Suplemento Especial / Tribuna Lizcano Tiempos de hoy

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Suplemento especial
1  de diciembre de 2017

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Tribuna / Jesús Lizcano

La corrupción como amenaza permanente
en el orden internacional


En España hay una especial preocupación de los ciudadanos por la corrupción, y hay todavía un largo camino por recorrer en la lucha contra la misma, y eso pasa por una actitud más firme y coordinada de nuestros partidos políticos para combatir esta lacra social

Entre las numerosas amenazas que acechan el progreso social y económico a nivel mundial ocupa un lugar destacado el fenómeno de la corrupción. La corrupción socava en lo más profundo nuestra sociedad, llevándose por delante la ética, la equidad, el bienestar, o incluso la democracia en muchos de los ámbitos y países de esta Aldea Global.

Si definimos la corrupción como utilización de un cargo público en beneficio propio, vemos que en el mundo hay ejemplos masivos y por doquier de este abuso por parte de los gobernantes y cargos políticos. Un ejemplo o exponente de esta situación son los resultados del último Índice de Percepción de la Corrupción (IPC), publicado en enero de este año por Transparencia Internacional, y que refleja el tan evidente como inadmisible panorama mundial en este terreno en una sociedad del siglo XXI. Según este Índice, de los 176 países evaluados, un total de 122 países (casi el 70% de ellos) está Suspenso (por debajo de 50 sobre 100) en esta evaluación, y lo que es peor, 54 países (casi un tercio) está Muy suspenso (con 30 ó menos sobre 100). El escenario mundial es por tanto desolador; dentro del mismo se da además un alto nivel de entropía entre los resultados de los países y continentes más desarrollados y los de otras áreas geográficas como África, América Central y del Sur, Europa del Este y Asia Central, existiendo además claras diferencias dentro de estas regiones.

Haciendo una breve referencia a España en este Índice, nuestro país ha consolidado en 2016 la peor puntuación histórica que había conseguido en 2015, es decir 58 sobre 100, ocupando el puesto 41 entre los 176 países evaluados. Aunque podría parecer una buena posición en comparación con el alto nivel de corrupción mundial, si nos comparamos, sin embargo, con los 28 países de la Unión Europea la situación es muy distinta, ya que nos quedamos claramente por debajo de la media, en el decimoséptimo puesto.

Contemplando el panorama a través de otro de los estudios de Transparencia Internacional, el Barómetro Global de la Corrupción, los resultados no dejan de ser igualmente preocupantes. Este Índice se proyecta sobre 119 países, y pone de manifiesto, por ejemplo, que uno de cada tres encuestados en el mundo piensa que la corrupción es uno de los grandes problemas que existen en su país (en España lo piensan dos tercios de los ciudadanos), y que más de la mitad de los ciudadanos piensan que su gobierno no se esfuerza por combatir la corrupción (cuatro de cada cinco en España); además, los políticos y funcionarios se perciben a nivel internacional como los colectivos más corruptos.

En cuanto al nivel en el que las diferentes instituciones están más o menos envueltas en corrupción, los resultados de España en este índice frente a la media son claramente desfavorables en relación, por ejemplo con instituciones como el Gobierno o los miembros de los Parlamentos. No ocurre así con la opinión de los españoles respecto a instituciones como la Policía, los jueces o los organismos relacionados con el control tributario, en los que el nivel de corrupción percibido es bastante más bajo que la media internacional.

En resumen, en comparación con la situación mundial, en España hay una especial preocupación de los ciudadanos por la corrupción, y hay todavía un largo camino por recorrer en la lucha contra la misma, y eso pasa por una actitud más firme y coordinada de nuestros partidos políticos para combatir esta lacra social, los cuales vienen desoyendo y ninguneando a los ciudadanos, que desde hace años les están pidiendo que se dejen de postureos y trabajen a fondo para llegar a acuerdos efectivos y a un pacto político y general contra la corrupción.

 

Firma

Catedrático de Economía Financiera y Contabilidad de la Universidad Autónoma de Madrid. Académico de la Real Academia de Ciencias Económicas y Financieras. Es miembro fundador y actual Presidente de Transparencia Internacional España. Director de dos revistas: Encuentros Multidisciplinares y Revista Iberoamericana de Contabilidad de Gestión, y codirector de la Revista Internacional de Transparencia e Integridad. Entre 1989 y 1991 fue Catedrático en la Universidad de León. Es autor de catorce libros y de más de ciento cincuenta artículos en publicaciones tanto nacionales como internacionales. Forma parte del Consejo de Redacción o editorial de otras cinco revistas (nacionales y extranjeras). Ha recibido diversos Premios, y ha dirigido y/o participado en numerosos trabajos y proyectos de investigación, siendo miembro de varias Asociaciones académicas nacionales e internacionales.

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