La economía desde mi observatorio / Carlos Berzosa Tiempos de hoy

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 Nº 1242. 13  de abril de 2018

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La economía desde mi observatorio /
Carlos Berzosa

El futuro de la economía española pasa por el apoyo a la ciencia


EUROPA PRESS

Resulta evidente que sin una apuesta por la ciencia no se puede aspirar a una economía moderna que se sustente en el conocimiento, mejores salarios, una distribución de la renta y riqueza más justa, igualdad de género y sostenibilidad del modelo de desarrollo

El presidente del Gobierno, en unas declaraciones recientes, ha acusado a los otros partidos de no tener un proyecto para España. Al oírle me quedé perplejo, aunque cada vez menos se puede uno sorprender de lo que dice, pues no conozco, y me considero una persona bien informada, ni el proyecto del PP ni del Gobierno. Lo único que escucho son las alabanzas al crecimiento económico que está habiendo y a la creación de empleo. 

Un modelo de todos modos que se sustenta en la precariedad del empleo, pérdida del poder adquisitivo de los salarios, congelación de las pensiones y disminución de los derechos de los trabajadores. La Agencia Tributaria acaba de publicar que en 2017 los beneficios crecieron el doble que los salarios. La brecha entre beneficios y salarios se agranda, así como también se amplía el abanico salarial y se siguen dando diferencias de las rentas entre hombres y mujeres.  La desigualdad aumenta sin que se pongan remedios para ello.

Ante las reivindicaciones de los pensionistas, el presidente del Gobierno ha reconocido que la recuperación no ha llegado a todas partes. Desde luego son a muchas más partes a las que no ha llegado que a las que sí. Los beneficiarios de este crecimiento son los propietarios del capital y a los altos ejecutivos. Pero tampoco ha llegado a la sanidad, educación, ciencia, dependencia, entre las partidas presupuestarias más importantes que no han recuperado los niveles anteriores a la crisis. Mientras tanto hay que rescatar a las autopistas privadas y sube el presupuesto en defensa.

Se pretende volver al tipo de crecimiento que hubo antes de la crisis y que fue el causante en gran parte del desencadenamiento de la Gran Recesión. La expansión financiera que alimentó la burbuja inmobiliaria y que a su vez alentaba a un creciente aumento del crédito. La especulación, la obtención de ganancias cómodas y rápidas y el elevado endeudamiento privado es lo que caracterizó los inicios del siglo XXI y que estalló en 2008.

Las bases actuales se vuelven a sustentar en la construcción, pero principalmente en el turismo. Este sector, que está sirviendo de motor de otros, se caracteriza por la obtención de altos beneficios y una mano de obra con trabajo precario y bajos salarios. Parece que es el futuro que nos aguarda si no se pone remedio, pues esto es lo que predice el FMI acerca de los empleos que más se demandarán en los próximos años. Triste panorama para el bienestar, la igualdad y la sostenibilidad.

Mientras ésta es la cruda realidad se presentan más de 280.000 firmas en el Congreso de los Diputados a favor de un pacto por la ciencia. Resulta evidente que sin una apuesta por la ciencia no se puede aspirar a una economía moderna que se sustente en el conocimiento, mejores salarios, una distribución de la renta y riqueza más justa, igualdad de género y sostenibilidad del modelo de desarrollo. El desprecio que este Gobierno está manifestando por la ciencia supone no tener un proyecto para España y un despilfarro de recursos humanos. Son muchos los universitarios que gozan de una buena preparación que no pueden incorporarse a la investigación o se tienen que marchar al extranjero.   

Frente a un modelo en el que han predominado las finanzas, la especulación, la corrupción, el fraude y la evasión de capitales hay que oponer otro  que se asiente sobre pilares más sólidos.  La investigación es la base para el avance científico que, a su vez, se traslada a la sociedad con innovaciones tecnológicas en los bienes y servicios. La ciencia experimental y las matemáticas son fundamentales, pero no sólo ellas, sino que hay que potenciar las de las ciencias sociales y humanidades para lograr un mejor conocimiento de la sociedad, de las artes y de las letras. El uso de las ciencias para conseguir una sociedad mejor, aunque no perfecta, es una condición necesaria.

 

Firma

Catedrático Emérito de la Universidad Complutense  y presidente de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado(CEAR). Ha sido Decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Complutense(1984-1998) y Rector de esta Universidad(2003-2011). A lo largo de su carrera docente ha impartido enseñanzas de Estructura Económica Mundial y Desarrollo Económico. Tiene numerosas publicaciones entre las que destacan los libros Los desafíos de la economía mundial en el siglo XXI (Nivola,2002) y los escritos conjuntamente con José Luis Sampedro Conciencia del subdesarrollo veinticinco años después (Taurus, 1996) y La Inflación (Al alcance de los ministros) (Debate, 2012).

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