Tribuna / José Luis Centella Tiempos de hoy

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Nº 1224. 1  de diciembre de 2017

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Tribuna / José Luis Centella

La otra lectura del brutal atentado en Egipto


Sólo una decidida intervención antiterrorista global en toda la región, cortando de raíz las vías de financiación del yihadismo y aislando militar, diplomática y económicamente a los países que les dan soporte, podrá acabar con la lacra terrorista

El brutal atentado terrorista perpetrado hace dos semanas en el Sinaí egipcio contra los fieles que salían de la mezquita de Bir al-Abed, que causó más de 300 muertos, cerca de una treintena de ellos niños, parece que fue ejecutado por el autodenominado Estado Islámico, Daesh en su denominación en árabe. El mayor acto terrorista de la historia reciente de Egipto debe tenerse muy en cuenta y ponernos en alerta sobre las consecuencias de la política occidental en Oriente Próximo.

Los sanguinarios terroristas colocaron artefactos explosivos a la salida de la mezquita sufí –rama del islam conocida por su especial apertura y considerada herética por los yihadistas– y, después de que estallaran, ametrallaron a los fieles que huían y los remataron en el interior del templo con la brutalidad y violencia características del Daesh.

No obstante, para situar correctamente lo sucedido, es necesario ubicar los hechos en su justo contexto y poner de manifiesto que el Daesh es una de las consecuencias resultantes  de la intervención norteamericana en Oriente Próximo, de forma más concreta en Irak y, posteriormente, en Siria. No lo decimos sólo nosotros, así lo han reconocido destacados miembros de sus gobiernos. También lo demuestran fehacientemente los correos filtrados por WikiLeaks, que prueban que Arabia Saudí y Catar financiaron recurrentemente al Daesh y que esta información era ampliamente compartida, por ejemplo, por dirigentes de EE UU de la relevancia de Hillary Clinton, candidata demócrata a la Presidencia y secretaria de Estado con Barack Obama.

El caos y la inestabilidad provocada a partir de la invasión de Irak, la sistemática destrucción del Estado baazista, desde su ejército hasta su administración pública, crearon el caldo de cultivo para que muchos de sus oficiales engrosaran las filas yihadistas, en lo que luego se convertiría en el Estado Islámico de Irak y Siria o ISIS, otra de las denominaciones de este grupo terrorista.

Más tarde, la doctrina del ‘caos creativo’ impulsada por EE UU en Oriente Proximo para ‘balcanizar’ países con políticas independientes de las impuestas por el imperio permitieron activamente que el Daesh ocupara buena parte de Irak y Siria, en un territorio curiosamente coincidente con el mapa del imaginario país que los estrategas norteamericanos llamaron Sunistán. 

Sólo el cambio de la situación en Siria ha logrado revertir la situación y ha hecho retroceder al Daesh de la práctica totalidad de los territorios que controlaba. Sin embargo, es muy probable ahora que la estrategia terrorista futura se enfoque más en ataques terroristas como el de la mezquita de Bir al-Abed.

La población de Egipto viene sufriendo numerosos y sangrientos ataques en los últimos años, no en vano es la cuna del islamismo político, representado por la figura de su principal ideólogo, Sayyid Qutb. El sector turístico, las fuerzas de seguridad del Estado, la población civil, los cristianos coptos e, incluso, las aerolíneas de pasajeros han sido los objetivos elegidos por los terroristas. No obstante, sorprende el modus operandi y la crudeza de este último atentado, cometido indiscriminadamente contra la población civil a la salida de una mezquita tras la oración del viernes, lo que denota el desprecio absoluto de los terroristas por la religión que dicen defender.

Desde esta perspectiva sólo una decidida intervención antiterrorista global en toda la región, cortando de raíz las vías de financiación del yihadismo y aislando militar, diplomática y económicamente a los países que les dan soporte, podrá acabar con la lacra terrorista. Pero, sobre todo, es necesario que Occidente asuma que no puede utilizarse el terrorismo para conseguir objetivos políticos en ningún lugar del mundo. Más temprano que tarde a lo que lleva es a aumentar la amenaza terrorista a la puerta de nuestros hogares.

 

Firma

Actual coordinador de la Asamblea Político y Social de Izquierda Unida y secretario general del Partido Comunista de España (PCE) desde 2009. Maestro de profesión, fue concejal en el Ayuntamiento de la localidad malagueña de Benalmádena, provincia donde inició su actividad política y por la que fue elegido diputado al Congreso en 1993, 1996 y 2000. En la X Legislatura (2011-2015) volvió a la Cámara Baja como diputado por Sevilla, ocupando la portavocía del Grupo Parlamentario de IU, ICV-EUiA, CHA-La Izquierda Plural. 

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