos Berzosa

Concentración económica y desigualdad regional


Dos Comunidades representan casi el 40% del PIB español, de manera que las 15 restantes se reparten un poco más del 60%, con graves inconvenientes de exceso de concentración de la actividad económica y población en Madrid y Barcelona

Leo en El Nuevo Lunes que Madrid sube hasta el 19,2% en el PIB nacional mientras que Cataluña  baja un punto y se queda en el 18,4%.  Madrid  supera a Cataluña en el liderazgo de la economía española que había mantenido esta Comunidad Autónoma en los últimos años. La razón principal, aunque pueda haber otras, es la falta de confianza que el procés ha creado en el empresariado y la bajada  de las inversiones  que esto ha llevado consigo.

Una mala noticia sin duda para Cataluña pero también para la economía española, aunque algunos se alegren porque ello significa un fracaso político y económico de los independentistas.  Indudablemente que lo es y habría que exigir responsabilidades por los males que se están causando a la economía. Este hecho puede contribuir a que no sean los soberanistas los que ganen las próximas elecciones del 21-D como señalaba en el artículo anterior en este semanario. Otros se pueden alegrar porque Madrid supere a Cataluña, resultado de una estúpida rivalidad como si de un partido de fútbol se tratara.

 El descenso de la actividad económica no sólo perjudica a Cataluña, sino al conjunto de la economía. Cataluña desde el siglo XIX ha sido, junto con el País Vasco, uno de los motores del crecimiento industrial en una economía como la española que se quedó atrasada en relación con otros países que tuvieron un desarrollo más potente. El panorama ha cambiado y el sector industrial, indicador del desarrollo contemporáneo, ha perdido peso relativo tanto en el PIB como en la población ocupada en favor del sector servicios. Cataluña, no obstante, ha mantenido el liderazgo y ha sabido adaptarse a los cambios habidos. El País Vasco, con una población bastante menor que Cataluña, no puede desempeñar ese papel de líder, mientras que Madrid, como capital de España, se ha beneficiado de la actividad del sector público y expansión del sector servicios. 

 La interdependencia entre Cataluña y el resto de España es muy elevada, de modo que gran parte de la producción de los bienes catalanes tiene su destino en el mercado interior, al tiempo que otras Comunidades Autónomas les sirven materias primas y productos intermedios sin elaborar. La mala marcha de la economía catalana influye de una manera decisiva en el conjunto de la economía española. De ahí lo absurdo que resulta el boicot a los productos catalanes, pues es hacernos un mal a nosotros mismos. Al tiempo que se perjudica a los catalanes no independentistas, así como a los trabajadores que proceden de otras Comunidades Autónomas y que emigraron a Cataluña en busca de mejoras económicas y sociales, así como la posibilidad de encontrar mayores oportunidades.   

Se puede señalar que, en definitiva, lo que ha tenido lugar es una distinta distribución de la tarta y lo que se pierde en Cataluña se puede ganar en Madrid, pero esto no es así ni mucho menos debido a que no se puede cambiar la estructura productiva, tanto de compras como de ventas, de un día para otro. 

Además, estos datos presentan situaciones que ponen de manifiesto la desigualdad que tiene lugar a nivel regional. Dos Comunidades representan casi el 40% del PIB español, de manera que las 15 restantes se reparten un poco más del 60%. Esto tiene graves inconvenientes de exceso de concentración de la actividad económica y población en Madrid y Barcelona, mientras que en otros lugares se produce un despoblamiento muy preocupante.

En todos los países hay diferencias regionales que se han tratado de combatir con políticas que han pretendido estimular el desarrollo en las áreas más desfavorecidas. Entre otras cosas para evitar movimientos migratorios internos que provocaran exceso de concentraciones de la población en zonas más avanzadas mientras que otras tendían a la decadencia y al despoblamiento. Se han desempeñado estas acciones de políticas públicas con resultados dispares según los países y en España, a la vista de los datos, no se han logrado resultados positivos, sino al revés,  con las consecuencias negativas sociales y medioambientales que esto trae consigo. Una excesiva concentración que contribuye a la desigualdad entre regiones y nacionalidades de un mismo país.

 

Firma

Catedrático Emérito de la Universidad Complutense  y presidente de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado(CEAR). Ha sido Decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Complutense(1984-1998) y Rector de esta Universidad(2003-2011). A lo largo de su carrera docente ha impartido enseñanzas de Estructura Económica Mundial y Desarrollo Económico. Tiene numerosas publicaciones entre las que destacan los libros Los desafíos de la economía mundial en el siglo XXI (Nivola,2002) y los escritos conjuntamente con José Luis Sampedro Conciencia del subdesarrollo veinticinco años después (Taurus, 1996) y La Inflación (Al alcance de los ministros) (Debate, 2012).

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