Sin Maldad / José García Abad Tiempos de hoy

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Nº 1224. 1  de diciembre de 2017

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Sin Maldad / José García Abad

Piden la cabeza de la señora König


Elke König, renana de gélido temperamen-to, que sabe mucho de contabilidad pero no de práctica bancaria, posee una ventaja: es disciplinada con quien manda, Angela Merkel. La jefa del Gobierno alemán le agradece que haya tragado con que a las cajas alemanas no se las supervise

Las demandas y querellas de los accionistas del Banco Popular, que se reparten por toda la geografía española donde residen los perjudicados, un proceso que terminará, como Bankia, en el Supremo, atacan ahora con redoblada fuerza a Bruselas y muy concretamente a la señora Elke König, directora de la Junta Única de Resolución (JUR), que fue la que resolvió el caso Popular por las bravas.

Entre los bufetes que representan a los perjudicados, Cremades prefiere orientar sus reclamaciones a la JUR entendiendo que suya fue la decisión y por tanto su responsabilidad. Otros querellantes como la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), al tiempo que llevan el caso al Tribunal de la Unión Europea, prefieren dirigirse al Banco Popular, o sea, al Santander, que es su dueño, pues piensan que de esta manera les resultará más fácil recuperar el dinero de sus clientes apelando a las falsedades difundidas en las ampliaciones de capital.

En esta misma dirección apunta Félix Revuelta, presidente de Naturhouse, que montó una plataforma de perjudicados que llevará las reclamaciones de sus representados a los pueblos donde residen en espera de que los jueces de sus pueblos favorezcan a sus vecinos en Primera Instancia.

Se da la circunstancia de que en estos momentos la Comisión Europea tendría que decidir si mantiene en el cargo a la odiada señora, una cuestión sobre la que este lunes, 4 de diciembre, se debatirá en el Parlamento Europeo.

El más agresivo en la petición de la cabeza de la señora König parece ser, según El Confidencial, el bufete de abogados londinenses de Quinn Emmanuel, que representa a importantes inversores institucionales como Pimco, Anchorage, Algebris, Ronit Capital y Caim Capital, que tenían alrededor de 850 millones de euros en bonos del Popular.

Pero hasta ahora el más efectivo en las reclamaciones a la JUR ha sido el chileno Andrónico Luksic, el empresario más importante de su país, que ha conseguido que la JUR haga público, con algunas restricciones, el célebre informe de la auditora Deloitte que hasta ahora se había negado a difundir, sin que sirviera que todo el arco parlamentario español lo reclamara.
La señora König apuntilló al banco cuando el 31 de mayo de 2017 filtró a la agencia Reuters que estaba siguiendo el proceso del Popular con particular atención con vistas a una posible intervención. Acto seguido las acciones se desplomaron un 17,9 por ciento y retrocedieron a su mínimo histórico (0,5 euros).

König aseguró durante la conferencia anual de la Junta que preside celebrada el pasado mes de septiembre que la resolución de Banco Popular fue un “logro” y resaltó la suerte de que había un banco, el Santander, con la voluntad y la capacidad de hacerse cargo del mismo “con una aplicación perfecta de nuestras normas”. Añadió ufana que se había demostrado con esta operación que el procedimiento funciona, que un banco que estaba quebrado pudo ser resuelto “con las herramientas que teníamos"

Elke König se declaró “satisfecha por el éxito de la operación. Y, en efecto, la operación fue un éxito pero, lástima, el enfermo que no podía calificarse tan alegremente de quebrado –es difusa la frontera entre la liquidez y la solvencia– había muerto. Su satisfacción por el éxito del Procedimiento quedó en evidencia al decidir la Comisión Europea modificarlo. Es de suponer que la resolución aplicada al Popular será la primera y la última.

No siempre la suerte acompaña. No podía esperar Elke König que tras lo que ella cantaba como un gran logro traería el fin del protocolo y querellas criminales.

Son pocos los que comparten el optimismo de la directora del JUR respecto al mecanismo de resolución y en conjunto a la Unión Bancaria Europea. El caso Popular ha demostrado que la Unión no estaba preparada para la vida moderna. Aristóbulo de Juan subraya en su libro: De buenos banqueros a malos banqueros (Marcial Pons, 2017) lo difícil que resulta unificar legislaciones nacionales. En su opinión la Unión Bancaria no está funcionando, un fracaso suavizado por la manguera de Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo.

Elke König, una renana de gélido temperamento, que sabe mucho de contabilidad pero no demasiado sobre la práctica bancaria, posee una ventaja notable: es disciplinada con quien manda y puede beneficiar su carrera. El principal valor de esta mujer es que goza de la confianza de Angela Merkel. La jefa del Gobierno alemán le agradece que haya tragado con que a las cajaas alemanas no se las supervise. No fue una casualidad que se situara en 35.000 millones de euros el límite de activos para supervisar un banco. Si se hizo así fue porque no había ninguna caja alemana que superara esa cifra. Elke miró también para otro lado con el Deutsche Bank, que todo el mundo sabe que está hecho unos zorros.

 

 

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Lleva ejerciendo la profesión de periodista desde hace más de medio siglo. Ha trabajado en prensa, radio y televisión y ha sido presidente de la Asociación de Periodistas Económicos por tres periodos. Es fundador y presidente del Grupo Nuevo Lunes, que edita los semanarios El Nuevo Lunes, de economía y negocios y El Siglo, de información general. 

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