Tribuna / Bruno Estrada Tiempos de hoy

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 Nº 1228. 5  de enero de 2018

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Tribuna / Bruno Estrada

El problema de España es un tal M. Rajoy


Este gris registrador que es M. Rajoy intentó que la ciudadanía olvidara la corrupción del PP vendiendo la recuperación económica como el gran éxito de su Gobierno. Sin embargo, los españoles no somos tontos

Empezamos el año 2018 sin que el actual Gobierno, elegido hace más de un año, haya sido capaz de afrontar con éxito ninguno de los principales problemas que tiene nuestro país. Según el último CIS, los tres principales problemas de nuestro país son, no por este orden: 1) la corrupción, 2) el paro, y 3) la independencia de Cataluña.

La corrupción no sólo supone un robo a todos los ciudadanos, una suerte de redistribución inversa que socava las bases del Estado del Bienestar, es mucho más que eso. Cuando la metástasis de la corrupción se extiende, infectando a jueces y policías, llega a afectar a la esencia Estado de Derecho, y a la base misma de la democracia que es la confianza de los representados en sus representantes.

Nos ha costado demasiado esfuerzo traer la democracia a España, demasiadas manifestaciones, huelgas, miles de detenidos, torturados, decenas de muertos, para que ahora la derecha intente disolver la confianza ciudadana en la democracia a base de contrata amañada.

El presidente del Gobierno es incapaz de resolver el problema de la corrupción, ya que los numerosos procedimientos judiciales abiertos demuestran que la corrupción es parte del ADN del PP de un tal M. Rajoy. Según un reciente sondeo de El Mundo un 55% de los españoles considera que "la mayoría o todas" las personas que forman parte del Gobierno están envueltas en corrupción. Porcentajes similares de desafección de los ciudadanos con sus gobernantes corruptos podemos encontrar en Nigeria o Brasil.

Este gris registrador intentó que la ciudadanía olvidara todo esto vendiendo la recuperación económica como el gran éxito de su Gobierno. Sin embargo, los españoles no somos tontos. Según indica el último barómetro del CIS, un 50,9% de los españoles considera que la situación económica de nuestro país sigue siendo mala y un 41,5% considera que es regular.

Las políticas económicas aplicadas por el PP (que han recortado salarios, derechos sociales, camas de hospitales, aulas de colegios, gastos en I+D+i, ayudas a la dependencia, etc.) han sido incapaces de generar un crecimiento económico inclusivo que se traduzca en empleo de calidad y bienestar social para toda la población. Han beneficiado principalmente a los grandes latifundistas de capital y a la pléyade de amiguetes que hacen negocios en base al presupuesto público. Como resultado de su gestión nuestro país puede empezar a estudiarse en las universidades de todo el mundo como un raro ejemplo de “país desarrollado en declive”.

Sólo le quedaba una bala al inquilino temporal de la Moncloa, generar un problema en el que él apareciera como el salvador de la patria, cual bombero pirómano. Por eso la gestión del PP del tema catalán ha tenido como objetivo que éste se configurara como uno de los principales problemas de España. La independencia de Cataluña en octubre fue considerada como el principal problema por el 29% de los españoles. Un año antes tal consideración sólo era compartida por el 1% de la población.

En este momento, ante la evidente división electoral entre la derecha, la izquierda tiene ante sí una enorme responsabilidad histórica.

Podemos y el PSOE deberían avanzar en un escenario cooperativo en el que las cuestiones sociales, vinculadas a la recuperación de derechos arrebatados y al establecimiento de nuevos derechos, adquirieran el protagonismo principal. La izquierda ofrece en la actualidad un alto grado de consenso en temas sociales y económicos gracias a que el surgimiento de Podemos corrigió la deriva neoliberal del PSOE. Es necesario que lleguen también a un marco de entendimiento sobre la plurinacionalidad, de forma que la cuestión nacional no se convierta en un arma arrojadiza.

Si la izquierda española quiere que nuestro país entre definitivamente en el siglo XXI no puede olvidar que el principal problema de España es un tal M. Rajoy.

 

Firma

Economista, adjunto a la Secretaria General de
CC OO. Es director adjunto del Programa Modular de Relaciones Laborales de la UNED y miembro del Consejo Internacional de Economía de Podemos. Fue miembro fundador de Economistas Frente a la Crisis. Autor de la obra de teatro Escuela Rota y productor de varios cortometrajes y películas con los que la productora Dexiderius ganó dos Goyas. Ha publicado diversos libros e informes económicos como La economía que viene (Ed. Iniciativa Ecosocialista) o ¿Qué hacemos con la competitividad? (Ed. Akal)

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