El Trio de ERC Tiempos de hoy

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 Nº 1237. 9  de marzo de 2018

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Política / M.C.

Aragonés, Sabrià y Torrent, contra los 'irreductibles' de JxCAT

El trío de ERC para frenar a Puigdemont

La cúpula de ERC salió de las urnas del 21-D estupefacta –seguros como estaban de que superarían a Junts per Catalunya– y con un objetivo claro: que Carles Puigdemont no tuviera ningún tipo de mando sobre el nuevo Govern. El presidente del Parlament, Roger Torrent, está siendo la punta de lanza en esta estrategia, secundado por el portavoz de la formación, Sergi Sabrià, y quien será el hombre fuerte del partido en el nuevo gabinete cuando pueda llegar a constituirse, Pere Aragonés. En sus manos está la estrategia diseñada por Oriol Junqueras de abandonar la vía unilateral que defiende el núcleo duro de Puigdemont y evitar una nueva confrontación con el Estado.


De izqda. a dcha., a Roger Torrent, Sergi Sabriá y Pere Aragonés les corresponde desplegar la estrategia diseñada por Puigdemont. / EP

El principal objetivo de ERC desde el 21-D es que Puigdemont no tenga autoridad en ningún asunto del gobierno de la Generalitat. Y para eso, Roger Torrent se ha convertido en el “brazo armado” de los de Oriol Junqueras. Desde su cargo de presidente del Parlament, es quien está operando con la vista puesta en no forzar nada ilegal y que pueda comprometer a la mesa de la Cámara o a él mismo. No hay que olvidar que, por ejemplo, Torrent suspendió la votación de investidura de Puigdemont, suspendida por el Constitucional, provocando la indignación de JxCAT. Una indignación que continuó días después cuando Torrent frenó la modificación de la Ley de Presidencia que impulsaba JxCat para conseguir la investidura del expresident.

Y es que con Junqueras en prisión y con Marta Rovira procesada y con la amenaza de una probable inhabilitación, una nueva generación de dirigentes está dando la cara en esta nueva legislatura en Cataluña. Una nueva generación que tiene en Torrent, en el portavoz Sergi Sabrià y en el antiguo número dos de Junqueras en Economía, Pere Aragonés, sus principales representantes. Es a Torrent a quien le ha tocado llevar las riendas de esa estrategia de normalización defendida por Junqueras, con esa línea roja de impedir a toda costa que nadie más ingrese en prisión. 

A Torrent, de 38 años y alcalde del municipio gerundense de Sarriá de Ter durante casi once años, le califican como un “hombre disciplinado, de partido”, que va seguir a pies juntillas la línea marcada por su líder. A punto estuvo de ocupar el cargo de portavoz, pero ante la ausencia de una candidatura mejor para asumir la presidencia del Parlament, terminó asumiendo el cargo y la portavocía parlamentaria quedó en manos de Sergi Sabrià, que ya venía ejerciendo ese papel para el partido desde 2011, cuando Junqueras llega al liderazgo de ERC. Al revés que muchos de los líderes independentistas, como el propio Torrent, sin ir más lejos, Sabrià, de 42 años, empezó la ‘casa por el tejado’ y llegó a la política municipal en segunda instancia. Comenzó a trabajar en la Generalitat, como técnico en la conselleria de Educación en los primeros 2000, y pasó por diversos organismos dependientes del Ejecutivo catalán hasta que en 2007 se hizo con la alcaldía de Palafrugell. A Sabriá le ha tocado el papel de desmentir las filtraciones de los negociadores de JxCat, que han señalado en varias ocasiones que el acuerdo era inminente, con el único objetivo de presionar a ERC.

Como hombre clave en el Govern “efectivo” que ha venido reclamando ERC durante las últimas semanas queda Pere Aragonés, uno de los cerebros del equipo negociador de los republicanos. Aragonés es otra persona de máxima confianza de Junqueras, que le reclutó para ocupar, a sus órdenes, el cargo de número dos en la conselleria de Economía durante la pasada legislatura y ahora ha dejado en sus manos los contactos en Bruselas con el propio Puigdemont y su núcleo duro. Este especialista en Historia Económica de 35 años lleva militando en Esquerra desde su adolescencia y llegó a ocupar la portavocía de las juventudes del partido entre 2003 y 2004.

A Torrent, Sabriá y Aragonés les corresponderá poner en marcha a medio plazo la línea política dibujada por Oriol Junqueras y explicitada por Joan Tardà el pasado domingo en las páginas de El Periódico. Un artículo al que le han llovido las críticas desde buena parte del independentismo por concretar la idea que tenían en mente los republicanos antes del 21-D: la de intentar forjar un nuevo tripartito con Catalunya en Comú y el PSC –como ya contó El Siglo en su número 1.221, ‘Junqueras tiene un plan’-.


El portavoz de ERC en el Congreso, Joan Tardà, ha llamado a tender puentes con Catalunya en Comú y PSC. /EP

En busca de un ‘candidato blanco’
Joan Tardà no publica su artículo sin el visto bueno de Oriol Junqueras, según explican fuentes conocedoras de la situación en la cúpula de ERC, que enmarcan el texto en una “reflexión a medio plazo”. Y es que la estrategia de tender puentes hacia Catalunya en Comú y el PSC era la que los republicanos habrían puesto en marcha si hubieran tenido los votos suficientes el 21-D, pero no fue así. Y ahora tampoco pueden romper la baraja y sabotear un acuerdo independentista porque tampoco hay una mayoría alternativa. Así las cosas, desde ERC se han aplicado en estas últimas semanas en poner en marcha una “tarea de desgaste”, según explican estas fuentes, para forzar a Junts per Catalunya a presentar un ‘candidato blanco’. Un candidato que no sería ni Jordi Sànchez ni el que parece el siguiente en la lista de aspirantes, Jordi Turull.

En la cúpula de ERC eran perfectamente conscientes de que la investidura de Jordi Sànchez iba a ser imposible. No sólo porque el juez Pablo Llarena probablemente vetaría su salida de prisión para participar en su sesión de investidura, sino también porque la CUP no iba a apoyarle de ninguna de las maneras. La organización ‘anticapitalista’ considera a Sànchez un ‘antiCUP’ y no olvidan, justo después de las elecciones de septiembre de 2015, cuando Anna Gabriel y los suyos vetaron a Artur Mas, que Sànchez, todavía en la presidencia de la ANC, afirmó públicamente que se arrepentía de haber pedido el voto para cualquier fuerza independentista, en una clara alusión a la CUP.

Y en ERC están convencidos de que la CUP tampoco apoyará la investidura de Jordi Turull, al que consideran un hombre de la antigua Convergència. Por tanto, la estrategia fundamental de los de Oriol Junqueras pasaría por hacer ver que es la CUP la que impide la constitución de un Govern hasta que llegue un punto en el bloqueo en el que se abran dos posibilidades. Por un lado, puede darse el caso de que PDeCAT y Junts per Catalunya estén de acuerdo en forzar elecciones. O bien puede suceder que los dirigentes del PDeCAT, mucho más cercanos a las posiciones de ERC que a las que representan los ‘irreductibles’ de Puigdemont que encabeza Elsa Artadi, propongan como candidato a alguno de sus alcaldes con escaño en el Parlament. En ese caso, quien tiene muchas papeletas para someterse a la investidura sería Albert Batet, alcalde de la localidad tarraconense de Valls desde 2008. Militó siempre en Convergència y tiene a su favor el hecho de que también tiene buenas relaciones con el núcleo duro de Puigdemont y ha estado presente en alguna de las reuniones con el expresident en Bruselas. Si en ese caso JxCAT se une a la CUP a un hipotético veto a Batet, sería Puigdemont y sus fieles los que aparecerían como los responsables de volver a las urnas.


JxCAT no pierde la esperanza de ganar el apoyo para la investidura de Jordi Sànchez, de Carles Riera y los otros tres diputados de la CUP. / EP

Urnas a la vista
En los círculos políticos catalanes no pierden de vista la última encuesta del Centro de Estudis d’Opinió, el CIS catalán. Esa encuesta, difundida a finales de febrero, refleja que ERC ganaría entre uno y dos escaños en caso de volver a las urnas y superaría a JxCAT como fuerza independentista más votada, ya que los de Puigdemont perderían entre tres y cinco escaños. Y la CUP podría llegar a sumar cuatro escaños, con lo que los independentistas aumentarían su presencia en el Parlament. De los 68 escaños que ahora tienen, estarían en una horquilla de entre 69 y 74. Pero lo más importante de este sondeo es que desmiente la idea, asentada en los mentideros políticos catalanes, que los más beneficiados de un regreso a las urnas serían JxCAT. Los de Junqueras ya tienen incentivos para volver a las urnas y no someterse al chantaje que puedan intentar los irreductibles del ex president.

Eso sí, todavía quedan incógnitas por resolver y giros de guión imprevistos. El primero, el acuerdo de gobierno que JxCAT y ERC cerraban la noche del pasado miércoles y que el jueves ya tenía en sus manos la cúpula de la CUP para que den su visto bueno. El portavoz de JxCAT, Eduard Pujol, ha presentado el acuerdo como una forma de abandonar la senda autonomista y empezar a “hacer república”, como han venido demandando desde la formación anticapitalista, a través de un “proceso constituyente”. Habrá que ver qué decisión toman los cuperos, pero fuentes conocedoras del acuerdo consideran que “está cogido con pinzas”. Estas voces señalan que la CUP ha venido defendiendo que este “proceso constituyente” debe estar liderado desde Cataluña, pero el acuerdo reserva un papel clave a Puigdemont y al Consejo de la República que encabezará en Bruselas.

En cualquier caso, desde las otras fuerzas políticas catalanas se asume que en última instancia ERC no tendrá empacho en gobernar. Y es que las órdenes de Junqueras son claras, como demuestra los pasos que están dando Torrent: no forzar ninguna ilegalidad ni ningún otro choque con el Estado.

JxCAT, con la calculadora en la mano

De continuar el veto de la CUP se abren las cábalas para que los dos diputados que permanecen en Bruselas, el propio Puigdemont y Toni Comín, de ERC, renuncien a sus actas. JxCAT y ERC suman 66 escaños, uno más que el bloque integrado por Ciudadanos, PSC, Catalunya en Comú y el PP. Por tanto, podrían investir a un presidente en segunda vuelta, con mayoría simple, independientemente de lo que hicieran los cuatro diputados de la CUP. Sin embargo, Puigdemont y Comín no pueden ejercer su voto, ni siquiera por delegación, debido a su condición de prófugos, por lo que la investidura se torna imposible. Así las cosas, parece muy improbable que Puigdemont renuncie a su escaño, consciente de que es muy importante para su visibilidad y para su discurso legitimista continuar con el escaño. Diferente es la situación de Comín, sobre el que las presiones para que renuncie arrecian, según algunas informaciones. Pero aunque lo hiciera, si Puigdemont no hace lo propio, habría un empate a 65 diputados que impide cualquier investidura, por lo que la CUP vuelve a ser clave. Así las cosas, algunas informaciones apuntan a la posibilidad de que la CUP pueda prestar sólo uno de sus votos para que se pueda efectuar una investidura.