Tribuna / Miguel Ángel Aguilar Tiempos de hoy

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 Nº 1231. 26  de enero de 2018

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Tribuna / Miguel Ángel Aguilar

Albert Rivera, presente


El miércoles, día 24 de enero, en el hotel Ritz quedó claro que Albert Rivera es visto como el próximo presidente del Gobierno. Como sucede con algunos problemas en matemáticas, se ha llegado a esta solución por reducción al absurdo      
 

Era el miércoles día 24 de enero, correspondía el turno a Albert Rivera en el Ritz dentro del ciclo del Foro Nueva Economía. Actuaba como mantenedor el sin par José Luis Rodríguez, ejemplo de discreción. Se cumplía el rito y se batían todos los récords de asistencia con más de 620 desayunantes de procedencia empresarial y periodística. En conjunto componían un espectáculo como el que habían cantado años atrás los payasos de la tele Fofó, Gaby y Miliki:

Miércoles antes de almorzar,
un ejecutivo fue a jugar
pero no pudo jugar
porque tenía que escuchar,
así escuchaba, así, así,
así escuchaba, así, así,
así escuchaba, así, así,
así escuchaba que yo le vi.

Se trata de algo habitual a primera hora de la mañana en los grandes hoteles de muchas capitales españolas que arden en convocatorias con aforo completo donde se congregan cientos de ejecutivos en torno a líderes políticos o empresariales bien seleccionados. Bajo estricta disciplina cada uno ocupa la silla que le ha sido cuidadosamente asignada en torno a las mesas siempre circulares que reproducen la estampa de los fuegos de campamento. Simulan desayunar. Guardan silencio, mantienen los celulares en modo avión y se abstienen de toser. Porque al contrario de lo que sucede en los conciertos del Auditorio Nacional, que inducen la tos compulsiva de los abonados, aquí todos vienen tosidos de casa y se abstienen de hacerlo en el comedor.

La actitud en el comedor es de atenta escucha al invitado de turno que, subido al estrado, desde un atril compendia sus propósitos. Se evita que nadie formule las preguntas que siguen en directo para evitar el vicio del lucimiento personal que deriva en ofrecer parlamentos alternativos al del ponente. Las cuestiones se presentan por escrito y son filtradas por el líder de la organización convocante, a quien acompañan los patrocinadores de postín cuyos logos figuran también en el photocall  dispuesto como trasera de la presidencia. La fórmula del desayuno hablado está ya muy bien acreditada como lo estuvo la del café cantante y ha venido a sustituir al hábito de las conferencias de media tarde, cuando se decía que en Madrid a las siete de la tarde o dabas una conferencia o te la daban. Luis Martín Santos, en su novela Tiempo de silencio, buscó el ejemplo más distinguido ironizando con una conferencia de Ortega y Gasset ante la buena sociedad que le frecuentaba en la que había hecho referencia al efecto perspectiva, exhibiendo una manzana que era la misma y al mismo tiempo muy distinta para sus oyentes y para él mismo.

A lo que íbamos, el miércoles, día 24 de enero, en el hotel Ritz quedó claro que Allbert Rivera es visto como el próximo presidente del Gobierno. Como sucede con algunos problemas en matemáticas se ha llegado a esta solución por reducción al absurdo. Continuará.

 

 

Firma

Periodista y secretario general de la Sección Española de la Asociación de Periodistas Europeos. Licenciado en Ciencias Físicas y graduado en la Escuela Oficial de Periodismo de Madrid, fue director de Diario 16, la agencia EFE, el periódico El Sol y presentador de los informativos de fin de semana y del Informativo diario Entre Hoy y Mañana en  la madrugada de Telecinco. En la actualidad es columnista en varios medios y colabora en distintos programas de radio y televisión. Ha escrito varios libros, entre ellos, Las últimas Cortes del franquismo; El golpe, anatomía y claves del asalto al Congreso, y España contra pronóstico (Ed. Aguilar).

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