Sin Maldad / José García Abad Tiempos de hoy

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 Nº 1245. 4  de mayo de 2018

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Sin Maldad / José García Abad

Quien pierde Madrid pierde La Moncloa


EUROPA PRESS

Lo que pase en Madrid barrunta el destino del gobierno de la nación. La pérdida de la capital reflejó, más que otros fenómenos electorales, la caída imparable del PP. Un trago tremendo para este partido que difícilmente podrá recuperar. Si el año que viene es desalojado también de la Puerta del Sol se producirá, probablemente la Gran Desbandada

Lo de que una foto vale más que mil palabras tiene sus excepciones, pero puede aplicarse pertinentemente a la foto en la que Soraya Sáenz de Santamaría y María Dolores de Cospedal, con una silla vacía en medio, consiguen, no sin esfuerzo, mirarse a la cara durante los actos del 2 de mayo, el día de la Comunidad de Madrid.

Pero hay una no foto que vale más que las mil palabras: la que no se pudo hacer a los/las  cuatro presidentes de la Comunidad de Madrid del Partido Popular –Alberto Ruiz-Gallardón, Esperanza Aguirre, Ignacio González y Cristina Cifuentes–,  que no asistieron a la solemne celebración que conmemora la heroica resistencia del pueblo de Madrid a la invasión napoleónica.

Habría que incluir en este álbum negro la inasistencia del primer presidente, socialista, de la recién creada Comunidad, Joaquín Leguina. La significativa ausencia del primero y último presidente socialista que permaneció en el cargo doce años, de 1983 a 1995, que siempre había asistido a la celebración.
Ladillo

Madrid, símbolo y anticipo

La pérdida de Madrid, tanto del Ayuntamiento como de la Comunidad, tiene más importancia de la que corresponde a la dimensión de sus presupuestos respectivos, a las respectivas potencias económicas y demás indicadores objetivos. Madrid, ciudad y región, exhiben además evidentes implicaciones políticas y simbólicas.

Muestran, además, y es lo que quisiera resaltar en este comentario, implicaciones proféticas. Lo que pase en Madrid barrunta el destino de quién ganará las elecciones para el gobierno de la nación.

La pérdida de la ciudad de Madrid reflejó, más que otros fenómenos electorales, la caída imparable del Partido Popular. Un trago tremendo para este partido que, dadas las circunstancias, difícilmente podrá recuperar. Si el año que viene es desalojado también de la Puerta del Sol se producirá, probablemente la Gran Desbandada. Al menos  provocará una muy profunda depresión desmovilizadora y el desahucio del palacio de La Moncloa.

Es lo que ocurrió al PSOE


Las comparaciones si no son odiosas son siempre inexactas, pues el paso del tiempo también juega. El PSOE perdió la ciudad de Madrid muy pronto, en el año 1986, cuando el partido gozaba todavía de potencia y hasta de prepotencia, pero ya en esa fecha se inocularon virus durante mucho tiempo dormidos ante la falta de alternativa fiable por la derecha pero que terminarían con la hegemonía socialista, llevando a los socialistas al diván del psicoanalista.

El proceso se aceleró cuando el PSOE perdió la Comunidad de Madrid en 1995, cuando  Alberto Ruiz-Gallardón se impuso holgadamente en las urnas a su buen amigo Joaquín Leguina.

Cuenta más la persona que el partido

La pérdida de la ciudad de Madrid fue el primer aldabonazo, el primer toque de atención de que los socialistas empezaban a perder a las clases urbanas en la urbe más poblada de España. El PSOE había obtenido con Enrique Tierno Galván la primera alcaldía de la capital de España durante la democracia.

Muerto el Viejo Profesor, cuya popularidad superaba probablemente a la de su partido, su sucesor, Juan Barranco, ni siquiera pudo terminar el segundo cuatrienio, desalojado por una moción de censura y sucediéndole Agustín Rodríguez Sahagún (1989-1991). Desde entonces, 1991 hasta 2011, con cinco mayorías absolutas,  un récord histórico, gobernó la capital de España, la ciudad más poblada del país y su centro político y económico, la de mayor concentración de poderío empresarial, primero José María Álvarez del Manzano (1991 a 2003), y luego Alberto Ruiz-Gallardón 2003 a 2011). 

También en este último caso, Gallardón, probablemente gozaba de más popularidad que su partido. Le sucedió Ana Botella (2011 a 2015), con la que pasaba lo contrario, como  reconocían sus propios correligionarios. El ascenso de Manuela Carmena en junio de 2015 parece demostrar una vez más que cuenta más la personalidad del alcalde o alcaldesa que el partido o los partidos que le apoyan.

 

 

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Lleva ejerciendo la profesión de periodista desde hace más de medio siglo. Ha trabajado en prensa, radio y televisión y ha sido presidente de la Asociación de Periodistas Económicos por tres periodos. Es fundador y presidente del Grupo Nuevo Lunes, que edita los semanarios El Nuevo Lunes, de economía y negocios y El Siglo, de información general. 

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