Rehenes de Puigdemont Tiempos de hoy

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 Nº 1246. 11  de mayo de 2018

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Política / M. C.

Arranca su ‘plan D’ con Joaquim Torra como nuevo president 

Rehenes de Puigdemont

ERC y el PDeCAT siguen bailando al ritmo de un Carles Puigdemont que, por el momento, no parece querer volver a las urnas. Una vez suspendida por el Tribunal Constitucional la Ley de Presidencia que permitía su investidura a distancia, el ex president ha decidido activar el ‘plan D’ del que esta vez saldría el “gobierno efectivo” que Oriol Junqueras y los suyos llevan pidiendo desde diciembre. Será Joaquim Torra, ex líder de Òmnium Cultural, el president que evite una repetición electoral que comporta unos riesgos para el independentismo que Puigdemont no está dispuesto a correr, cómodo en el papel que pretende ejercer de líder legítimo del independentismo y de timonel del nuevo Govern.


Joaquim Torra es el elegido para ocupar la Presidencia de la Generalitat. / EUROPA PRESS

Carles Puigdemont, de repente, tiene prisa. A punto de cumplirse los cinco meses desde las elecciones del 21-D, plazo a partir del cual se disuelve el Parlament y se vuelve a las urnas, el expresident ha decidido desbloquear el escenario político catalán y hacer posible el Govern efectivo que ERC –y, con la boca pequeña, el PDeCAT- ha venido reclamando desde entonces. En la larguísima lista de presidenciables libres de cargas judiciales que ha circulado a lo largo de estos meses, Puigdemont ha terminado fijándose en Joaquim Torra, miembro insigne del grupo de diputados de Junts per Catalunya que hacen llamar a sí mismos irreductibles en las redes sociales. El grupo que, capitaneado por Elsa Artadi, ha defendido hasta el final legitimismo defendido por Puigdemont ante la oposición en privado de sus socios del PDeCAT, compañeros de bancada, y de los portavoces de ERC.

Torra ha sido uno de los frecuentes compañeros de Artadi en los viajes a Bruselas para reunirse con Puigdemont y el equipo de negociadores con ERC. Este abogado de 55 años, que trabajó durante más de 20 para una multinacional de los seguros y que desde hace unos 10 se dedica a la edición y a la escritura, siempre ha estado en la órbita soberanista. Ha formado parte de las cúpulas de tanto de ANC como de Ómnium Cultural y, de hecho, llegó a presidir esta última en 2015, antes de ser relevado por Jordi Cuixart. 

El hecho de que Puigdemont haya decidido hacer posible la formación de un Govern y evitar la repetición electoral tiene una explicación clara y judicial. Y es que el juez Pablo Llarena ha confirmado los autos de procesamiento para el propio Puigdemont y los otros 22 líderes independentistas implicados en la causa del 1-O. Ahora, las defensas tienen hasta la semana que viene para presentar sus recursos a la sala de apelaciones del Supremo. Una vez resueltos estos, se confirmará su procesamiento y quedarán inhabilitados, seguramente a principios de junio, lo que conlleva consecuencias políticas muy relevantes para el expresident, ya que no podría ser candidato en unas elecciones que se celebrarían a mediados de julio.


Elsa Artadi será la persona clave en el nuevo Govern propuesto por Carles Puigdemont. / EP

Además, la presión desde el independentismo para evitar la repetición electoral había ido creciendo a lo largo de las últimas semanas. Y es que la mayoría de las encuestas que estarían manejando los partidos reflejan que probablemente ninguno ganaría posiciones salvo Ciudadanos y la CUP. Es decir, cabe la posibilidad de que JxCat y ERC necesiten ineludiblemente a los cuperos para nombrar a un presidente. Ahora suman mayoría simple para consumar una investidura en segunda vuelta, ya que cuentan con más parlamentarios que la suma de Ciudadanos, PSC, Comuns, y PP. Hoy por hoy, con la abstención de la CUP y el voto favorable del resto de independentistas es suficiente, pero las urnas podrían dar la vuelta a la tortilla.

Joan Tardà, portavoz de los republicanos en el Congreso, sintetizaba esta idea esta misma semana. Él viene siendo quien más claramente ha expresado la necesidad de poner freno al procés y arrancar una etapa de normalización política en Cataluña, y ha vuelto a ejercer de Pepito Grillo al escribir en Twitter que “si se nos lleva a nuevas elecciones, teniendo presos y exiliados, y de ellas resulta un Parlament sin mayoría independentista, a algunos se les tendría que caer la cara de vergüenza”.

Ante este escenario, Puigdemont ha decidido pisar el acelerador para una investidura que se tiene que consumar en la semana que arranca. De ella saldrá un Govern del que van a ser dos los pilares: Elsa Artadi, del lado de Junts per Catalunya, y Pere Aragonès por parte de ERC. Lo más curioso de todo es que, a pesar de que Artadi ha sido la mano derecha de Puigdemont a lo largo de todos estos meses, su representante en Barcelona, Moncloa ve con buenos ojos el papel clave que va a jugar en el nuevo Govern. El secretario de Estado para las Administraciones Públicas, Roberto Bermúdez de Castro, lo dejó claro el pasado 4 de diciembre, antes incluso de las elecciones catalanas, durante su comparecencia en el Senado para dar cuenta de las primeras semanas de aplicación del 155. Bermúdez de Castro subrayó el papel de los altos cargos de la Generalitat que no dimitieron y que colaboraron con el Gobierno, destacando concretamente a la propia Artadi, Coordinadora Interdepartamental de la Generalitat en ese momento, que habría jugado un papel “fundamental”. Y eso que en ese momento ya estaba dirigiendo la campaña electoral de Junts per Catalunya y se desplazaba continuamente a Bruselas para reunirse con Puigdemont. Unos viajes que, eso sí, se realizaban fuera de su horario laboral y de su bolsillo. Terminó cesando el pasado mes de enero por incompatibilidad, al recoger su acta de diputada, pero Moncloa guarda buen recuerdo del trato que mantuvieron con ella.

No guarda tan buen recuerdo la cúpula del PDeCAT, que ha tenido que asumir el rol preponderante de Artadi a regañadientes. Y es que en las filas del partido socio de Puigdemont en Junts per Catalunya, contemplan a Artadi como una oportunista que antes del verano pasado se afilió al partido, cuando parecía la mejor forma de impulsar su carrera política, y que en otoño se daba de baja para integrarse en la lista del presidente. Aunque no es Puigdemont el único padrino relevante con el que ha contado esta economista de 42 años, ya que debe buena parte de su proyección política actual al exconseller de Economía Andreu Mas-Colell. Fue él quien la fichó como asesora en 2011, tras doctorarse en Harvard, para luego ascenderla a directora general de Tributos y, después, a secretaria de Hacienda, ya en 2015. Ha sido precisamente Mas-Colell una de las voces más autorizada que más ha insistido en la solución de instaurar un “gobierno técnico” en Barcelona y otro “legítimo” en Bruselas, que parece la solución a adoptar hoy por hoy.

Y si Artadi va a ser el pilar del Govern para JxCat, Pere Aragonés va a ser el principal representante de ERC en el nuevo Ejecutivo catalán. Aragonés ha visto en las últimas semanas como su ascendencia en ERC se ha visto correspondida con su nombramiento como adjunto a la presidencia del partido, que todavía ocupa Oriol Junqueras. Aragonés ha sido quien ha protagonizado muchos de los desplazamientos a Bruselas de delegaciones de ERC para negociar con Puigdemont, como persona de máxima confianza de Junqueras, con quien ocupó el cargo de número dos de la conselleria de Economía. Este especialista en Historia Económica de 35 años lleva militando en Esquerra desde su adolescencia y llegó a ocupar la portavocía de las juventudes del partido entre 2003 y 2004. 

Habrá que ver cómo quedan delimitadas las funciones del nuevo Govern en Barcelona y del liderazgo “legítimo” de Puigdemont. Y es que el propio expresident sabe que una vez asumido el cargo, ya no hay “ni tutelas ni tu tías”, que diría Manuel Fraga, porque fue exactamente lo que hizo él en relación a Artur Mas. Su predecesor en el cargo abdicó en él con la intención de supervisar su labor de gobierno, pero Puigdemont consolidó un camino independiente en el que, aunque atendía la voz de Mas, era uno más en el círculo de colaboradores que le acompañó en los meses previos al 1-O.

Además, el pasado jueves Puigdemont afrontaba un problema extra, que se suma al proceso de extradición al que se está viendo sometido en Alemania. El expresident podría ser inhabilitado para ejercer cargo público durante cuatro años por no declarar sus bienes al Ministerio de Hacienda. De acuerdo a la Ley de Régimen de Incompatibilidades,  los altos cargos de las instituciones catalanas están obligados a presentar, junto a la declaración de actividades, la declaración patrimonial y de intereses en un plazo de tres meses a contar desde la toma de posesión. Y Puigdemont ya ha agotado ese plazo sin entregar la documentación, por lo que el departamento que dirige Cristóbal Montoro está ultimando los trámites para abrirle un expediente sancionador. Es decir, que Puigdemont lo tendrá complicado para seguir en política aunque los jueces del Estado alemán de Schleswig-Holstein decidan no extraditarlo.

 


El ex president fue homenajeado el pasado fin de semana en Barcelona. / EP

Jordi Pujol se reivindica

Después de bastante tiempo con un perfil bajo, Jordi Pujol comparecía la semana pasada en un homenaje organizado por su club de fans, la agrupación ‘Els Amics de Jordi Pujol’. Una ocasión que el expresident ha aprovechado para reivindicarse y hacer alguna tímida autocrítica sin hacer ninguna alusión directa a los casos de corrupción que han asediado a su familia y al partido que fundó, la ya extinta, Convergència Democràtica de Catalunya. “Hemos dejado huellas muy buenas para Catalunya, pero alguna no ha sido adecuada”, afirmó el expresident. “Personalmente me siento insatisfecho y dolido, conmigo mismo, no con el país”, explicó.

El expresident estuvo arropado por toda su familia –su esposa, Marta Ferrusola, y cuatro de sus hijos: Oleguer, Pere, Josep y Mireia- y por grandes figuras de su partido como los actuales portavoces del PDeCAT en el Congreso, Carles Campuzano, y el Ayuntamiento de Barcelona, Xavier Trias, y los expresidentes del Parlament Joan Rigol y Núria de Gispert. Quien no acudió fue su delfín y sucesor al frente de la Generalitat, Artur Mas, que se excusó por problemas de agenda. Aunque, eso sí, dejó un mensaje para su mentor: “Reconozco el mérito y el valor de su obra de construcción del país”.