Referencia Tiempos de hoy

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 Nº 1237. 9  de marzo de 2018

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Política / P. A. N.

Román Escolano sustituye a De Guindos al frente de Economía

Otro tecnócrata al Gobierno

Por fin ha habido fumata blanca y el presidente del Gobierno revelaba el nombre del sustituto de Luis de Guindos, ya con los dos pies en la Vicepresidencia del BCE. El nuevo ministro, con un marcado perfil técnico, era el favorito de su predecesor. Exdirector del departamento de Economía del Gabinete de José María Aznar (2000-2004), ha desempeñado diversos puestos en la esfera pública, aunque su nombramiento no satisface a los que reclamaban a una personalidad de carácter nítidamente político para el cargo, con el objeto de relanzar el proyecto ‘popular’.


El nuevo ministro de Economía, Román Escolano, tiene fama de austero, discreto y eficaz. / EP

Con este nombramiento, el presidente del Gobierno ha ignorado las ‘sugerencias’ de algunos dirigentes de su formación para que incorporase al Ejecutivo a alguna personalidad de relevancia política y de mayor proyección pública   También da la sensación de haberse preocupado de no alterar los equilibrios internos en el Gabinete, ya que Escolano no está vinculado con los otros dos ‘pesos pesados’ del área económica del Gobierno: el titular de la Cartera de Hacienda, Cristóbal Montoro; y el de Energía, Turismo y Agenda Digital, Álvaro Nadal

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha propuesto a Román Escolano como nuevo ministro de Economía en sustitución de Luis de Guindos. Un personaje no demasiado conocido para la opinión pública, pero que lleva años ocupando puestos en organismos económicos, siempre designado por gobiernos del Partido Popular. Estrecho colaborador del hasta ahora ministro de Economía –quien ha sido su principal mentor–, presenta un perfil técnico, aunque su ideología conservadora también está fuera de toda duda.  

Escolano ocupaba hasta el momento  la vicepresidencia del Banco Europeo de Inversiones, desde 2014, cuando sustituyó a la exministra socialista de Fomento, Magdalena Álvarez. Había tomado posesión en septiembre de ese año. Hasta entonces, desempeñaba el cargo de presidente del Instituto de Crédito Oficial (ICO) tras su nombramiento en enero de 2012, procedente de BBVA, donde era director de relaciones institucionales (2006-2011), compaginándolo con su pertenencia al Patronato de la Fundación Consejo España-China (2008-2011).

Se ‘estrenaba’ en la esfera pública como director de la Oficina Comercial de la Embajada de España en Tailandia entre 1992 y 1997. Desde 2000 hasta 2004 fue director del departamento de Economía del Gabinete de José María Aznar, al que llegaba, precisamente, de la mano de Luis de Guindos. Previamente fue asesor del secretario de Estado para las Comunidades Europeas y del ministro de Trabajo y Asuntos Sociales. Además, ha sido miembro de los consejos de administración de Correo, FEVE y del ICEX.

Cuando el PP vuelve al poder en 2011, es nombrado presidente del Instituto de Crédito Oficial (ICO), un banco público con forma jurídica de entidad pública empresarial adscrita al Ministerio de Economía, Industria y Competitividad.

Nacido en Zaragoza, en 1965, está casado y tiene tres hijos. Es considerado un hombre culto que habla con fluidez el inglés y el francés, y también se maneja en alemán. Pertenece al Cuerpo de Técnicos Comerciales y Economistas del Estado, con el número uno de su promoción.

Es licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad Autónoma de Madrid y ha realizado un programa de alta dirección de empresas del IESE.

Con este nombramiento, el presidente del Gobierno y también presidente del Partido Popular ha ignorado las ‘sugerencias’ y peticiones de algunos dirigentes de su formación para que incorporase al Ejecutivo a alguna personalidad de relevancia política y de mayor proyección pública, que contribuyese a reforzar la imagen del Gobierno –y, de paso, la del partido-, cuando nos encontramos en un año preelectoral-quién sabe si, finalmente electoral-.

Del mismo modo, Mariano Rajoy parece enviar el mensaje de que no está dispuesto a ampliar una crisis de Gobierno que conllevase una especie de lavado de imagen y relanzamiento, optando claramente por un perfil bajo, muy en el estilo del registrador de la propiedad de Santa Pola (Alicante).

También da la sensación de haberse preocupado de no alterar los equilibrios internos en el Gabinete, limitándose a un simple recambio de piezas, ya que Escolano es un hombre de la total confianza de Luis de Guindos, pero que no está vinculado con los otros dos ‘pesos pesados’ del área económica del Gobierno: el titular de la Cartera de Hacienda, Cristóbal Montoro; y el de Energía, Turismo y Agenda Digital, Álvaro Nadal.  

Las tareas pendientes
Román Escolano es considerado como un hombre discreto, pero también experto y eficaz. Como asesor económico de José María Aznar en su segunda y última legislatura participó en la preparación de varios asuntos de especial relevancia, como las cumbres del G-7 y de la Unión Europea, la conexión económica y comercial con Estados Unidos durante la Guerra de Irak y también jugó un papel destacado en la negociación de los presupuestos europeos.

Del mismo modo, colaboró con el presidente Aznar en diversos programas económicos electorales en la pasada década, junto con Baudilio Tomé, actual vocal del Tribunal de Cuentas Europeo, y del ex diputado Gabriel Elorriaga.

Por todo esto, se confía en su capacidad para afrontar las ‘tareas pendientes’ que ha dejado inacabadas su predecesor. Asuntos como la consolidación de la Unión Bancaria -uno de los mayores retos en el inminente horizonte de la Unión Europea y en el que el Gobierno de Rajoy tiene puesto el máximo interés-, o la estabilización definitiva del sector financiero, van a recaer en el área de responsabilidad directa del nuevo ministro Escolano. 

También podría afrontar el nombramiento de un nuevo gobernador del Banco de España, y deberá completar el diseño de la privatización final de Bankia y los mecanismos con los que se llevará a cabo, ya que parece evidente que el Ejecutivo del PP no está dispuesto a aprovechar la actual situación para sentar las bases de una futura banca pública sobre la estructura de una Bankia, por ahora ‘nacionalizada’.

El flamante ministro debe afrontar igualmente otras cuestiones que De Guindos no pudo concluir, como la división de Competencia en dos organismos, la creación de un supervisor independiente de Seguros, o la liberalización de los colegios profesionales en nuestro país, una ‘vieja reclamación’ efectuada por la Comisión Europea que, por diversas razones, se ha visto pospuesta desde que el actual Ejecutivo anunciara su puesta en marcha en 2012.

Las reacciones al nombramiento de Escolano han sido diversas. Los dirigentes del PP que se han pronunciado al respecto coinciden en valorar las cualidades del nuevo titular de Economía, aunque otros destacados miembros de la principal formación de la derecha española guardan un prudente silencio que revela las crecientes diferencias internas.

Desde Ciudadanos, una fuerza cada vez más empeñada en marcar distancias con el Ejecutivo y con el PP, se han mostrado abiertamente críticos. Así, el diputado de la formación naranja Toni Roldán, ha declarado que con el nombramiento del nuevo ministro de Economía  “perdemos al mejor ministro, a un ministro reformista con el que nos hemos entendido bien. Respetamos el nombramiento, aunque  pensamos que Rajoy  ha perdido una buena oportunidad de realizar una remodelación más amplia y más ambiciosa, más cercana a las demandas que necesita reclama en estos momentos la sociedad y cuando hay ministros reprobados”,  Por su parte, el coordinador federal de Izquierda Unida, Alberto Garzón, ha expresado ante los medios de comunicación que el nombramiento de Román Escolano es un claro síntoma del “continuismo” que el Gobierno está dispuesto a sostener en sus políticas económicas, mientras lamentaba que Rajoy mantenga su “lógica” con este nuevo nombramiento. 

Por su parte, la portavoz adjunta de Unidos Podemos, Ione Belarra, ha criticado también el nombramiento de Román Escolano, ya que, a su juicio, supondrá la continuidad de las “políticas de empobrecimiento”.

Desde el PSOE han felicitado por su nombramiento al nuevo ministro, aunque se han apresurado a exigir un cambio de rumbo. El responsable económico de este partido, Manuel Escudero, pedía al nuevo ministro de Economía, Industria y Competitividad, que impulse la revalorización de las pensiones vinculándola al índice de precios de consumo (IPC), ya que se trata de una “batalla política inmediata”. “Esta será una prueba de fuego” para el nuevo ministro, recalcaba Escudero, tras señalar que se trata de un hombre con perfil “técnico” y que en principio esto significa “un cierto continuismo”.