Entrevista / Marta Etura Tiempos de hoy

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 Nº 1245. 4  de mayo de 2018

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Entrevista / Luis Eduardo Siles

Marta Etura, actriz

“Nuestra sociedad vive totalmente de espaldas a la muerte”

Tiene una sonrisa rubia, una amabilidad urgente, y una visión apasionada de su profesión. Marta Etura (San Sebastián, 1978), protagoniza en el Teatro Pavón-Kamikaze, de Madrid, ‘Ilusiones’, una obra del ruso Ivan Viripaev, dirigida por Miguel del Arco, de decidido fondo existencialista. E inmediatamente marcha a rodar dos películas sobre la trilogía de novelas de Dolores Redondo, de la que ya hizo ‘El guardián invisible’. “Yo querría no elegir nunca, poder compaginar siempre cine y teatro”, afirma.

VANESSA RABADE

“Yo querría no elegir nunca, poder compaginar siempre cine y teatro”   “Ilusiones’ toca los temas que realmente nos importan, las preguntas que los seres humanos nos formulamos a lo largo de la vida”

‘Ilusiones’ cuenta la historia de dos matrimonios, con sus perfiles más claros y oscuros, y tiene un fondo existencialista. ¿Qué destaca usted de esta obra?
Muchas cosas. Es destacable que se trata de una obra con una estructura muy peculiar, porque no es una estructura convencional, es una estructura donde se rompe la cuarta pared, en la que el espectador forma parte de la función con estos cuatro actores-narradores que cuentan directamente a los espectadores las historias de estos dos matrimonios. De alguna manera el espectador está muy presente en la función. Y destacaría que es una función también muy peculiar en la forma, porque habla de cuestiones existencialistas a través de anécdotas de los personajes. Y, al cabo, cuando llega el final de los personajes, nunca mejor dicho el final, porque es la muerte de los personajes, todas esas anécdotas cobran sentido y vas conociendo el por qué de las cosas.

Ha dicho usted que en la función “hay mucho dolor”. Y ha añadido que “a veces, el humor es la válvula de escape del dolor”.
En la función hay dolor y hay humor. Uno de los atractivos más poderosos de esta obra reside en que detrás de una aparente sencillez, porque habla de la historia de dos matrimonios, “pues una vez fuimos a un viaje”, “una vez nos pasó esto”, “otra vez nos ocurrió lo otro”, detrás de esa aparente sencillez, decía, la obra esconde temas existencialistas de enorme profundidad. Y no sólo habla del dolor, también habla del amor, de la muerte, de la amistad, de la traición, de la lealtad, a través de esos cuatro personajes, y, por tanto, el humor tiene que estar presente. Porque el humor, en la vida, está presente. Y forma parte de la vida, entre otras cosas, como válvula de escape del dolor.

¿Los personajes a qué temen, a la vida o a la muerte?
Yo creo que a ambas cosas. Pero, sobre todo, a la muerte. Considero que, como dice Miguel del Arco, el director, vivimos en una sociedad que está totalmente de espaldas a la muerte, es como algo que intentamos eludir sistemáticamente y, sin embargo, la muerte forma parte de la vida. Desde que tenemos uso de razón sabemos que nuestro final es la muerte. Pero como que no le hacemos caso, como que estamos llevando una vida que va por otros derroteros. Y damos continuamente la espalda a la realidad de la muerte.

Un personaje dice: “El amor es algo muy sencillo al alcance de muy pocos”.
La función está llena de frases brillantes. Y esa es una de las que más nos gustan. Es una frase que aparece en el primer monólogo.

Sobre ‘Ilusiones’ ha dicho Miguel del Arco: “Este texto me golpeó emocionalmente”. ¿Y a usted?
A mí también. Yo he de reconocer, y creo que es lo que nos ha pasado a todos los actores, y lo que creo que le pasa al espectador, yo reconozco que el texto de Ivan Viripaev tiene una estructura muy peculiar. Entonces empiezas a leerlo y no acabas de entender muy bien por dónde va el asunto, porque además las personas siempre tendemos a colocar las cosas en orden. Y, al no tener la obra una estructura convencional, como que no sabes muy bien por dónde va a ir y, cuando llegas al final, la muerte de los personajes, como le decía antes, de repente se te cae la ficha y empiezas a entender muchas cosas que resultan cruciales. Y ahí me conmovió enormemente esta obra. Porque yo, cuando empecé a leer el libreto, no entendía bien algunas cosas, no es que no las entendiera, sino que me decía, “pero bueno, qué cosa más rara, más peculiar, qué manera de contar más curiosa”. Y, sin embargo, al llegar al final, se trata de una obra profundamente conmovedora. Y todo lo que no sabías dónde colocarlo, se ubica en su sitio, y te conmueve. Porque es una función que toca los temas que realmente nos importan. Las preguntas que los seres humanos nos formulamos a lo largo de la vida.

Usted interpreta en ‘Ilusiones’ a varios personajes. ¿Eso supone una dificultad añadida?
Sí, sin duda. Normalmente una trabaja un solo personaje. Entonces una se centra en estudiar ese personaje, sus circunstancias, todo lo que lo rodea, crea ese personaje, y de alguna manera ese personaje se arropa y se agarra. La gran dificultad para mí en esta función reside en que no tienes ese personaje al que agarrarte. Eres un narrador que muchas veces se pone en la piel de uno o en la piel de otro. Realmente el narrador pasa por los cuatro personajes, con lo cual tienes que defender a esos cuatro personajes y entenderlos y a la vez el propio narrador, a través de esas cuatro historias, se va impregnando de lo que sucede. Y también es un personaje en sí mismo. Entonces, mi papel tiene de característico que no es un personaje sino que son cinco personajes.    

 

La obra está construida con pequeños monólogos. La mayoría de los actores aseguran que el monólogo es muy difícil. ¿Lo siente usted así?
Sí, el monólogo es muy difícil. Porque nosotros, claro, estamos creando una ficción. Y entonces, si estás arropada en una habitación –el escenario- por un compañero, estás contando una ficción, y el actor siempre se nutre del otro. Yo siempre me nutro de mi compañero, de lo que el otro me entrega. De lo que sucede entre los personajes. Y en el monólogo estás tú contigo. Nada más. Resulta un trabajo muy difícil porque has de tener una capacidad de concentración mucho mayor si cabe, tienes que potenciar tu imaginario aún más. Y todos los elementos que configuran la interpretación, que son la concentración, la imaginación y la voluntad, en un monólogo deben estar a la máxima potencia. Porque no tienes a nadie al lado con quien sujetar o con quien crear. Eres tú solo contra tus pensamientos. De modo que has de estar muy concentrado en lo que estás diciendo. Debes tener muy claro lo que quieres decir. Y llevarlo a cabo.

Usted ha hecho mucho más cine que teatro.
Sí, porque he tenido más ofertas del cine que del teatro. Y también por una cuestión económica. Porque vivir económicamente del teatro es difícil. Pero me ciño a su pregunta porque me estoy yendo por otros derroteros. Si me pregunta qué prefiero, si el cine o el teatro, no podría elegir. Son medios muy distintos. Y, a la vez, son lo mismo. Porque la esencia del actor es contar. Contar un personaje. Contar una historia a través de la palabra. A través de la pantalla o en un escenario. O en una montaña, da igual. La esencia es la misma: contar. Los dos, teatro y cine, son muy distintos, y los dos son apasionantes. El cine me apasiona. El cine es un trabajo de equipo grande. El teatro es un trabajo de equipo pequeño. En el cine, la técnica está muy presente. En el teatro, el actor se adueña de su trabajo. Y cada medio tiene, como todo en la vida, sus cosas buenas y sus cosas menos buenas. Y a mí me apasionan los dos. Yo querría no elegir nunca, poder compaginar siempre cine y teatro.

Usted baila muy bien. Incluso protagonizó en su día espectáculos de danza.
Sí, soy una apasionada de la danza. Siempre he bailado. Y llegó un momento en el que me apetecía mucho hacer un espectáculo de danza, porque considero que la danza y la palabra son dos disciplinas que se llevan muy bien. Y cuando Chevi Muraday me ofreció aquel proyecto, hicimos el proyecto en común y funcionó de manera extraordinaria. Aquella función era un bombón. Realizamos una larga gira y yo disfruté enormemente. Y la acogida por parte de la gente fue muy buena, y eso es muy gratificante porque nosotros, los intérpretes, hacemos las funciones para el público.