Tribuna / Pere Navarro Tiempos de hoy

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 Nº 1231. 26  de enero de 2018

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 Tribuna / Pere Navarro

A veces los padres también se equivocan


Con el máximo respeto a nuestros padres constitucionales creo necesaria una reforma de la Constitución con los ejes del consenso necesario, mejor funcionamiento del modelo territorial, lealtad mutua y objetivos compartidos

Durante estas semanas se están produciendo las comparecencias de diversas personalidades en la comisión creada en el Congreso de los Diputados para valorar la posible reforma de la Constitución Española y la mejora del funcionamiento del modelo territorial.

Los primeros y, probablemente, los más destacables fueron los llamados padres de la Constitución José Pedro Pérez Llorca, Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón y Miquel Roca i Junyent. De sus intervenciones se dedujo que, con más o menos contundencia y con distintos argumentos, rechazaban en este momento una reforma constitucional.

Desde el inmenso respeto personal, político y académico que me merecen tengo que expresar aquí mi discrepancia ante tales afirmaciones.

Yo soy una de aquellas personas que admiran los resultados de la Transición y a los que intervinieron en ella muchas veces con grandes sacrificios y renuncias tanto personales como de planteamientos. Creo que con sus luces y sus sombras fueron capaces de construir un consenso y una norma que nos ha permitido vivir cuarenta años en paz y en democracia.

Sin embargo, estoy convencido de que la situación política, social y territorial de nuestro país requiere una reforma constitucional que tendría dos objetivos fundamentales.

El primero es el de crear un espacio de consenso entre los diferentes partidos presentes en el Congreso. No puedo creer que ahora sea más difícil que en 1978 cuando se sentaron en una misma mesa los herederos del franquismo con los representantes de las fuerzas democráticas que habían sufrido una represión que pasó por el exilio y la cárcel. Hay que exigir a los partidos que piensen más en la necesidad de crear ese espacio de consenso que nos lleve a unos años futuros de progreso, paz, libertades y convivencia. Harán falta luces largas y generosidad más allá de los tacticismos que llevan a pensar sólo en las próximas elecciones y olvidan los problemas de fondo.

En segundo lugar, la reforma debe servir para mejorar ese marco de convivencia que es la Constitución y adaptarla a las realidades del siglo XXI. En 1978 España no estaba en la Unión Europea, la globalización no era tan evidente como hoy ni existían Internet o las redes sociales, entre otros muchos cambios.

Y tiene que mejorar el funcionamiento del modelo territorial, que no puede entenderse como una cesión al chantaje del independentismo, sino como la voluntad sincera y desde la mutua lealtad de construir algo en lo que nos veamos reflejados el conjunto de españoles y no sólo como una suma de partes. Por lo tanto, es imprescindible el reconocimiento de las diferencias (que no privilegios) entre comunidades, un sistema de financiación que sea al mismo tiempo justo y solidario, una distribución de competencias que sea más clara y simplificada de manera que no estemos en la recurrente situación de los recursos de inconstitucionalidad entre CC AA y Gobierno central y la necesaria reforma del Senado para convertirlo en un órgano que debata y legisle en el ámbito de los territorios.

En definitiva consenso necesario, mejor funcionamiento, lealtad mutua y objetivos compartidos.

Todo esto dicho con el máximo respeto a nuestros padres constitucionales.

 

 

Firma

Miembro del Comité Federal del PSOE, licenciado en Biología por la UAB. Fue alcalde de Terrassa entre 2002 y 2012, primer secretario del Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC)entre 2011 y 2014, diputado del Parlament de Catalunya y miembro de la Comisión Ejecutiva Federal del Partido Socialista Obrero Español (PSOE). A lo largo de su carrera profesional ha desarrollado distintos cargos de dirección como presidente del consorcio Localret y presidente del Fons Català de Cooperació al Desenvolupament.En 2013 la Fundación City Mayors lo incluyó en la lista de los mejores alcaldes del mundo.

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