Suplemento Especial / Yihadismo Tiempos de hoy

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Suplemento especial
1  de diciembre de 2017

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Suplemento Especial / Pedro Antonio Navarro

Occidente endurece sus legislaciones ante el terror de los ataques yihadistas

El Estado Islámico determina la agenda europea

Los ataques de islamistas radicales en los países del Primer Mundo, pese a ser muy minoritarios con respecto al conjunto de sus devastadoras actuaciones en el resto del planeta, han promovido un endurecimiento de las leyes que van dejando de lado el garantismo, mientras que las acciones de la mayoría de los gobiernos recortan las libertades civiles e incrementan el drama de los refugiados a los que prácticamente se ha dejado abandonados a su suerte.


Nuevas formas de terrorismo a cargo de ‘lobos solitarios’ integrados en sus sociedades de adopción están sembrando el terror en toda Europa.

El Estado Islámico (EI) o Daesh controla a día de hoy –aunque en continuo retroceso– un territorio más grande que Reino Unido, al que desde 2014 llegan miles de yihadistas de todo el mundo para enrolarse en sus filas. Es una ‘evolución’ de Al Qaeda, que se trataba de una organización flexible que funcionaba como una red de células autónomas dispersas geográficamente. El EI, por el contrario, necesita controlar un territorio y una estructura vertical para gobernarlo.
Al autoproclamado Califato han llegado decenas de miles de musulmanes procedentes de Francia, Reino Unido, Bélgica, Alemania, Holanda, Australia, Indonesia y Estados Unidos, entre otros países. Una vez allí, y tras un periodo de adiestramiento, los instan a que vuelvan a sus países de origen y constituyan células durmientes. Se convierten entonces en los responsables de los horrendos atentados que han golpeado el corazón del Primer Mundo.

En cada mensaje tras atribuirse un nuevo atentado en Occidente, el Estado Islámico repite que se trata de una respuesta por la invasión de Irak y por los bombardeos de la coalición internacional en Siria.

La estrategia ha ido variando. Al principio, el EI llamaba a sus seguidores en Europa o Estados Unidos a viajar a Siria para unirse a sus filas. Después, contando ya con un nutrido batallón de yihadistas, el mensaje a sus acólitos ha sido el de no moverse de sus lugares de residencia y ‘apuntar a’ Occidente. En esto, el uso de las redes sociales ha sido determinante. Exhorta a sus seguidores a erigirse en lobos solitarios en sus ciudades de nacimiento y los provee de instrucciones estratégicas, información acerca de qué medios utilizar para llevar a cabo atentados y hasta manuales para fabricar explosivos caseros.

El 7 de enero de 2015, ISIS dio el primer gran golpe en Occidente. Tres hombres armados asaltaron la sede del semanario satírico francés Charlie Hebdo, en París, asesinando a 12 personas. Los yihadistas atentaron contra la revista por las caricaturas de Mahoma que había publicado años anteriores. El EI demostró que tenía los medios y la logística para golpear en el corazón de una de las ciudades más importantes de Europa.

A éste le seguirían más ataques en Francia, Bélgica, Reino Unido, Alemania, Suecia, Estados Unidos o España con los terribles resultados conocidos por todos. Pero los atentados yihadistas se ha repartido de forma desigual en términos geográficos. Oriente Próximo –con gran diferencia– es el que más ha sufrido sus consecuencias, mientras que sólo un 0,6 por ciento de los atentados del Estado Islámico se ha producido en suelo europeo. En todo 2016, únicamente un 0,14 por ciento de los ataques ocurrieron en el Viejo Continente. En términos generales, las regiones peor paradas son Oriente Próximo y el norte de África. El EI, Boko Haram o Al Qaeda son los grupos más activos y que más ataques han ejecutado en los últimos años.


Una mezquita repleta de fieles en Bir al Abed (Egipto) es hasta ahora la última masacre, la peor matanza en la historia de Egipto, que se ha saldado con 305 muertos.


Respuesta belicista
Pese a ello, los efectos sobre la realidad occidental han sido profundos y determinantes. Tras los atentados en París del 13 de noviembre de 2015, en los que murieron 130 personas, Francia declaraba oficialmente la guerra al Estado Islámico. Antes hubo otros ataques, también con cientos de muertos, en Ankara, Bagdad, Beirut... pero era el golpe a Francia lo que desataba el pánico en Europa y una oleada sin precedentes de medidas destinadas a la lucha contra el terrorismo y a reforzar la protección, a costa de una merma de las libertades públicas.

Como primera consecuencia, el ejército galo bombardeaba intensamente la ciudad de Raqqa, considerada la capital de Estado Islámico en Siria. Ese mismo día, el entonces presidente francés, Hollande, declaraba que Francia estaba “en guerra” e invocaba el artículo 42.7 del Tratado de la Unión Europea, por el que el resto de países debe cooperar en la defensa de un Estado miembro que haya sido víctima de una agresión armada. Era la primera en la historia de la UE en la que se recurría este artículo, que incluye ayuda militar.

Hollande anunciaba la creación de 5.000 puestos de policía adicionales en los siguientes dos años, además de otros 8.500 efectivos suplementarios para luchar contra el “terrorismo de guerra”; se suprimía cualquier recorte en el presupuesto de defensa, se aceleraba la deportación de los extranjeros que pongan “bajo grave amenaza la seguridad de la nación” y se impulsaban acciones europeas contra el tráfico de armas.

Los diputados franceses aprobaron un proyecto de ley para prolongar tres meses la declaración del Estado de Excepción –que antes era de 12 días– y dar poder especiales al Ejecutivo. Incluía medidas polémicas como los registros sin orden judicial, arrestos domiciliarios a sospechosos sin mandato del juez, el uso de brazaletes electrónicos, prohibición de manifestaciones y capacidad de disolver asociaciones, controles militares, y otras muchas. Era la primera etapa hacia una reforma constitucional que permitía la instauración de un “régimen civil de crisis” con capacidad para adoptar medidas excepcionales. Pese a suponer fuertes límites para las libertades civiles, lo que provocó las críticas de ciertos sectores de la izquierda, las medidas contaban con el apoyo rotundo y mayoritario de la población, según las encuestas.

En Bélgica, el Gobierno también disponía una serie de medidas excepcionales que igualmente implicaban un cambio en la Constitución. Se concretaban, entre otras cosas, en que los yihadistas retornados iban directamente a la cárcel, se ampliaba la detención preventiva de 24 a 72 horas, se establecía la posibilidad de efectuar registros las 24 horas en caso de infracciones terroristas, dado que la ley anterior no los permitía entre las 21.00 y las 05.00 horas. Bruselas solicitó activar el registro de datos de pasajeros aéreos (PNR, en sus siglas en inglés) –algo que también pide Francia–, y proponía efectuar más controles policiales en las fronteras, el despliegue de 520 militares para reforzar la seguridad y la revisión del código de instrucción criminal, con nuevas tecnologías y métodos de investigación. También que las personas fichadas por los servicios de análisis lleven un brazalete electrónico o medidas concretas para identificar posibles yihadistas, como el fin del anonimato de las tarjetas de móvil prepago, la ampliación de la red de cámaras de reconocimiento de matrículas o el cierre de páginas de Internet.

En Estados Unidos, la Cámara de Representantes, de mayoría republicana, aprobó un proyecto de ley para endurecer los requisitos de entrada de refugiados sirios al país. La propuesta obliga a que toda persona que busque asilo proveniente de Siria o Irak a pasar los controles tanto del FBI, como del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y del Centro Nacional Antiterrorista. Además, 30 estados se oponen a refugiados sirios en sus territorios.

En Reino Unido, incrementaban en 12.000 millones de libras (16.800 millones de euros) su gasto en equipos de defensa para afrontar amenazas externas. Se creaban dos nuevas brigadas de despliegue rápido para responder a diversas amenazas, como la del EI. Están equipadas para ser desplegadas inmediatamente a cualquier parte del mundo en caso de ser necesario. Se aumentaba la inversión en nuevos aviones de patrulla marítima y se extendía el despliegue de los aviones de combate Typhoon de la Real Fuerza Aérea británica (RAF) hasta 2040. El Parlamento británico anteriormente había autorizado los bombardeos contra blancos del EI en Irak pero no en Siria, una restricción que ya no existe.

Londres ponía a disposición de Francia una base militar británica en Chipre, mientras proponía una mayor protección de las fronteras europeas, crear un registro compartido de datos de pasajeros (PNR) y reforzar la lucha contra el tráfico de armas.

Por su parte, los ministros europeos de Justicia e Interior se comprometieron a reforzar los controles en las fronteras exteriores del espacio Schengen, también a ciudadanos europeos, y planteaban revisar las reglas actuales para que este paso sea obligatorio. Ello se traducirá en controles sistemáticos y coordinados en las fronteras exteriores, incluyendo un chequeo de la información biométrica en las bases de datos pertinentes en las fronteras exteriores del espacio Schengen.

Además, la creación de un Registro de Nombres de Pasajeros (PNR, por sus siglas inglesas) a nivel europeo –exigido por Francia y Bélgica– incluye en su ámbito de aplicación los vuelos interiores. Igualmente se reforzaba el control de las armas de fuego, se extendía la cooperación policial y se proponía la creación de una agencia europea de inteligencia.
En Suecia se llevaban a cabo reformas legales en la lucha antiterrorista que aumentaban los controles sobre las comunicaciones y los pasaportes, además de la instalación de una gigantesca red de vigilancia con cámaras en lugares públicos.

En nuestro país, PP y PSOE suscribían un pacto antiyihadista y se reformaba el Código Penal para introducir el incremento de penas, incluida la prisión permanente revisable, para los terroristas yihadistas, y incluía la figura del ‘lobo solitario’. Se adoptaban medidas para combatir la captación a través de Internet, incluidas en la Ley de Enjuiciamiento Criminal. Se ampliaba el campo de acción de los agentes informáticos encubiertos que, desde ese momento, podrán usar identidades falsas en las redes sociales, incluyendo los chats. Se aprobaba la interceptación de las comunicaciones telefónicas y telemáticas; captación y grabación de comunicaciones orales e imágenes mediante la utilización de dispositivos electrónicos –que afecta a WhatsApp, SMS y escuchas ambientales–; la utilización de dispositivos técnicos de seguimiento, localización y captación de imágenes y registro de dispositivos de almacenamiento masivo de información. La regla general es que para acordar una medida de intervención o registro de las comunicaciones de cualquier clase se requiera autorización judicial, aunque no en todos los casos.

En Serbia se comenzó a limitar el paso de refugiados por su territorio a sirios, iraquíes y afganos y se rechazan a africanos y asiáticos. Los tres primeros grupos constituyen la mayoría de los cientos de miles de personas que utilizan la ruta de los Balcanes con la esperanza de llegar al norte de Europa.

En Macedonia, las autoridades cerraban la frontera con Grecia y desde entonces no dejan pasar a refugiados y migrantes. También se ordenaba al ejército preparar el terreno para la construcción de una valla.

En Eslovenia y Croacia, dos países de tránsito de la llamada ruta de los Balcanes, se rechaza a los ‘emigrantes económicos’.

En el conjunto del Viejo Continente se han fortalecido las políticas “guerreristas” con el resultado de un deterioro evidente de las libertades democráticas a nivel interno, con ejemplos como el “Estado de emergencia” en Francia que se sigue prorrogando, las detenciones y controles sobre la población árabe y los barrios pobres en general.

Los atentados, paralelamente, han avivado el auge de la extrema derecha y las formaciones xenófobas que estigmatizan a los inmigrantes y refugiados. Las encuestas ponen de manifiesto un auge preocupante  del racismo y la islamofobia entre la población.

Una de las consecuencias más terribles es la de la pasividad de la práctica totalidad de los gobiernos europeos ante el drama de los refugiados, que continúan bloqueados y hacinados en campamentos sin que llegue la acogida acordada teóricamente por los socios de la UE, incumpliéndose sistemáticamente los compromisos al respecto en la mayoría de los Estados ‘socios’, como sucede en nuestro propio país.

 

El fallecido Osama Bin Laden fue reclutado por la CIA en 1979.

Un monstruo no tan ajeno

El Estado Islámico o, con anterioridad Al Qaeda y otros grupos con prácticas violentas similares no han surgido de la nada, y Occidente tiene mucho que ver con su nacimiento y con su expansión desde la década de los 80.

El profesor Michel Chossudovsky, economista canadiense y director del Centro de Investigación sobre la Globalización, en Montreal, es uno de los intelectuales críticos que ha alzado su voz denunciando la ‘complicidad’ de varios gobiernos de países democráticos en la génesis de esta clase de organizaciones que, en su momento, se convirtieron en piezas claves del tablero del final de la Guerra Fría.

Ha publicado en diversos medios, sin que haya sido rebatido, que la CIA creó campos de entrenamiento para Al Qaeda en Pakistán. En el período de diez años, desde 1982 hasta 1992, unos 35.000 yihadistas de 43 países islámicos fueron reclutados por la central de Inteligencia estadounidense para luchar en la yihad afgana contra la Unión Soviética. Ronald Reagan, entonces inquilino de la casa Blanca, calificó a esos grupos como “luchadores por la libertad”, mientras su gobierno les suministraba las armas y adiestramiento militar. Hasta los libros de texto yihadistas fueron publicados por la Universidad de Nebraska.

Osama bin Laden fue reclutado por la CIA en 1979, al comienzo mismo de la guerra yihadista de Afganistán contra la Unión Soviética. Por aquel entonces, Bin Laden tenía 22 años y fue adiestrado en un campo de entrenamiento de guerrillas patrocinado por la CIA.

Según denuncia Chossudovsky, e l Estado Islámico o ISIS era originalmente una entidad afiliada a Al Qaeda, creada por la inteligencia de Estados Unidos con el apoyo del MI6 Británico, el Mossad Israelí, los servicios de Inteligencia de Pakistán y la Inteligencia de Arabia Saudí.

Las brutales decapitaciones realizadas por los terroristas de ISIS, forman parte de los programas de entrenamiento patrocinados por la CIA en campos de Arabia Saudí y Qatar y cuyo objetivo es causar pavor y conmoción. Muchos de los criminales reclutados por ISIS, son presidiarios –algunos, condenados a muerte– liberados de las cárceles de Arabia Saudí, país aliado de Occidente.

Las Fuerzas de Defensa Israelíes (FDI) han reconocido que “elementos de la yihad global dentro de Siria, miembros de ISIS y Al Nusrah, son ??apoyados por Israel”.

Fuerzas chiitas que luchan contra ISIS en Irak, así como miembros del propio ejército iraquí han denunciado repetidamente las ayudas militares suministradas por Estados Unidos a los miembros de ISIS, mientras a la vez, combatían contra ellos.

El profesor canadiense sostiene que el proyecto de ISIS de crear un califato, forma parte de una agenda de política exterior de Estados Unidos, que pretende dividir Irak y Siria en territorios separados: un califato islamista sunita, una República Árabe chiíta y la República del Kurdistán.

Denuncia igualmente que las brigadas de Al Qaeda estuvieron en su origen patrocinadas secretamente por las agencias de inteligencia occidentales, y que ya se han extendido desplegándose en Malí, Níger, Nigeria, la República Centroafricana, Somalia y Yemen para llevar el caos a esos países y justificar una intervención militar occidental.

Boko Haram en Nigeria, Al Shabab en Somalia, el Grupo de Combate Islámico de Libia –apoyado por la OTAN en 2011–, Al Qaeda en el Magreb y Jemaah Islamiya en Indonesia, son o han sido en su nacimiento grupos afiliados a Al Qaeda.