Sin Maldad / José García Abad Tiempos de hoy

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 Nº 1233. 9  de febrero de 2018

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Sin Maldad / José García Abad

Ciudadanos, con diez de humo, ha llevado la división a la derecha

EUROPA PRESS
Recientemente Alberto Rivera, lo de Albert lo irá dejando en el camino, ha abjurado de su guiño socialdemócrata y está cumpliendo lo que pedía el felizmente extinto Consejo Empresarial de la Competitividad, el lobby de todos los lobbies, “un Podemos de derechas”.  Su granero de votos ya no se reparte equitativamente entre la derecha y la izquierda sociológicas, obteniendo los votos mayormente de la parroquia popular, de la gente de derechas a la que avergüenza la corrupción de su partido hasta el momento unico y de aquellos que reclaman sangre joven.

Desde el hundimiento de la UCD, el Partido Popular había recogido a toda la derecha incluyendo a sus extremos, desde el  ala más social hasta las cercanías de la ultraderecha, unidos todos por un propósito simple pero eficaz: que no gobierne la izquierda.

Tanto José María Aznar como hasta hace poco Mariano Rajoy habían conseguido la invisibilidad de los que, dentro del partido, enarbolaran la bandera liberal, la democristiana, la nacionalista o la regionalista.

Las cosas han cambiado últimamente, especialmente desde la emergencia de Ciudadanos que, sin profundas diferencias ideológicas con el Partido Popular, en realidad sin demasiada ideología, manejando tres o cuatro frases perfumadas, ha sabido aprovecharse del desgaste del PP logrando la división de la derecha que hasta ahora –la división interna– solía ser patrimonio de la izquierda.

El PP aprendió de la pulverización de UCD
El Partido Popular había escarmentado con el estallido de la UCD de Adolfo Suárez, quien llegó a presumir de que en su partido cabía todo el arco parlamentario alemán y que incluso trató de ocupar los escaños de la izquierda del hemiciclo.

La caída de Suárez se debió en parte a las pugnas entre sus familias y en parte mayor a la alta beligerancia de la derecha económica, representada mayormente por el presidente de la CEOE, José María Cuevas; el de la Asociación Española de la Banca, Rafael Termes; además del de las eléctricas, un lobby situado en la extrema derecha. El electrofranquismo.
La alternativa que favorecían con generosidad financiera estos poderes fácticos estaba encarnada por Manuel Fraga, fundador de Alianza Popular hasta que se convencieron de que su alto compromiso con el franquismo no le permitía pasar de un techo electoral insuficiente. Reconvertida la Alianza en Partido Popular, José María Aznar pudo aprovechar el desgaste del PSOE de Felipe González constituyéndose en alternativa de la derecha unida.

Ciudadanos avanza con diez de humo ideológico
Una vez más, desde la caída del Imperio Romano,  se demuestra que la oposición no echa a un Gobierno hasta que éste se hunde por sus propios merecimientos. Ahora asistimos a una caída del Partido Popular, lenta pero quizás en proceso acelerado, y a la caducidad de la derecha unida.

Mariano Rajoy, dirigente sumamente hábil con un estilo sin precedentes en la historia de la derecha española, ha aguantado en su puesto con su piel de elefante lo que ningún otro dirigente europeo hubiera conseguido tras las corrupciones de su partido y sobre todo tras las declaraciones de Luis Bárcenas que le incriminan personalmente.
La caída del PP se debe más al demérito de Rajoy que a las bondades de Alberto Rivera y del suyo que, reconociendo su meritoria labor en Cataluña junto a Inés Arrimadas, tocada por la gracia,  ofrece poco más que diez de humo ideológico. Se muestra Ciudadanos como un partido moderno y liberal que es de escasa concreción y se acoge a la advocación de un Emmanuel Macron en fase experimental.

Rivera abjura de su guiño socialdemócrata
Recientemente Alberto Rivera –lo de Albert lo irá dejando en el camino– ha abjurado de su guiño socialdemócrata y está cumpliendo lo que pedía el felizmente extinto Consejo Empresarial de la Competitividad, el lobby de todos los lobbies, “un Podemos de derechas”. 

Su granero electoral ya no se reparte equitativamente entre la derecha y la izquierda sociológicas, obteniendo los votos mayormente de la parroquia popular, de la gente de derechas a la que le avergüenza la corrupción de su partido de referencia natural, hasta hace poco único, y de aquellos que reclaman sangre joven.

Rivera no inquieta a la derecha económica más respetable, la  que no se siente aludida por las diatribas del inspirador económico de Ciudadanos, Luis Garicano, un personaje sobrevalorado, contra “el capitalismo de amiguetes” y a favor de un liberalismo puro, que no sé si existe en algún sitio.

 

 

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Lleva ejerciendo la profesión de periodista desde hace más de medio siglo. Ha trabajado en prensa, radio y televisión y ha sido presidente de la Asociación de Periodistas Económicos por tres periodos. Es fundador y presidente del Grupo Nuevo Lunes, que edita los semanarios El Nuevo Lunes, de economía y negocios y El Siglo, de información general. 



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