Entrevista / Javier Gutiérrez Tiempos de hoy

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 Nº 1241. 6  de abril de 2018

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Entrevista / Juana Vera

Javier Gutiérrez, actor

“La pasión es esencial para un actor”

Premio Goya a la Mejor Interpretación y Premio José María Forqué por su papel en la película de Martín Cuenca El autor, Javier Gutiérrez (Luanco, Asturias, 1971) reflexiona sobre su oficio: “La pasión es esencial para un actor. Si uno se ve haciendo otra cosa, que lo deje”. Ganó su primer Goya a la Mejor Interpretación por su caracterización del detective Juan Robles en la película La isla mínima (2014),papel por el que también consiguió la Concha de Plata al Mejor Actor del Festival de San Sebastián. Actor de cine, teatro y televisión y gallego de adopción, se considera “una persona honesta”.


“Interpretar a villanos tiene más interés para mí que interpretar a héroes”

“Trabajar en televisión me ha ayudado a llenar la nevera y a producir teatro”

 

Foto: Julio Vergne

 

¿Recuerda cuándo se emocionó al ver la interpretación de un personaje?
Al contemplar la actuación de Philip Seymour Hoffman en la película El hombre más buscado. Verlo fue una inspiración. Me conmovió. A través su interpretación logró transmitirme la hondura y la emoción, que nos provocan los grandes temas: el amor, el desamor, la muerte. En el teatro me emocionó la actuación de Luis Bermejo, quien representaba a Vania, en la obra El tío Vania de Anton Chéjov en el Teatro del Canal, en Madrid.

Dos artes, la de aspirar y la de respirar, forman parte de la vida del actor. ¿Ha logrado usted dominarlas?
Cuesta mucho respirar en este mundo en el que vivimos. A veces me pregunto qué es la felicidad. Instantes... Pasamos nuestra vida rodeados de contaminación: las numerosas noticias, el ruido, el aire sucio. El día a día es muy complicado. Impera la injusticia y la desigualdad. Es difícil respirar de forma sana. Por otro lado, respirar para un actor es una gimnasia. Es un trabajo aprendido, adquirido.

¿Cómo definiría su voz?
Cálida. Tiene que ver conmigo. Soy una persona alejada de la violencia. Trato de templar y dialogar. Soy una persona dialogante.

El autor, obra de Javier Cercas, llevada al cine por Martín Cuenca, es la película más reciente que usted ha protagonizado. ¿Cuál es el argumento visible y cuál el invisible de esta película y desde qué perspectiva se acercó usted a la interpretación del personaje protagonista?
El argumento visible es el de un tipo que aspira a convertirse en escritor de libros que trasciendan, no en un escritor vanal. El argumento invisible es lo que mueve al personaje.  La pregunta que subyace en este argumento es la siguiente: ¿hasta dónde llegaría usted para conseguir lo que quiere? Respecto al trabajo de interpretación, en este papel hay muchos silencios. Muchas miradas. Se habla poco para contar mucho. Me gusta hablar con el director y quitar texto. Con los ojos, con la mirada se transmite mucho. Un primer plano bien hecho es potente. No necesita, a veces, palabras.

¿Cómo fue el proceso de preparación del personaje? ¿Cuáles fueron las dificultades y qué aprendió de él?
Cuando hay un personaje bien armado y cuando trabajas con un director como Martín Cuenca, quien sabe manejar a los actores y cómo llegar a las emociones, tienes un camino importante hecho. Pienso que es esencial, así mismo, por parte de un actor entender al personaje más que juzgarlo. El personaje de El autor es vil, manipulador. Mi trabajo consistió en dar a entender el motivo de sus acciones. No sé si lo he conseguido. El espectador es quien tiene que decirlo. Sé que hemos llegado, en este sentido, más allá de lo que estaba escrito. Martín Cuenca piensa que si al terminar una película hemos conseguido transmitir el 40 por ciento de lo que había en el guión, la película estará bien. Pienso que con El autor hemos superado ese 40 por ciento.

¿Cuál es la diferencia fundamental, desde el punto de vista del proceso de preparación, entre el protagonista de El autor y el personaje del detective Juan Robles, uno de los protagonistas de la película La isla mínima, otro de sus éxitos?
Todos tenemos dos caras. Lo interesante del oficio de actor  es no mostrar sólo una cara del personaje. En la vida real adoptamos muchas formas, dependiendo de con quien estemos. Los espectadores, a veces, tildan a los personajes, en este caso a los dos personajes que usted menciona en su pregunta, de psicópatas, de hipócritas. Esto me parece simple. La sociedad también es falsa. Deberíamos mirar hacia dentro y tratar de saber hasta dónde estamos dispuestos a llegar para lograr nuestros objetivos: tener una casa y pagarla al contado, un trabajo...

¿Hasta dónde ha llegado usted, hasta dónde está dispuesto a llegar?
No sé hasta dónde podría llegar por amor, por mis hijos. No he pisado a nadie. No he sido deshonesto. Soy una persona honesta. Trato de no pisar el cuello al otro. Respeto mucho al otro como para ser tan mezquino.

Ha trabajado usted con Fassbender  en la película Ubisoft Assassin,s Creed. ¿Podría contarnos su experiencia?
Trabajar en un proyecto de 200 millones de dólares al lado de estrellas impresiona un poco. También te da opciones. Ves cómo se trabaja en otros países, conoces el mundo del cine de Hollywood. Pero cuando uno se coloca ante la cámara y el director dice: “Acción”, no hay ningún cambio. Por otro lado, Fassbender es un actor que está donde está por algo. Es un gran compañero. Me ayudó mucho en la película. Tom Cruise y Javier Bardem han llegado a donde están porque tienen talla como actores y como personas. Tienen carisma y una fuerza arrolladora, también fuera del escenario. La experiencia ha sido enriquecedora. No me he vuelto loco. No he intentado dar el salto.

                                                                                       EUORPA PRESS

Torquemada es el papel que interpreta usted en esta película. ¿Qué le ha inspirado este  personaje?
La encarnación del mal. Interpretar a villanos es más interesante para mí que interpretar a héroes. Tiene más interés para mí, a la hora de interpretar un papel, el lado oscuro del ser humano que la bondad.

“Lleno la nevera y produzco teatro gracias a mis trabajos en series de televisión”, ha explicado usted. ¿Hay mucha diferencia entre lo que se le paga a un actor en la televisión, en el cine y en el teatro? ¿Se basa esta diferencia en la calidad del actor?
Ya no se paga lo mismo que antes en la televisión. Ahora hay series muy baratas que funcionan como las caras. Trabajar en la televisión me ha ayudado y me ayuda como actor y también para producir teatro. Por otro lado, no creo que el teatro se halle en crisis. Goza de buena salud. En Madrid y en Barcelona se hace buen teatro. Las salas se llenan. Hay algo que sí me preocupa, el paro entre los actores. Por un actor que trabaja hay cientos en paro. Pero es tan hermosa esta profesión que a la vuelta de la esquina te espera una sorpresa. Hay que llevarla a cabo con pasión y con paciencia. Es una carrera de fondo.

“Vencer la timidez fue algo que me impulsó a ser actor”, ha reflexionado usted. ¿Ha logrado vencerla?
Por momentos. Confío más en mí mismo. Soy menos tímido que hace diez años. Pero me sigue costando hablar en público. Los actores somos grandes tímidos.

La película Viaje a ninguna parte ha sido una inspiración para usted. ¿Ha llegado usted a ninguna parte?
No he llegado. He llegado a alguna parte. Me quedan muchas algunas partes a las que llegar. Sueño con seguir amando esta profesión. Con morir con las botas puestas.

La exigencia es esencial para usted. ¿Qué es la exigencia?
Es mi mayor enemigo. Me juega  malas pasadas. Tengo que gestionar esto. No debo bajar la guardia. Los actores somos el eslabón de una cadena. A veces un eslabón muy expuesto. Trato de dar lo máximo que puedo dar.

Martinez Lázaro (El otro lado de la cama), Martín Cuenca (El autor), el grupo de teatro Animalario, han sido fundamentales en su carrera. ¿Podría resumir con una palabra para cada uno lo que aprendió de ellos?
Aprendizaje para Martín Lázaro. Pasión para Martín Cuenca. Vida para Animalario.

“Tengo alma de jubilado”, ha reflexionado usted. ¿Qué ha querido decir?
Soy una persona que no se lleva bien con el mundo tecnológico. Uso las redes sociales por motivos laborales. Disfruto mucho cuando me siento y veo pasar la vida. Dar un paseo, la paz de una buena caminata, me complacen. En las grandes ciudades tenemos que ir apresurados en coche o hacinados en el metro. Voy caminando a todas partes. Camino mucho. Esto me ha hecho pensar en los jubilados, quienes tienen tiempo para sentarse y mirar pasar la vida. También hay algo de ironía en esta aseveración y una forma de reírme de mí mismo.

¿Cómo se siente al haber recibido su segundo Premio Goya y también al tener en su haber el Premio de la Unión de Actores y Actrices?
El Premio Goya significa muchísimo para mí. Es el premio de la industria. Implica responsabilidad. Me ha hecho muy feliz. También me ha abrumado un poco. El Premio de la Unión de Actores y Actrices es el premio de la profesión. El mejor de los premios.

En otro lugar

“Sí. Sí, sí. Sí”, responde Javier Gutiérrez cuando le preguntan si aún tiene miedo a que no suene el teléfono y añade:
“Cuando suena no sabes bien por qué. Cuando no suena tampoco lo sabes. Estoy alerta”. ¿Cómo?, se le pregunta. “Tratando de ser mejor actor y mejor persona”, responde. Actor de cine, teatro y televisión, piensa que la diferencia fundamental entre trabajar en estos medios es el tiempo. “En la televisión el ritmo es frenético. Se nos escapan muchas cosas. En el teatro tenemos 45 días para poner en pie un espectáculo. El teatro es una gasolina indispensable para mí. Me coloca en otro lugar. En el teatro estás solo ante el público. El montaje en el cine salva mucho trabajo”, explica. Sobre el texto que más le ha costado preparar recuerda: “Un diálogo de Shakespeare que he interpretado en Los Mácbez, obra de teatro inspirada en Macbeth de Shakespeare. Los monólogos de Shakespeare son montañas invencibles. Quería probar con Shakespeare, crecer. Es lo más difícil que he hecho. Sus textos son difíciles de decir. Transmiten una temperatura dramática muy elevada. En cada representación me enfrentaba a una dificultad”. En la actualidad Javier Gutiérrez rueda en Cataluña. Desde allí reflexiona sobre la situación política que se vive en esta Comunidad Autónoma: “Este tema es dedicado. Los políticos se han enrocado. Se ha emponzoñado la situación. No quiero una Cataluña separada de España. Sé que muchos catalanes tienen sus razones para hablar de nacionalismo. Antes de que el señor Mariano Rajoy llegara a la Moncloa había doce diputados nacionalistas en el Parlamento catalán, hoy hay 72. La situación se ha agriado. Ha creado un nacionalismo exacerbado. No creo que el nacionalismo bien entendido, que respete las raíces, la lengua, el folklore, sea un problema. Soy gallego. Cuando voy a Galicia hablo gallego. Esto es un sentimiento que no va a cambiar. Otra cosa es el separatismo. Los políticos no han dado la talla”.

 

 

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