La ruta de Podemos Tiempos de hoy

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Nº 1225. de diciembre de 2017

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Política / Manuel Capilla

El 21-D marcará la ruta de Podemos

Iglesias, entre la llave de Domènech y la ‘depre’ del CIS

El 21-D marca una encrucijada política para un Pablo Iglesias a la baja en las encuestas tras haber subordinado su estrategia política sobre Cataluña a Ada Colau y los suyos. Sin embargo, los comunes tienen en sus manos dar un balón de oxígeno a Unidos Podemos si finalmente se hacen con la llave de la Generalitat, como prevén los sondeos. Una llave que los cerebros de Catalunya en Comú no tienen intención de entregar a ninguno de los dos bloques, sino que prefieren quedarse para articular un Govern progresista en torno a Xavier Domènech, que intenta colocarse como el único candidato capaz de vencer los vetos mutuos  y sumar el apoyo de ERC y PSC. Iglesias contempla esta operación Borgen como el mejor medio a corto plazo de revertir la tendencia en las encuestas y el efecto interno de una crisis catalana que ha provocado su ruptura con Anticapitalistas y que Alberto Garzón marque cierta distancia con él.


De Xavier Domènech (izqda.) dependen buena parte de las expectativas de Unidos Podemos, donde Pablo Iglesias y Alberto Garzón (dcha.) se han distanciado a raíz de la crisis politica catalana / EUROPA PRESS

Iglesias ha hecho una apuesta muy fuerte en Cataluña como para que los comunes sean una fuerza secundaria   Vamos a un escenario “con fórmulas nunca exploradas” subrayan desde Catalunya en Comú

Con una llave en la mano, Xavier Domènech compareció en el arranque de campaña del 21-D subrayando que “ahora ya todo el mundo reconoce que seremos decisivos en el nuevo Parlament”. Así lo señalan las últimas encuestas y así lo espera la cúpula de Podemos, que se ha dejado muchos pelos a lo largo de este año en la gatera catalana. Un descenso inversamente proporcional al registrado por Ciudadanos, que en el CIS que conocimos en noviembre ya superaba a Unidos Podemos y sus confluencias en intención de voto directa.

Y es que Iglesias y los suyos ha hecho una apuesta muy fuerte en la crisis política catalana como para que los Comuns queden como una fuerza secundaria. Aunque ese sería su papel a la vista de los sondeos, que les adjudican un resultado muy similar al 9% que ya alcanzó hace dos años Catalunya Sí que es Pot, la marca que aglutinaba a ICV y Podem. Estas expectativas de voto ya son una decepción importante para Colau y su equipo, que siempre pensaron que si Catalunya Sí que es Pot se quedó con ese resultado fue porque ellos se desmarcaron, un tanto desbordados por su reciente entrada en el Ayuntamiento de Barcelona y porque ICV y Podem habían cerrado la candidatura antes de descolgar el teléfono y llamarlos para que se sumaran. Los resultados de las generales de diciembre de 2015 y junio de 2016 parecían darles la razón: en Cataluña, sin los Comuns, no había nada que hacer. De ahí que Iglesias se haya puesto en manos de un Doménech que ya ha ganado dos elecciones en Cataluña y con el que siempre ha mantenido una relación muy fluida. Sin embargo, la baja expectativa de voto no ha deshinchado el optimismo en la cúpula de Catalunya en Comú, que interpreta que empieza a abrirse paso la opción que sus miembros llevan tiempo deslizando en privado: la un Govern sustentando en acuerdo entre los Comuns, ERC y el PSC.

Y ante las dudas que se les plantean por la complicada cuadratura de mayorías que dibuja el CIS que hemos conocido esta semana, estas fuentes subrayan que vamos a “un escenario novedoso, inédito desde 1978, con fórmulas nunca exploradas”, y “ni siquiera el tripartito” entre PSC, ERC e ICV que gobernó Cataluña en los tiempos de Pasqual Maragall y José Montilla “va a ser una referencia”. Es ahí donde los Comunes insisten en que se abre un 'escenario Borgen' -en referencia a la serie de televisión danesa en la que el líder de la tercera fuerza política termina siendo primer ministro- alternativo al que defiende Miquel Iceta, con Xavier Domènech como la única persona capaz de alcanzar los consensos necesarios para llegar a ser president.

Este escenario parte de varios supuestos, que en la cúpula de los Comunes tienen asumidos. El primero es que aunque la suma de ERC, Junts per Catalunya y CUP vuelva a tener la mayoría parlamentaria, esa opción habría quedado desechada por parte de la formación liderada por Oriol Junqueras. “Esa opción está sellada y ERC ha tirado la llave”, convencidos de que no quieren volver a tener nada que ver con la CUP, de que así no se levantará el 155 y de que el daño en la economía seguirá agravándose. Por tanto, aseguran estas fuentes, Junqueras, Marta Rovira y el resto de la cúpula de los republicanos está decidida a ir a “un periodo de normalización”.

La segunda premisa es que la suma del PSC, C's y PP tampoco parece que vaya a dar por sí sola, según dibujan todas las encuestas, incluida el CIS, y estos partidos “saben que no nos pueden pedir el voto, porque no se lo vamos a dar aunque se hunda el mundo”. Estas fuentes recuerdan que ya votaron en contra de la investidura de un Pedro Sánchez que había basado su candidatura en un acuerdo de gobierno con Albert Rivera, así que mucho menos van a investir a Inés Arrimadas. Aunque, señalan, tampoco investirían a Iceta, “porque no vamos a votar el mismo candidato que Arrimadas y Albiol”.

A partir de ahí es, según la cúpula de los Comunes, donde surge la posibilidad de triangular entre ERC, PSC y ellos mismos; teniendo en cuenta también que los independentistas no van a querer ir a elecciones, porque según sus datos se hundirían, y que el president tiene que salir de los diputados del Parlament, no puede ser una persona externa como sucede en el Congreso español. Esa triangulación, según estas voces, ya se va a ver en la elección de la mesa del Parlament.

Habrá que ver cómo avanzan los acontecimientos, en un ‘escenario Borgen’ que todavía tiene muchos cabos sueltos. Para empezar, está por ver que sumen los votos suficientes o necesitan, al menos, la abstención de otra fuerza. La otra es la cuestión del referéndum pactado, de la que los Comunes han hecho bandera, pero que el PSC no defiende y ERC ha soslayado, porque ahora lo que toca es “implementar la república”, como ha expresado Rovira. Lo que sí parece cierto, al menos según el CIS, es que los dos bloques, tanto el independentista como el constitucionalista, pueden quedarse sin mayoría en la Cámara catalana, por lo que tendrán que abrirse nuevas posibilidades.

Anticapitalistas “fuera de Podemos”
De este hipotético Ejecutivo catalán depende buena parte del futuro político de Unidos Podemos, después de que la crisis política catalana haya acentuado el declive, lento pero sostenido, que viene registrando el partido en las encuestas desde principios de año, justo en el momento en el que Iglesias renovó su mandato al frente de Podemos tras una agria pugna con Iñigo Errejón y sus partidarios. Pero lo grave para Iglesias y la dirección que salió de Vistalegre II no es sólo que el partido haya perdido apoyos. Lo más grave es que a la unidad de Unidos Podemos le han salido algunas grietas susceptibles de crecer en un futuro próximo.

Por un lado está la inquietud que ha generado en algunos sectores de la formación morada el hecho –o lo que algunos han interpretado como tal- de que haya sido Colau desde Barcelona la que ha impuesto el discurso a nivel nacional. Una inquietud a la que le puso rostro Carolina Bescansa, una de las fundadoras del partido hace algunas semanas señalando que quería un Podemos “que hablase más a España y no solamente a los independentistas”, porque “Podemos es un partido de naturaleza estatal, español, y tenemos un proyecto político español. Creo que nos hemos olvidado de contarlo”.

Por el lado contrario aparecen Anticapitalistas, la corriente con la que se alió Iglesias para enfrentarse al errejonismo y que ha terminado “políticamente fuera de Podemos”, según las palabras del propio Iglesias, tras reconocer la proclamación de la República catalana en un documento que se difundió a finales de octubre. Dos de los principales líderes de Anticapitalistas, el alcalde de Cádiz, José María González 'Kichi', y su portavoz en el Parlamento andaluz, Teresa Rodríguez, se desmarcaron de ese reconocimiento. Pero la aguas bajan revueltas, y más tras la intervención de la federación catalana del partido y de la destitución de su líder, Albano Dante Fachin, que durante las últimas semanas se había acercado mucho al independentismo y, concretamente, a la CUP, hasta el punto de no dejar claro si había acatado la posición del grupo de Catalunya Sí que es Pot votando en contra de la declaración de independencia en el Parlament.

Garzón busca su sitio
Pero políticamente mucho más relevante para Iglesias es su relación con Alberto Garzón, que no atraviesa por su mejor momento, apenas año y medio después de que se cerrara el conocido como 'pacto de los botellines' para poner en marcha Unidos Podemos. Por el momento, las diferencias en torno a Cataluña no son de fondo. Los dos comparten que la mejor solución para el conflicto político es la celebración de un referéndum pactado con el Estado. También coinciden en la necesidad de una reforma de la Constitución en sentido federal. Y ambos también cargan de forma simultánea hacia Felipe VI, “porque ha comprometido su futuro con el del bloque más reaccionario de este país”, como explicaba el propio Garzón en la entrevista concedida a El Siglo en su número 1.219. Pero Garzón se ha manejado con más contundencia hacia el independentismo y el debate sobre cómo tratar la cuestión ha llegado, y con apasionamiento, a las reuniones el grupo parlamentario en el Congreso de Unidos Podemos. En esa reciente entrevista con El Siglo, Garzón explicaba que el independentismo consigue hacer “rebrotar los nacionalismos, el catalán y el español. En ese espacio, la izquierda es la que pierde, porque se está aparcando el debate sobre los derechos sociales”. Unas palabras que no se le han escuchado a Iglesias y que han provocado también cierta inquietud en el seno de la formación  morada, no sólo en IU, como reflejaron las declaraciones de Bescansa.

A pesar de todo, el sentir en la cúpula de IU hacia las encuestas es, incluso, de cierto alivio. Fuentes cercanas a Garzón explican que, según los datos demoscópicos que manejan, lo peor ha pasado ya y que, de hecho, “podría haber sido peor”. Estas voces consideran que, una vez superado el mes de octubre, la situación se ha estabilizado y confían en que a partir del 21-D el escenario se revierta. Pero lo cierto es que el CIS publicado a principios de noviembre trae muy malas noticias para Iglesias y, concretamente, para Iglesias en relación Garzón. Que el líder de Podemos sea el peor valorado junto a Mariano Rajoy no es novedad. Pero es que Iglesias se ha convertido en el líder peor valorado entre sus votantes, con un 5,75, superado por Garzón, que saca una nota del 6,5. Además, hace un año, el 55% de los votantes de Unidos Podemos simpatizaba con Podemos y solo el 20% lo hacía con IU. Sin embargo, un año después, Unidos Podemos ha perdido a un tercio de sus simpatizantes. Y de ellos, el 36% se decanta por Podemos mientras que los que prefieren a IU suben del 20% al 26%. En este contexto quizá se entienden mejor las palabras de Iglesias hace unos días en un acto electoral en Cataluña, donde culpó al independentismo de “despertar al fascismo”.

Garzón y la cúpula de IU vienen planteándose la necesidad de marcar perfil propio desde este verano, cuando el coordinador general de la coalición presentó un informe a los órganos de decisión de la formación en el que, sin poner en cuestión la alianza electoral con Podemos, señala “signos que alertan de sus insuficiencias” que habría que corregir. Una de las principales, la injusta “visibilidad mediática” del trabajo parlamentario de sus diputados, como en lo relativo a la comisión de investigación sobre el rescate bancario, la propuesta de la ley de eutanasia o su protagonismo en la tramitación de los presupuestos generales. De ahí que Garzón se haya puesto manos a la obra para potenciar el perfil propio de IU dentro de Unidos Podemos, en el que observa un “desgaste” tras haber optado por “la constitución de un partido político clásico”, lo cual les alejaría de la construcción del movimiento político y social que contempla la estrategia de IU. Así las cosas, según adelantaba El Mundo, a la vuelta del verano se ha planteado un nuevo sistema de funcionamiento del grupo de Unidos Podemos, en el que, por ejemplo, las intervenciones se fijarían por el número de diputados y no de votos. Las cosas se mueven en el seno de una IU en la que, mientras Garzón se reivindica como “comunista”, el PCE ha celebrado su XX Congreso recuperando el leninismo que había quedado en el cajón desde los tiempos de Santiago Carrillo.


El dirigente de Podemos ya ha empezado a tender puentes con el PSM en su papel de precandidato. / EP

Errejón, de ‘campaña’ en Madrid y de puntillas por Cataluña

Iñigo Errejón ha pasado de puntillas sobre el espinoso tema de Cataluña, volcado como está desde hace algunos meses en su campaña como futuro candidato a la presidencia de la Comunidad de Madrid. Este verano se lo pasó de fiesta en fiesta en las casetas de Ahora Madrid por varios distritos de la capital y también se dejó ver en las localidades como Alcobendas o Parla. Se ha reunido con colectivos de todo tipo a lo largo y ancho de la Comunidad y, lo que es más importante, ya ha empezado a tender puentes para el imprescindible acuerdo con el PSM para que se construya un gobierno progresista en la región. Y es que los contactos entre Errejón y el recién elegido secretario general de los socialistas madrileños, José Manuel Franco, son más o menos habituales. Los encuentros comenzaron ya antes del verano a petición del diputado de Podemos, cuando todavía Franco era solamente el número dos de Ángel Gabilondo en la Asamblea de Madrid. Aunque obviamente es muy pronto para que de esos encuentros hayan surgido acuerdos políticos, esos contactos han contribuido a construir una relación cordial entre ambos.
Y es que tras el 21-D, Iglesias y los suyos tienen marcadas en rojo las elecciones municipales y autonómicas de mayo de 2019. A la espera de las primarias de las que saldrá el candidato del partido para los comicios, en el ‘armisticio’ que Iglesias y Errejón suscribieron tras Vistalegre 2, uno de los puntos fundamentales era que éste tendría todo el apoyo de los dirigentes del partido en esa batalla. Una entente que Iglesias y Errejón ya dejaron ver en el artículo ‘De Madrid al cielo’ que firmaron conjuntamente el pasado mes de julio. En él, señalan que ganar las elecciones generales de 2020 pasa por ganar “las comunidades del cambio” en 2019, entre las que a nadie se le escapa que Madrid es fundamental, tanto por su simbolismo como porque es una de las regiones donde Podemos tiene más músculo electoral.
La colaboración entre Iglesias y Errejón se ha visto en la reciente renovación de los órganos del partido en la ciudad de Madrid, donde se cerró una lista de consenso de la que sólo se desmarcaron Anticapitalistas y que contaba el general Julio Rodríguez a la cabeza. En este clima se explica que Errejón haya pasado de puntillas sobre Cataluña y que, incluso, en un artículo que publicaba la semana pasada en El Confidencial, ‘Un nuevo acuerdo para la España que ya somos’, defiende una reforma constitucional soslayando la cuestión del referéndum de autodeterminación. Errejón habla de avanzar en la construcción de un Estado federal, habla de reformar el sistema de financiación autonómica, pero el referéndum no está entre sus prioridades… ¿Quizá toma posición para un nuevo escenario político?