Entrevista a Sergi Sabrià Tiempos de hoy

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 Nº 1234. 16  de febrero de 2018

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Entrevista / Teresa Carreras (Barcelona)

Sergi Sabrià, portavoz de ERC

“Repetir las elecciones sería un gran error”

Una gran dosis de buen humor y mucho trabajo acompañan la labor diaria de Sergi Sabrià (Palafrugell, 1975), portavoz del grupo parlamentario de ERC en la Cámara catalana en un momento de alta tensión política en Cataluña. Desde su despacho en el Parlament afirma rotundo a El Siglo que “hemos avanzado mucho las tres fuerzas independentistas para anunciar un acuerdo, a no más tardar, en una semana larga”. Su prioridad es desmantelar el 155, investir a un presidente y empezar a gobernar. No ve en el horizonte unas nuevas elecciones y está seguro de que la represión del Estado hacia el independentismo no cesará.


SERGIO RUIZ

“Que unos estén en Bruselas y otros en Estremera es un desastre. Ambas son situaciones injustas”   “Siempre tuvimos la esperanza de llegar a la independencia a través del acuerdo. La relación Cataluña-España sólo se arreglará con diálogo”

 
Después de unos días de desencuentros con Junts per Catalunya (JxCAT) parece que las aguas vuelven a su cauce. ¿Habrá un acuerdo a tres próximo?
Las tres formaciones políticas independentistas estamos trabajando conjuntamente para un acuerdo global que nos permita iniciar la legislatura. No nos ponemos una fecha que signifique una barrera infranqueable pero el 155 se nos hace muy cuesta arriba. El resultado del 21-D fue un milagro. El Gobierno nos lo puso muy difícil con la intención de que perdiéramos las elecciones  y quien perdió fue él.  El Gobierno del PP nunca ha reconocido los resultados de aquellas elecciones y sus consecuencias. Volvimos a ganar a pesar de todas las trampas que nos pusieron en el camino y cada vez que hay urnas volvemos a ganar los independentistas.  Este caudal no lo podemos dilapidar. Desgraciadamente no lo podemos controlar todo. Repetir las elecciones sería un gran error, que no pasará. Seguro que las condiciones serían peores a pesar de la situación de fracaso de los que las convocaron. Tenemos que dar valor, mucho valor a los resultados del 21-D y que Cataluña vuelva a tener lo que el Estado no quiere, es decir un Gobierno independentista.

¿Qué acuerdo va a salir de esta negociación?
Un acuerdo sustentado en cuatro patas. Primero, ver cómo legitimamos al presidente Puigdemont y al Gobierno legítimo que hay en Bruselas que debe jugar un papel clave de cara al futuro.  Así mismo, cómo conseguimos una investidura efectiva en Cataluña, definir el plan de gobierno y de qué manera damos forma al acuerdo. Y, finalmente, ver de qué manera esto queda asumido por las tres fuerzas políticas.

El acuerdo no puede empezar a caminar si no es global.
No nos sirve por ejemplo, legitimar a Puigdemont como partido ganador dentro del bloque independentista si después no podemos formar gobierno. El día que el presidente del Parlamento pospuso el Pleno de Investidura teníamos media pata.  Así podremos empezar a gobernar, porque lo necesita la sanidad, hacer bien la preinscripción respetando la inmersión lingüística, que tantos buenos resultados sociales ha dado en Cataluña, y aplicar la renta básica de ciudadanía.

¿Pero, a la vista está que el problema reside en Bruselas  y en ver cuál es el papel de Puigdemont?
Está claro que la situación es excepcional. Es un desastre que unos estén en Bruselas y otros en Estremera. Ambas son situaciones injustas. En unas elecciones normales la gente vota y los partidos mayoritarios invisten a un candidato. Aquí esto no es así. Nos adaptaremos a la nueva situación tanto como podamos. Vamos a sacar un buen partido de lo que representa, ha representado y representará Puigdemont y el trabajo que se puede hacer desde Bruselas. Mientras tenemos un ojo allí no olvidamos que Junqueras, Forn y los Jordis son hoy presos políticos .

¿No será que alguien debería decirle a Puigdemont que no podrá ser investido… y nadie quiere esa patata caliente?
Estamos en el camino. No puedo desvelar la naturaleza y los objetivos de la negociación. Pedimos a nuestros socios rigor y discreción para encontrar la fórmula que legitime a Puigdemont y a la vez nos permita tener Gobierno y esto es lo que nosotros vamos a respetar.

Mireia Boya, de la CUP, ha dicho ante el juez que la declaración de independencia fue real y no simbólica y aconseja a Marta Rovira y Marta Pascal, que declararán el lunes, que pongan la política en el centro de sus declaraciones ¿Qué le parece?
Respetamos las estrategias de defensa de todo el mundo.   La mejor noticia fue que Mireia Boya durmió en su casa. Y tenemos la esperanza de que para Marta Rovira y Marta Pascal sea lo mismo. Lo que sí conocemos es la dura partida que juega el rival y cómo toma las decisiones.

Junqueras pidió su libertad al Constitucional. ¿Es éste un paso más para ir a la Justicia de Estrasburgo?
Nosotros tenemos prohibido no tener esperanza. Si algún día decaen las fuerzas, la esperanza, o nos notamos cansados, Oriol Junqueras nos dice que verlo en Estremera y a través del vidrio de la cárcel nos devolverá la fuerza, la esperanza y las ganas de luchar. Sabemos que es injusto. Nos gustaría que esta interlocución lo llevara a la calle y, si no, a Estrasburgo. Vamos a agotar todas las vías legales para devolverles los derechos que les han quitado.

Mucha gente quedó sorprendida al saber que el presidente Puigdemont todavía no se ha dirigido a la compañera de su vicepresidente para interesarse por la situación de su familia. ¿Qué opina?
Nosotros lo sabíamos pero no tenemos nada que añadir.

¿El presidente del Parlament, Roger Torrent, va por libre o responde a la estrategia de ERC?
El presidente Torrent tiene unas atribuciones y las ejerce con toda libertad. Es un hombre con una gran trayectoria en ERC y con un gran compromiso con el partido.

Ciudadanos ha anunciado que congela su acuerdo con el PP. ¿Se debe abrir el debate sucesorio de Rajoy ya?
Muchas de las cosas del día a día de la política española cuestan de interpretar y la política parece un teatro.  Tanto el PP como Cs acaban tomando las decisiones en función de las encuestas y no del país al que debieran servir. En Cataluña nos critican mucho, tenemos una presión enorme para llegar a acuerdos y los independentistas siempre hemos respondido a lo que la gente pide. Tenemos sentido de país. Hay un abismo entre la política catalana y la española.

¿El PSOE representa para usted a la izquierda española?
Los socialistas que nos gustan, que están comprometidos con el país y que son de izquierdas de verdad ya no militan en el PSOE, ni en el PSC, sino que están en ERC. El PSOE, el PP y Cs cada vez se parecen más entre ellos y, sobre todo, cuando hablas de Cataluña no encuentras ninguna diferencia entre unos y otros.

 

“Tenemos prohibido no tener esperanza. Si algún día nos falta, Junqueras nos dice que mirar tras el vidrio de la cárcel nos devolverá la fuerza”

El Ayuntamiento de Barcelona ha hecho pública una declaración institucional y hará un acto de apoyo a los presos de Estremera y Soto del Real. El PSC no la ha firmado. ¿Qué opina al respecto?
Está bien que hagan este acto pero me gustaría que el Ayuntamiento de Barcelona se implicara mucho más. Me gustó ver a alguno de sus concejales en Estremera y en Soto del Real. Me entristece pero no me sorprende el papel del PSC.

¿Cómo explicaría  hoy a los ciudadanos españoles que creyeron que  durante mucho tiempo la relación Cataluña-España estaba bien llevada?
Los que hoy militamos en ERC nunca compartimos la política del peix al cove, es decir, las negociaciones y mercadeos de la larga época Pujol, pero seguro que entonces éramos pocos. Para muchos catalanes era una buena manera de funcionar. Sumaba mucha gente en torno al proyecto de Jordi Pujol y CDC, que ahora es el PDeCAT. Pero cuando Alfonso Guerra pronunció la famosa frase de que “se había cepillado el estatuto catalán” se rompieron muchas cosas. ERC ya no votamos el nuevo estatuto porque continuaba siendo la misma política del peix al cove.  En aquellos momentos la gente ve claro que desde el Gobierno del Estado no le respetan sus derechos políticos, ni su  país, ni su lengua.

El catalanismo político se basaba en dos pilares: autogobierno e influir en la modernización y democratización de España. Y tenía un 80% de apoyo. Al ver que este modelo se agotaba, ¿el independentismo es una nueva etapa?
Que la política se haya abierto nos hace muy felices. Sólo puedo decir que ante aquel modelo nos oponíamos y, primero, éramos un 10%, después un 11%, después un 13%...  hasta que hoy en día es un proyecto absolutamente mayoritario. Nosotros no cesaremos hasta hacer efectiva la República, declarada en su momento pero que no se implementó. Costará tiempo pero todo el mundo conoce a la gente de ERC y sabe de la fiabilidad de nuestros principios y de que nunca nos arrugamos. Cuando hay un compromiso de poner urnas  nunca hay que cambiar a un consejero o a un director general para que dirija el trabajo. Todo el mundo arrima el hombro.

¿Fue un error no calibrar lo que sería capaz de hacer el Estado para mantener la unidad de España?
El Estado es un rival muy potente. Nosotros hemos de estar orgullosos del 1-O y también del 3-O. Fuimos capaces de llevar a buen puerto lo que la ciudadanía nos pidió. Y dos días más tarde un paro general de país unió a empresarios, autónomos, parados, estudiantes, amas de casa y tanta otra gente. A veces se nos pregunta si se podría haber hecho la Declaración de Independencia mejor. Pues seguro que lo podíamos haber hecho mejor.  Pero tenemos que poner en valor a toda una generación que hicimos aquello a lo que nos habíamos comprometido.  Es cierto que nos hacían falta unos pasos que más que seguro daremos en esta nueva etapa. Como dice Joan Tardà, colaborador de su revista El Siglo, el futuro de los catalanes pasa por una República y hace muchos años que gritábamos solos en el desierto pensando que no la veríamos nunca y ahora la tenemos muy cerca.

¿Llegará Cataluña a la independencia dentro del marco legal, dentro de la Constitución?
Siempre hemos tenido la esperanza de poder llegar a la independencia  a través de un acuerdo. Por el momento es muy difícil entablar diálogo con un Estado demofóbico y que no quiere hablar. La relación entre Cataluña y España sólo se arreglará con diálogo.